Amarse a uno mismo, la clave a la hora de ser padres

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En todo individuo capaz de amar a los demás se encontrará una actitud de amor a sí mismo. Si un individuo es capaz de amar productivamente, también se ama a sí mismo; si sólo ama a los demás, no puede amar en absoluto.” Erich Fromm

¿Amarse a uno mismo? ¿Qué es amarse  a uno mismo? Nos parece extraño o difícil dar con la respuesta ¿no? Este concepto es tan lejano para algunos, por no decir para la mayoría, porque no nos han dicho cómo amarnos a nosotros mismos, qué es el amor a nosotros mismos, nunca se nos dijo o se nos enseñó a hacerlo. Para la mayoría debe ser hasta “narcisista” y una locura pensar en un sentimiento que pensamos que lo “adecuado” y lo “normal” es vivirlo proyectado en el otro, yo amo y soy capaz de amar porque tengo a alguien (que no soy yo ) a quien amar. Lo más común es que se hable del amor a la pareja, a la familia, a los animales, a la naturaleza, hasta amor a la vida, ¿y el amor a nosotros mismos? 

Louise Hay escritora y oradora reconocida a nivel mundial en su libro Usted puede sanar su vida , pone especial énfasis en este tema. Plantea que la causa de todos nuestros problemas, de todo tipo, tienen su raíz en la falta de amor hacia nosotros mismos. Esa falta de aprobación, aceptación, valoración, amor hacia nosotros, hacia nuestra persona, tal y como somos.

Nuestra cultura y sociedad en general nos han educado y condicionado a pensar que en la medida que yo doy amor a otro yo estoy bien, es decir,  en la medida que el otro está bien, por consiguiente yo lo estoy, como si fuera algo que se proyecta y gana poder de afuera hacia dentro, sin pensar en la posibilidad de que podría ser totalmente lo contrario, porque “cuando yo me amo soy capaz de dar y entregar amor al otro”, “cuando yo estoy bien, el otro está bien”. Veamos y hagamos la comparación con un regalo. Cuando yo obsequio algo a alguien, el regalo existe ¿no?; entonces podríamos decir que pasa los mismo con el amor, ¿cómo voy a obsequiar, dar amor si no tengo dentro de mí? ¿De dónde saco ese precioso obsequio que quiero regalar? ¿De una tienda? ¿Prestado? Un regalo cualquiera sí que puedo ir a buscarlo a una tienda, pago y me lo dan. ¿Sin embargo el amor?, solo debemos sacarlo de dentro, de nuestro interior. Si quiero amar de manera saludable, obsequiar amor, ese regalo lo saco de dentro.

Hay un término “El sacrificio”, tan sobrevalorado hoy en día. Exigirnos, agobiarnos, pasar nuestros límites, sufrir  con tal de dar y entregar al otro,  sacrificarnos…,“dar hasta que duela”. El otro es más importante, el otro necesita…y  haré lo imposible por el otro, hasta que me duela, porque si no duele no, no, no es válido. Mis necesidades están en segundo plano siempre, me privaré, exigiré…,primero el otro y detrás yo, no quiero ser “egoísta”, ¡no!, por ningún motivo. Yo no puedo pensar que soy importante, ¿que dirán de mí?  ¿Parece saludable todo esto? Ya decía Erich Fromm en su libro  “El arte de amar” : “Antes de comenzar el examen del aspecto psicológico del egoísmo y del amor a sí mismo, debemos destacar la falacia lógica que implica la noción de que el amor a los demás y el amor a uno mismo se excluyen recíprocamente. Si es una virtud amar al prójimo como a uno mismo, debe serlo también -y no un vicio- que me ame a mí mismo, puesto que también yo soy un ser humano”. 

El egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos”.

Erich Fromm

“El amor es la cura milagrosa: si nos amamos aparecen los milagros en nuestra vida”

Louise Hay

Nadie nos ha enseñado a amarnos. No obstante cuando nacemos somos puro amor, inocentes, curiosos, todo es nuevo, queremos descubrir el mundo. Sin embargo es en ese contacto directo con ese mundo que queremos descubrir que ese amor infinito que traíamos hacia nosotros mismos se va apagando. Cuando somos niños nos miramos y valoramos a través de nuestros  padres. Cualquier conducta, palabra, sentimiento, creencia que un niño ve o escucha hacia sí mismo que venga de sus padres la hace suya. “Eres un mal educado”, “Eres un niño malo”, “Eres un egoísta”, “Tú tienes la culpa”, “Siempre te metes en problemas”…, a través de todo lo que vemos y escuchamos vamos formando nuestra autoestima, vamos incrementando o apagando ese amor a nosotros mismos con el que todos nacemos. Y no es solo a partir de nuestros padres que vamos formando nuestro autoconcepto, sino que nuestros maestros, amigos de la infancia, familiares, medios de comunicación…, también  tienen una cuota de responsabilidad.

Si un niño crece en un ambiente donde el miedo, la frustración, la rabia, el estrés, el sufrimiento…están a la orden del día, con unos padres que se sobreexigen, que no se escuchan, que se castigan y critican de diversas formas, en resumidas cuentas que no se aceptan, que no se aman…, ¿podrá sentir amor y/o aprender a amarse a sí mismo? Cómo entonces como padre puedo enseñarle a mi hijo a amarse, a respetarse, a tener un autoconcepto positivo de sí mismo, si yo como padre no lo tengo, no me amo…Y si como padres nuestra intención es entregar y dar amor a nuestros hijos de una manera saludable, un amor que no presiona, que no frustra, que no sobreexige, que respeta, que libera…, empecemos primero por dárnoslo a nosotros mismos. A veces es imposible no caer en el intento, pero no te preocupes, somos humanos, cometemos errores, lo importante es disfrutar del viaje emprendido, tomar conciencia. En la medida que aceptemos que como padres muchas veces erramos, nuestro viaje se hará más placentero, más liviano. Nos han dicho mil veces hasta el cansancio que errar es malo, pero no es así, el error es aprendizaje, oportunidad. Lo importante es que a través de la aceptación hacia nosotros mismos, de nuestros errores queramos ser cada día mejores personas, “ser la mejor versión de nosotros mismos”.

En ocasiones sabemos lo mucho que nos cuesta aceptar a nuestros hijos tal y como son. Nos formamos expectativas alejadas de la realidad, idealizamos, en vez de permitirnos descubrir lo mucho que pueden entregarnos, quiénes son realmente, y esto pasa porque si ni siquiera nosotros hemos podido aceptarnos tal cual somos, siempre será difícil por no decir imposible aceptar a nuestros hijos y ayudarlos a ser quienes realmente son, con sus caídas, defectos, virtudes, si no empezamos primero por nosotros mismos.

Si tu hijo ve que te amas y aceptas tal y como eres, lo hará él también. No olvides nunca que es el ejemplo la mejor herramienta a la hora de educar a nuestros hijos. “Nuestros hijos son el fiel reflejo de nosotros mismos”.

El amor a nosotros mismos pasa por no criticarnos, no ser duros con nosotros, no sobreexigirnos, conocer nuestros límites y respetarlos, aprender a decir NO cuando queremos decir no, y decir SÍ cuando queremos decir sí. Conocernos, saber cuáles son nuestra necesidades, lo que queremos, escucharnos…Porque somos importantes, valorémonos, aceptémonos, somos perfectos con nuestras defectos y virtudes, amémonos así tal y como somos. Tratemos de ser mejores cada día, de aprender de nuestros errores, pero eso no significa sobreexigirnos, presionarnos, sufrir hasta más no poder… Somos maravillosos, cada uno en su manera única y especial.

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Seamos amables con nosotros mismos, autocompasivos, cuidémonos, si esto no lo hacemos nosotros ¿tenemos que esperar que alguien más lo haga? Démonos un minuto cada día alejados de todo sin distracciones externas, démonos un minuto para estar con nosotros mismos, respiremos hondo, hablemos con nosotros, escuchémonos, sepamos qué nos pasa, qué pensamos, qué sentimos, qué necesitamos, qué queremos. Concedámonos deseos, hagámos lo que nos gusta, cumplamos un sueño, hagámonos regalos, démonos cariño… Qué fácil es hacer esto para otros y cuánto nos cuesta hacerlo con nosotros mismos, es tan simple, pero nos han hecho creer que es tan complicado.

Si hemos hecho algo que no salió como queríamos, si hemos cometido un error, no nos castiguemos, nos nos critiquemos, por el contario démonos apoyo y digámonos “No te preocupes, no pasa nada, para la otra lo harás mejor”, verán qué lindo se siente. Seamos nuestros cuidadores, nuestros amigos. Acéptate, apruébate, ámate. Si te das cuenta que no lo haces, descubre qué es lo que te impide amarte, aceptarte y trabaja en ello, no te preocupes nunca es tarde,  pero empieza ahora…

Recuerda que nunca es tarde cuando se trata de nosotros mismos… Date el lugar que mereces.

 Ámate para que así enseñes a tus hijos a amarse y a amar al otro.

En la medida que me amo y me acepto, amo y acepto al otro…

El amor a nosotros mismos, comienza por no criticarnos jamás por nada. La crítica nos inmoviliza en la pauta misma que estamos intentando cambiar. Entendernos y ser amables con nosotros mismos nos ayuda a salir de ella. Recuerde los años que se ha pasado criticándose sin resultado alguno. Haga la experiencia: apruévese y vea qué es lo que sucede”. Louise Hay

Aquí les dejo un video para complementar lo recién dicho, que nos enseña a aceptarnos más y a criticarnos menos, espero te sirva:

Por Evelyn E.

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2 thoughts on “Amarse a uno mismo, la clave a la hora de ser padres

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