Me amo, así que…

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Me amo, así que merezco todo lo bueno que tiene el universo para darme y con amor lo recibo

Me amo, así que disfruto y me permito sentir todo tipo de placer

Me amo, así que vivo en un lugar que me gusta, con gente que me gusta y me hace bien, me rodeo de espacios, lugares y personas positivas y estimulantes

Me amo, así que trabajo en lo que amo y me gusta

Me amo, así que mi vida se llena de abundancia y prosperidad en todo sentido

Me amo, así que pongo límites claros a ciertas personas y situaciones que atentan contra mi bienestar, paz y felicidad.

Me amo, así que me escucho, me respeto, me valoro

Me amo, así que vivo cómodamente

Me amo, así que me cuido y me doy el lugar que merezco

Me amo, así que me permito ser inmensamente feliz

Me amo, así que me trato bien y de manera amorosa. 

Me amo, así que me doy la oportunidad de cumplir mis sueños

Me amo, así que hago caso de mis necesidades

Me amo, así que tengo un hermoso hogar, donde reina la paz y la armonía

Me amo, así que renuncio a todo tipo de limitaciones

Me amo, así que mi opinión respecto a las cosas vale y hago que se respete

Me amo, así que me libero de sentimientos negativos del pasado

Me amo, así que me permito sentir en plenitud. Estoy en paz con todas mis emociones

Me amo, así que me expreso en libertad sin que me afecte la opinión de los demás. Soy yo misma (o) en plenitud

Me amo, así que vivo la vida que quiero vivir

Me amo, así que elijo dónde quiero estar y con quién quiero estar

 Me amo, así que estoy consciente que mi felicidad depende de mí y de nadie más. Cada uno es responsable de su propia felicidad

Me amo, así que acepto y respeto mi cuerpo, lo cuido con amor

Me amo, así que acepto a mis padres, los amo, los perdono

Me amo, así que con amor me perdono

Me amo, así que no me complico la vida. La vida es simple, hay que vivirla y disfrutarla

Me amo, así que me ocupo de mi vida y dejo que los otros se ocupen de la suya

Me amo, así que dejo la crítica y el juicio hacia mí misma (o) y hacia los demás

Me amo, así que dejo ir la queja

Me amo, así que me elogio y felicito. Me doy ánimo. Sé que lo estoy haciendo lo mejor que puedo

Me amo, así que cuido mis ideas, sentimientos y pensamientos, sé que crean mi vida. 

Me amo, así que reconozco que lo que piensan y hacen otros no es algo que puedo controlar, no está a mi alcance, es su asunto y no tiene nada que ver conmigo.

Me amo, así que dejo los pensamientos nocivos y debilitantes

Me amo, así que sé que soy la dueña (o) de lo que pienso y siento. Yo controlo mis pensamientos y sentimientos

Me amo, así que trabajo en mi sanación

Me amo, así que me permito vivir plenamente y disfrutar mi momento presente

Me amo, así que me acepto y acepto a los demás como son, respeto sus ideas y creencias

Me amo, así que recupero mi poder y sabiduría interior

Me amo, así que me permito avanzar a mi ritmo, con calma, no al ritmo impuesto por otros.

Me amo, así que me dejo guiar por mi intuición y voz interior

Me amo, así que sé que cuando tengo dudas, dentro encuentro todas las respuestas

Me amo, así que con alegría aprendo y avanzo cada día

Me amo, así que perdono y me desprendo del pasado

Me amo, así que estoy presente

Me amo, por lo tanto amo a otros sin medida

Me amo, así que mi amor se expande a todos lados

Me amo, así que soy libre, y tú eres libre…

                                  1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4)     Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

                                                                 logo

Joe Dispenza: “Si quieres otra realidad, debes convertirte en otra persona”

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Joe Dispenza, doctor en Quiropráctica, bioquímico y neurocientífico
La ley del cambio:
Nuestra personalidad y nuestra realidad se han construido según cómo pensamos, actuamos y sentimos. Con mucha disciplina, entrando a diario en nuestro cerebro, podemos, según Dispenza, crear nuestra realidad. En su último libro, Deja de ser tú (Urano), explica cómo y propone un aprendizaje de cuatro semanas. Quiropráctico con una vida de película, tuvo una lesión que le hizo replantearse las capacidades de nuestro cerebro y se convirtió en bioquímico y neurocientífico. “Primero investigué las remisiones espontáneas de enfermedades y analicé qué tenían en común las personas que lo conseguían. Luego decidí reproducirlo, y todo lo que es reproducible se convierte en una ley”.

Lleva años defendiendo que podemos llegar a controlar nuestra mente y la realidad.
La mente determina la experiencia exterior, porque todo se reduce a campos de energía, de modo que nuestro pensamiento altera constantemente nuestra realidad. Es posible cambiar circunstancias de la realidad si sabemos cómo.

Pues debo de ser muy torpe.
Si sostiene los mismos pensamientos, si lleva a cabo las mismas acciones y vive con los mismos sentimientos y emociones, su cerebro y su cuerpo seguirán igual; pero cada vez que aprende algo establece nuevas conexiones que cambian físicamente su cerebro.

Nos pasamos la vida aprendiendo.
No todos. Aun así, aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Si fuera tan sencillo…
Siempre estamos creando un futuro, lo que pasa es que solemos crear el mismo, reafirmamos nuestra personalidad. Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios…) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

¿Dónde está el cambio?
En ser más grande que las circunstancias de tu vida. O somos las víctimas de nuestra realidad o los creadores.

Suena a autoayuda.
Si analizamos grandes personajes de nuestra historia, vemos que todos ellos pensaron e imaginaron un futuro el suficiente número de veces como para que su cerebro cambiara literalmente, hasta el punto de que sentían esa experiencia deseada como si ya hubiera sucedido.

Primero crearon el cambio en ellos.
Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Absortos en la emoción.
Pero la mayoría de las personas están pensando en sus problemas en lugar de pensar en las posibilidades.

Pero pensar en algo no lo hace real.
Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quiere crear una nueva realidad personal, tiene que, literalmente, convertirse en otra persona.

¿Cómo?
Mediante un programa de meditación desligada de misticismos que pretende que el cerebro y el cuerpo no respondan de forma predecible. Se trata de que se convierta en una habilidad, de abrir la puerta del sistema operativo, de todos esos programas subconscientes donde realmente ocurre el cambio.

Pongamos, por ejemplo, la ansiedad…
El escáner de alguien con ansiedad o con depresión es el mismo: el cerebro empieza a segregar química como si eso que teme la persona estuviera sucediendo, y con el tiempo esa química se convierte en adictiva.

¿Cómo salir del bucle?
Meditación significa familiarizarse con. Si haces conscientes tus pensamientos y tus hábitos automáticos y observas las emociones, empiezas a objetivizar tu mente subconsciente. Si te familiarizas con los aspectos de ti mismo que crean la ansiedad (o lo que quieras cambiar), durante la vigilia observarás cuándo empiezas a sentirte de esa manera y serás capaz de cambiarlo.

¿Y a partir de ahí?
Si decides quién quieres ser, cuál es el gran ideal de ti mismo, qué pensamientos quieres tener, qué conductas quieres demostrar, qué emociones quieres experimentar; si te recuerdas cada día quién ya no quieres ser y quién quieres ser y empiezas a pensar en nuevas formas de ser, cuanto más pienses en ello y más lo planifiques, más estás instalando los circuitos en el cerebro.

Cuanto más te observes a ti mismo, menos serás tú mismo.
Exacto. Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino. Pero requiere disciplina. El simple pensamiento positivo no funciona, porque la negatividad está instalada en el subconsciente. Los cambios verdaderos consisten en ser consciente de tus reacciones inconscientes.

¿Y qué dicen sus colegas?, ¿le tratan de esotérico, chiflado…?
Hay una división intelectual: tengo colegas que defienden teorías similares a las mías y somos tan científicos como los que defienden modelos más convencionales. Pero yo propongo que se pruebe y se juzgue.

Fuente: La Contra. La Vanguardia

Mario Alonso Puig: “creamos lo que creemos”

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Podríamos decir muchas cosas sobre Mario Alonso Puig intentando describir su persona y su labor. Decir que es médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo, profesión que ejerció durante 26 años; que es fellow en Cirugía por la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard; que es un incansable estudioso del ser humano. También podríamos mencionar que es autor de los libros “Madera de líder”, “Vivir es un asunto urgente”, “Reinventarse: tu segunda oportunidad” y “AHORA YO La respuesta está en tus manos” y que sus conferencias son requeridas en los puntos más distantes del planeta. Pero no sería suficiente.

Mario es uno de los seres humanos más inspiradores de la actualidad, capaz de trasmitir sus ideas de un modo certero y convincente. Un apasionado de la ciencia y del alma, dos campos que entrelaza de mil maravillas haciendo sencillo y accesible lo que puede ser muy complicado. Mario es un ser humano que reivindica esa condición, la de ser humano, revalorizando cualidades casi olvidadas como la generosidad, la confianza, la humildad y la pasión. Una entrevista para leer con tiempo, atención y un corazón abierto, sin atajos, paso a paso.

Es común ver a la gente en sus trabajos, caminando por la calle o yendo de compras con la mirada vacía, sin gesto, sin alegría, sin ilusión. ¿Qué nos sucede?

Nosotros tenemos una imagen mental de cómo deberían de ser las cosas. Muchas veces creemos que la vida tendría que ser fácil y cuando nos damos cuenta de que la vida es difícil, podemos llegar a creer que vivimos en un Universo hostil. No es fácil vivir con serenidad, confianza y alegría si esta creencia es la que impera en nuestras vidas. De una creencia así sólo pueden emerger sentimientos de soledad, de miedo, de impotencia y de desesperanza.

¿Por qué creés que la sociedad está tan paralizada, sumida en la sensación de impotencia?

Porque nosotros acabamos creando lo que creemos. Quien se siente amenazado  y no conoce sus verdaderas posibilidades, vive asustado. Cuando uno vive asustado, empieza a construir una armadura para protegerse, y es esa misma armadura la que poco a poco acaba separándole de los demás, ahogándole e impidiendo que pueda moverse.

¿Cuál es la emoción  más tóxica? ¿Cuál es la consecuencia que pagamos a nivel físico y mental por convivir con ella?

La emoción más tóxica yo diría que es el miedo, cuando dicho miedo no está al servicio de ayudarnos a vivir con más prudencia, sino de evitar que salgamos de lo conocido y exploremos nuevas posibilidades. La violencia tiene una de sus raíces más profundas en el miedo, en la ansiedad, en la angustia vital. La activación del núcleo central del miedo en las amígdalas, unos centros situados en los lóbulos temporales del cerebro, hace que las glándulas suprarrenales liberen una gran cantidad de cortisol en la sangre. Las elevaciones sostenidas del cortisol tienen la capacidad de dañar el sistema inmune, el sistema cardiovascular, óseo, muscular, e incluso el mismo cerebro, produciendo la muerte de cierto tipo de neuronas relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Al hablar de valores, destacás, entre otros,  la humildad: un valor que no es muy popular o cool.¿Por qué está entre tus favoritos?

Cristhian Orta

Desde mi punto de vista,nuestro mayor oponente es el ego, la soberbia, la autosuficiencia, la arrogancia. Nos cuesta mucho aceptar que lo que podemos ver y medir es solo una pequeñísima parcela de lo que en realidad hay. Nos cuesta mucho mantener esa capacidad de asombro y esa humildad para reconocer que no sabemos y que necesitamos observar, escuchar, preguntar, descubrir y aprender. Nuestra sociedad valora mucho más el valor de las respuestas que el valor de las preguntas, cuando son en realidad las grandes preguntas, las que tienen la capacidad de abrir nuevos mundos.

Hoy todo es a control remoto, casi todo se consigue a sólo un click de distancia. ¿Desconocemos el esfuerzo? ¿Qué valor tiene el esfuerzo en un proyecto, en la vida? ¿Puede ser que la falta de visión de futuro sea el motivo por el cual nos cuesta tanto dejar la comodidad de lado?

Valoramos en exceso los eventos e infravaloramos los procesos. Solo el entusiasmo, la determinación, el compromiso, la disciplina, la persistencia y la paciencia nos pueden permitir alcanzar grandes metas. Lo importante no es sólo tener un sueño, sino lo que dicho sueño es capaz de obrar en nosotros mientras intentamos alcanzarlo.

Decía Hellen Keller, que se quedó ciega, muda y sorda a temprana edad y que sin embargo se graduó con honores en el Radcliffe College de Cambridge: “Peor que ser ciego es no tener una visión, porque cómo ve uno su futuro determina cómo vive su presente. Nuestra fe en el futuro se convierte en nuestra fuerza en el presente”.

¿A qué emociones nos enfrentamos cuando estamos a punto de emprender un camino nuevo y desconocido?

Nos enfrentamos a una serie de pensamientos perturbadores que generan dudas, inseguridades, incertidumbres y preocupaciones. Este tipo de pensamientos producen a su vez sentimientos de ansiedad, angustia y miedo.

El miedo nos acompaña desde el origen de la humanidad. ¿Qué papel juega el miedo en los procesos de cambio? ¿Cómo gestionarlo para que no nos deje inmóviles?

Hay un miedo imprescindible para actuar con prudencia y hay un miedo que nos bloquea, nos torna violentos o nos hace huir sin estar para nada nuestra vida amenazada. Este tipo de miedo generado en nuestra mente se gestiona a través de nuestro cuerpo físico, de nuestra atención, de nuestro lenguaje y de nuestra imaginación. La respiración lenta y diafragmática reduce el miedo, como también lo reduce enfocarse en ganar y no en no perder. Evaluar las cosas que nos pasan de tal manera que siempre saquemos algo valioso de todo y, usar nuestra imaginación para visualizar el cambio deseado y no para proyectar preocupaciones, reducen a veces progresivamente y a veces radicalmente los niveles del miedo.

“Solo el entusiasmo, la determinación, el compromiso, la disciplina, la persistencia y la paciencia nos pueden permitir alcanzar grandes metas. Lo importante no es sólo tener un sueño, sino lo que dicho sueño es capaz de obrar en nosotros mientras intentamos alcanzarlo”.

¿Cuál es la función o la importancia del dolor en nuestro camino de aprendizaje?

“La piedra necesita ser fundida para que aparezca el oro”. El dolor es nuestro compañero de viaje. Muchas veces los procesos de auto-descubrimiento y superación personal no son fáciles ni placenteros. Por eso considero que es tan importante saber soportar y trascender este dolor, dotándole de un profundo sentido.

¿Qué es la insatisfacción inspiradora?

Es cuando llegamos a un punto en nuestra vida en el que caemos en la cuenta de que así no queremos seguir y eso nos impulsa a hacer un cambio radical en la misma.

¿Qué creés que es más importante: la actitud o el conocimiento? 

La actitud es la disposición que yo tengo frente a algo determinado. Si no tengo una actitud adecuada no podré ni conocer ni aprender.

¿Realmente las palabras tienen potencial creativo? ¿Qué palabras es preferible utilizar y cuáles abandonar?

La creatividad es hija de la pasión, no del miedo, la desesperanza o la frustración. Las palabras abren cajones emocionales. Hay palabras que generan ánimo, confianza e ilusión y hay algunas que hacen justo lo contrario.

“La creatividad es hija de la pasión, no del miedo, la desesperanza o la frustración”.

En tu libro Reinventarse: tu segunda oportunidad hablás de lo importante que es cuidar el diálogo interior y aprender a hacerse las preguntas adecuadas. ¿Cuáles son las preguntas que nos sanan y cuáles las que nos enferman?

Las preguntas que nos sanan son las que evocan estados de ánimo que nos llevan a superarnos y a confiar en que antes o después encontraremos un camino para hacer frente a los desafíos que la vida nos plantea. Las preguntas que nos enferman son aquellas que nos generan estados de ansiedad. Si por ejemplo ante una situación difícil alguien no para de preguntarse: ¿puedo con esto?, lo que está trasmitiendo es duda, desconfianza e inseguridad. Si lo que se pregunta es: ¿cómo puedo con esto? Lo que está presuponiendo es que existe un camino, que existe una posibilidad y que lo que tiene que hacer es empezar a buscarlo.

¿Qué significa la felicidad? ¿Se puede ser feliz todo el tiempo?

El bienestar subjetivo es lo que colma los sentidos, mientras que la felicidad es lo que colma el corazón. Nosotros tendemos a confundir ambos. No se puede tener siempre bienestar subjetivo. A veces experimentaremos placer y otras dolor. Sin embargo, considero que cuando uno es capaz de tomar una perspectiva determinada, todo, tanto lo agradable como lo desagradable, lo vive con ecuanimidad, con serenidad y con equilibrio.

¿Cuál es el significado que le das a la palabra líder?

Para mí un líder es aquella persona capaz de influir en los pensamientos, sentimientos y acciones de otras personas. Esa influencia emerge de la fuerza interior que tiene como persona y no del poder que ostenta en razón de su posición o su cargo.

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Mirando en retrospectiva, ¿cómo fue tu propio proceso de transformación? ¿A qué miedos tuviste que hacerle frente? ¿De qué cualidades te valiste para salir de la zona de confort?

Yo me siento sobrecogido y en estado de profunda gratitud hacia la Vida por haberme sostenido en algunos de mis momentos más difíciles, momentos en los que tuve que tomar importantes decisiones. Yo tuve que hacer frente al miedo al fracaso y a no poder controlar lo que pudiera suceder cuando saliera de la zona de confort. Lo que más me ayudó a salir de la zona de confort fueron tres cosas: una profunda insatisfacción inspiradora, fe en que la Vida me sostendría y el apoyo de mi familia.

Parafraseando el lema de tu libro “Reinventarse: tu segunda oportunidad”: ¿Qué te atreverías a hacer hoy si sabés que no podés fallar? ¿Sueños, visiones de un futuro?

Yo quiero que cada vez mi vida esté menos orientada al cultivo de mi ego y más orientada al cuidado de mi alma.

Mi sueño es transformarme en un escritor de ficción que a través de sus relatos ayude a personas de todo el mundo a creer en la belleza de sus sueños y en su capacidad para hacerlos realidad.

Fuente: AHORA Crea tu Vida

Aprender observando a los niños

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“Nadie es tan grande que no pueda aprender, ni tan pequeño que no pueda enseñar”. Pindaro 

Criar a un hijo me hace darme cuenta de lo muchísimo que podemos aprender de los niños si sabemos escucharlos de verdad. Y con “escucharlos” no me refiero a lo que dicen (que también) sino a lo que transmiten, a cuánto transmiten desde su ser: con su cuerpo, su movimiento, su mirada, su respiración, su presencia, sus silencios.
Realmente es una delicia lo que muestran más allá de las palabras.

Hoy quiero explorar este último aspecto, el silencio.

En la infancia, el silencio tiene un valor importantísimo para su desarrollo y donde más lo muestran es en el juego, su principal tarea.
Cuando mi hijo juega con otros niños les observo y puedo notar su sabiduría. Muchas veces ni siquiera se hablan, sino que permanecen al lado, centrado cada uno en su juego y siendo conscientes de la compañía del otro. De esta manera se transmiten calidez, entendimiento, se sienten a gusto de compartir ese momento.

Al observar esta escena me doy cuenta de que el silencio les facilita una mayor comprensión de si mismos y de la actividad que llevan a cabo.
Cuando los niños juegan fluyen, se dejan llevar por lo que es, por lo que surge en el momento. Se abren a sentir la experiencia, se dan a lo que hay, a las posibilidades, a lo que ocurra…  están conectados con el ahora y en sintonía con su alma. Y esto lo propicia el silencio.

Compartir silencios es algo mágico

Desde hace relativamente poco he aprendido esto en mí misma y también lo pongo en práctica con mi hijo. Le escucho en su silencio, nos conectamos en ausencia de palabra.
Cada mañana desayunamos juntos, unas veces charlamos, otras permanecemos en silencio, pero en ningún caso nos resulta extraño ya que nos acompañamos, nos sentimos, nos respetamos. Somos conscientes de la presencia del otro y es suficienteTal y como yo lo entiendo, estar juntos en silencio no significa desconexión con el exterior, sino conexión con el propio interior y en interrelación con los demás y con el mundo.

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En el silencio siempre hay una respuesta

Pararse a escuchar el silencio puede resultar incómodo al principio pero tiene un inmenso valor, ya que nos ofrece un espacio de tranquilidad, de calma, de escucha interior. Así uno aprende a comunicarse verdaderamente consigo mismo y con los demás.
Bucear en él, tolerarlo, acogerlo, dejarlo estar… resulta un poderoso aliado que nos guía y orienta en nuestro camino. Es entonces cuando nos topamos de lleno con nuestras emociones y afloran los sentimientos más profundos (las inseguridades, los miedos… o por el contrario, la claridad, la tranquilidad…). Y en esos momentos de conexión es cuando podemos recuperar lo nuestro: la ilusión, la creatividad, los sueños ya olvidados…

Los niños viven el momento presente de manera natural, con plena atención y consciencia en lo que están haciendo. Si nos fijamos en esa facultad que poseen, los adultos podremos vivir de manera más plena y aprenderemos muchísimo de ellos; recuperaremos nuestras capacidades innatas y ya olvidadas para vivir en armonía con nosotros y con los que nos rodean. Escucharnos, sentirnos, conectarnos con nuestras emociones… lo único que nos devuelve a ese estado es el silencio, como hacen los niños al explorar su juego.

Esta es la magia de los niñosla que comunican sin hablar, la que nos transmiten cuando les observamos. De ellos parece desprenderse un aura, un algo especial que nos dice:

“Mira, ¿lo percibes? estoy experimentando mi mundo, lo estoy sintiendo, la vida es apasionante, ¡yo la vivo! ¿a qué esperas?”

Fuente: EDUCAR DESDE LA ESENCIA