¿Qué tipo de educación necesitan los niños y jóvenes de hoy?

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Hay gente que todavía se pregunta ¿por qué hay tanta maldad en el mundo?, ¿por qué tanta gente inconsciente que disfruta haciendo daño a los otros?, ¿por qué tanta inconsciencia en temas relacionados con los animales, medio ambiente, ecología…? ¿Por qué? Creo que podemos decir que una de las razones y con certeza la mayor de las razones es la educación. Una educación que hoy en día se preocupa más que nada de estimular la parte intelectual, y tampoco lo hace muy bien que digamos, dejando en segundo plano la educación que debería tener mayor importancia, la educación emocional, espiritual…Si queremos que deje de existir tanta inconsciencia, miseria, maldad, indiferencia; nuestra tarea es empezar por esto, dándole una mejor educación a nuestros hijos y alumnos, niños y jóvenes en general. Todos tenemos la posibilidad de hacer un cambio, claro que sí, lo importante es hacernos conscientes sobre lo que pasa hoy en día a nuestro alrededor. Lo trascendental es tomar conciencia sobre el papel que juega la educación en todo esto.

Si somos padres, si somos profesores o profesionales relacionados con el quehacer educativo, o si somos personas con ganas de generar cambios y hacer las cosas bien; investiguemos, informémonos, actuemos, y cuando lo hagamos transmitamos nuestros conocimientos a los demás. Hay algunos que se han desilusionado tanto del sistema “educativo tradicional”, que se han reinventado completamente para empezar algo nuevo, algo que genere cambios positivos. Nunca es tarde para buscar nuevos caminos, lo importante es querer hacerlo, en ocasiones es difícil, pero se puede. Si empezamos a generar cambios desde hoy, estemos donde estemos, seamos quienes seamos, ténganlo por seguro que el mundo y todos los que habitamos en el nos lo agradecerán.

 Entonces no creen ustedes que la verdadera educación que deberían recibir todos los niños y jóvenes de hoy tendría que ser:

Una educación desde el corazón, donde el demostrar amor y cariño por los niños y/o alumnos no sea algo incómodo y prohibido.

-Una educación que tenga como meta la felicidad, donde se le dé el espacio a la risa como relajante y estimulante de aprendizajes.

-Una educación que estimule la cooperación y deje de lado la competencia. Que nos enseñe a trabajar en equipo, donde yo no soy ni me sentiré jamás más o menos que nadie.

-Una educación que descubra y estimule cada uno de los dones particulares que poseemos, que nos dé la libertad de hacer lo que vinimos a ser.

-Una educación estimulante y activa, donde el juego vaya de la mano del aprendizaje y no sea algo que se deja sólo para recreos o casos excepcionales.

-Una educación que “no etiqueta”, que no da diagnósticos apresurados sin tener en cuenta las posibilidades de cada niño.

-Una educación que respeta ritmos. Donde no es una carrera quién aprende a hablar, leer o escribir y contar…, más rápido.

-Una educación que no compara, que valora a cada individuo por sus capacidades individuales y las estimula.

-Una educación donde los exámenes no sean la última palabra para medir conocimientos, aprendizajes y capacidades, sino que la observación directa y el acompañamiento.

-Una educación donde el profesor es un “guía”, dándole la oportunidad a los alumnos de ver y descubrir su propio mundo.

-Una educación que tenga siempre en cuenta que el niño no es algo vacío que hay que llenar, sino que alguien que hay que, apoyar, estimular, acompañar, respetar, despertar…

-Una educación donde las matemáticas y el lenguaje…, no tienen por qué ser las asignaturas más importantes. Una educación donde el arte, la creatividad, la expresión sean igual de trascendentes y no estén por debajo de ningún área…

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Para vivir en un mundo donde todos podamos convivir de manera próspera, donde no haya diferencias, donde se respete a cada individuo por lo que es y sus particularidades, necesitamos de ahora en adelante fomentar y luchar por este tipo de educación, ya veremos que todos juntos desde cada pequeño lugar que nos encontremos podemos lograrlo. Eduquemos para la FELICIDAD , la LIBERTAD, el AMOR y la PAZ.

Por Evelyn E.

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Si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol…

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Si nos ponemos a pensar en el modo o estrategia que utilizan la mayoría de establecimientos educaciones a la hora de “educar”, no quedaremos muy contentos y satisfechos. Si le preguntáramos a un docente qué estrategias utiliza para tomar en cuenta cada una de las particularidades, estilos de aprendizaje, ritmos, habilidades, tipos de inteligencia…, por decir lo menos, que posee cada uno de sus alumnos, más del 60% por no decir el 80% no sabría qué decir.

Es verdad que hoy en día muchos de los educadores poseen dentro de una misma sala de clases como mínimo 40 alumnos, tomando en cuenta que cada uno de ellos es un mundo en particular. Muchos docentes no poseen el tiempo, las estrategias, y por sobre todo el apoyo por parte del establecimiento para darle importancia a lo expuesto anteriormente. Así como también hay otros profesores a quienes simplemente no les interesa y prefieren pasarlo por alto.

Reflexionando de manera detenida podemos darnos cuenta del error que se comete a la hora de no tomar en cuenta cada una de particularidades que posee cada niño a la hora de educar. El afán por los resultados académicos ha pasado a llevar este tema. El pretender siempre la excelencia esconde un abismo lleno de malos momentos, presiones, decepciones por parte de los alumnos que siempre están comparándose con el de al lado, sabiendo quizás que podrían ser o haber sido muy buenos en algunos ámbitos si se hubieran tomado en cuenta sus aptitudes y habilidades; pero qué más da, si total al final y al cabo a todos se les evalúa por igual.

No son casualidad entonces tantos fracasos escolares, tantas deserciones, tanto estrés, agobio, tantos alumnos que no saben qué hacer y qué quieren para su vida. Yo jamás podre ser igual de bueno en matemáticas como lo es mi compañero de al lado, o este jamás podrá ser igual de bueno en arte como lo soy yo. El darnos la oportunidad de descubrir cada una de las aptitudes que posee cada uno de nuestros pequeños alumnos, es una tarea que para muchos aun está pendiente. Estimular, trabajar y pulir ese pequeño tesoro que todos sin exclusión llevan dentro, es algo que hay que empezar a hacer desde ahora.

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Hay una fábula que retrata muy bien el tema que estamos planteando, los invito a que la lean detenidamente y que reflexionen:

“Cuenta una historia de que varios animales decidieron abrir una escuela en el bosque. Se reunieron y empezaron a elegir las disciplinas que serían impartidas durante el curso.

El pájaro insistió en que la escuela tuviera un curso de vuelo. El pez, quería que la natación fuera también incluida en el currículo. La ardilla creía que la enseñanza de subir en perpendicular en los árboles era fundamental. El conejo quería, de todas formas, que la carrera fuera también incluida en el programa de disciplinas de la escuela.

Y así siguieron los demás animales, sin saber que cometían un grande error. Todas las sugerencias fueron consideradas y aprobadas. Era obligatorio que todos los animales practicasen todas las disciplinas.

Al día siguiente, empezaron a poner en práctica el programa de estudios. Al principio, el conejo se salió magníficamente en la carrera; nadie corría con tanta velocidad como él.

Sin embargo, las dificultades y los problemas empezaron cuando el conejo se puso a aprender a volar. Lo pusieron en una rama de un árbol, y le ordenaron que saltara y volara.

El conejo saltó desde arriba, y el golpe fue tan grande que se rompió las dos piernas. No aprendió a volar, y además no pudo seguir corriendo como antes.

Al pájaro, que volaba y volaba como nadie, le obligaron a excavar agujeros como a un topo, pero claro, no lo consiguió.

Por el inmenso esfuerzo que tuvo que hacer, acabó rompiendo su pico y sus asas, quedando muchos días sin poder volar. Todo por intentar hacer lo mismo que un topo.

La misma situación fue vivida por un pez, por una ardilla y un perro que no pudieron volar, saliendo todos heridos. Al final, la escuela tuvo que cerrar sus puertas.

¿Y saben por qué? Porque los animales llegaron a la conclusión de que todos somos diferentes. Cada uno tiene sus virtudes y también sus debilidades.

Un gato jamás ladrará como un perro, o nadará como un pez. No podemos obligar a que los demás sean, piensen, y hagan algunas cosas como nosotros. Lo que lograremos conseguir con eso es que ellos sufran por no conseguir hacer algo de igual manera que nosotros, y por no hacer lo que realmente les gusta”.

Ahora ya sabes, aunque te falte tiempo, el apoyo, las estrategias, inténtalo. Nunca es tarde cuando se tienen ganas y por sobre todo amor y esperanza. Mañana al llegar a tu sala de clases, date el tiempo de mirar detenidamente a cada uno de tus alumnos. Obsérvalos, pero obsérvalos más que nada con los ojos del corazón, ya verás que en lo profundo brilla ese tesoro que debes ayudar a pulir ❤

Por Evelyn E.

La infancia no se trata de una carrera


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La infancia no se trata de una carrera en la que está en juego quién aprende a caminar, hablar, leer, escribir y cuantas otras cosas más rápido. Tampoco es una competencia donde está en juego ser el más obediente, ordenado, respetuoso, listo…Una de las etapas más bellas no debe convertirse en una presión para los niños, por el contrario debe ser una etapa en la que prime el respeto, la contención, la libertad, la expresión, el juego y por sobre todo el amor. Ese amor que acompaña, que respeta ritmos, que contiene, que cobija, que está lejos de comparaciones y presiones.

Hoy en día hay muchos papitos que se sienten presionados por la inseguridad que les hace sentir el estar haciendo bien o no las cosas respecto a la educación de sus hijos. A veces presionados por el “qué dirán” de los demás, se dejan llevar por el ruido y el bullicio externo que acalla la sabiduría innata que posee cada padre para criar a sus hijos. Vivimos tan alejados de nosotros mismos hoy en día y esto le está pasando la cuenta también a la manera en cómo se educa hoy en día a los más pequeños

Parece como si viviéramos en una sociedad en la que los más importante pareciera ser qué tan arriba o qué  tan encima estoy por sobre el otro. Competencia, competencia y más competencia. Lamentablemente este afán por competir ya se está haciendo visible a muy temprana edad. Desde pequeños se les enseña a los niños tanto en las escuelas como dentro de sus familias, a nivel de compañeros, hermanos, primos, sobrinos…, a querer ser el “más en algo “. Cuando crezcan esto solo traerá como resultado el que nunca estén satisfechos consigo mismos, satisfechos de sus propios talentos, dones, particularidades; sino que siempre estarán comparándose ya no con el niño sino con el “adulto” que esté al lado.

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La sociedad actual en la que vivimos es el fiel reflejo de la educación que recibimos cuando niños, si queremos hacer un cambio hagámoslo desde dentro, desde nuestras familias. Dicen por ahí que la educación es el arma más poderosa que tenemos para cambiar el mundo…, nosotros lo creemos, ¿ustedes aún no?

Por Evelyn E.