“La arteterapia te ayuda a crearte de nuevo a ti mismo”, Miquel Izuel, arteterapeuta

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¿Qué es la arteterapia?
Una disciplina de trabajo con la persona mediante herramientas artísticas.

“No sé hacer nada”, le dirá más de uno…
“Una cualidad preciosa… y muy rara”, replico. Y le propongo probar si es el primero que “no sabe hacer nada”.

¿Y qué sucede?
Acaba siendo autor, autor de su propia experiencia. La experiencia de sentirse vivo.

No todos tenemos pericias artísticas…
Al final siempre oigo: “¡He hecho algo que no pensaba que haría!”. Sí: en ¡todos! palpita la capacidad de expresar lo que somos.

¿Y qué somos?
No etiquetas: tú no eres periodista

¿No?
Tú eres también periodista, como aquel otro es también tetrapléjico…, pero ¡no es tu esencia! La arteterapia aflora esa esencia.

¿Con qué consecuencias?
¡Paliar sufrimiento! El paciente llega porque sufre. La arteterapia desconecta el córtex del cerebro profundo, emocional… y el paciente siente, y esa experiencia le procura un sentido nuevo. Y eso es sanador.

Lo entenderé mejor con un caso real.
Una madre trajo a su niña de 6 añitos, adoptada. Por una dolencia, la niña padecía incontinencia de esfínteres. Había que cambiar pañales a cada momento. La madre, trastornada, me soltó: “Yo no la compré para eso”…

Buf…
¡La madre sólo veía el síntoma, el problema! No veía a la niña… Me la dejó. La niña cogía plastilina, hacía bolitas y las aplastaba con la palma de la mano contra un papel. A veces se dormía. Y luego seguía…

¿Y eso?
No interpreto. Acojo, facilito. Y la niña empezó a pedir a la madre cambiarse sola… Y un día la niña recorrió con la yema del dedo el perímetro de esta sala y dijo: “Ya está”.

¿Ya está?
Sí. La niña dejó de tener incontinencia. Y… pudo contener a su madre. La niña… creó.

¿Qué creó?
Una experiencia autotélica, por sí misma, en sí misma. La niña se creó a sí misma. Toda experiencia mediada por un material es arteterapia. Experimentar, sentir…: ¡eso es!

¿Qué tipo de pacientes le consultan?
Niños con TDAH, chicas con anorexia y trastornos alimentarios, adultos con neurosis obsesivas, con psicosis… Sirve también para presos, ancianos…

¿Y qué hace usted?
¡Tener fe absoluta en la persona y en sus capacidades! Están ahí… y florecen. No trabajo con dificultades, sino con capacidades.

¿Me cuenta otro caso?
Una señora maniaco-depresiva sufría mucho. Oía voces de los otros… Estaba bloqueada. Un día cometí un lapsus: la llamé Alicia. Sorprendida, me dijo: “¡Ah, leí ese libro de niña, lo había olvidado!”. Y los recuerdos se amontonaron y se puso a escribirlos…

¿Escribir es arteterapia?
Escritura, lectura, escultura, música, pintura, títeres, canto, fotografía, vídeo, baile…

¿Qué escribió la mujer?
Cómo se escondía para leer, el olor del melocotón que comía mientras leía, el placer de esconderse en el jardín, en verano, en invierno… ¡Textos bellísimos!

¿Literariamente bueno?
Sí, de hermosa poética: lo sanador es que afloró una emoción, que ella la percibió y que generó una realidad…: ¡creó! Se recreó.

¿Con qué resultado terapéutico?
Dejó de ser prisionera de su sufrimiento. Llegó sintiendo que unos hilos internos la aprisionaban, ahora los sentía de colores y poco tirantes… “Cuando me muera… quiero irme con ellos”, me dijo un día…

Se emociona…
¡Su sufrimiento se aflojó! Sí, me emociono…

¿Qué lectura hace?
“¡Es una pena si sólo estás cuerdo!”, dijo Winscott… Que una desorganización interna sirva para reconstruirte a ti mismo.

¿Eso es creatividad?
No se trata de ser creativo, ¡sino de ser creador! De crearte. ¡Y para eso no hay recetas!

¿No?
“Dejad que los sueños ocupen el lugar que merecen”, dijo Fernando Pessoa, y añadió: “Necesito dormir para poder despertar”.

Cíteme otro pensamiento inspirador.
Me gusta mucho el escultor Chillida, que dijo: “Newton desmiente a Galileo y Einstein desmiente a Newton…, ¡pero yo no tengo necesidad de desmentir a Velázquez”!

¡Bravo!
Regálate oportunidades. Sal de tu comodidad, crea otra narrativa. Perder lo conocido es ganar lo que puedes llegar a ser. Pregúntate: “¿Tengo algo diferente que decirme?”

¿Se lo pregunta usted?
Sí, cada vez que me piden un artículo, ja, ja… Y cada noche, antes de dormirme, me pregunto: “Hoy…, ¿me he sentido vivo?”.

¿Y?
¡Muchas veces no! No importa. Todo es tan precioso, tan fugaz… ¡Eso es lo bonito! Una vez creí ver el rayo verde en un crepúsculo… Raro, extraordinario, único… Una pulsación sólo, nada que capturar. ¡Y ya está! La condición de que exista es que desaparezca.

Entrevista en LA CONTRA

Fuente: PLANO SIN FIN

“La adicción a la prisa nos impide ser felices”

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Encuentro con el impulsor del Movimiento Slow, quien publica ahora “La Lentitud Como Método”, con nuevas herramientas para vivir mejor en un mundo cada vez más veloz.

Hace una década publicó “Elogio de la lentitud”  , un best seller internacional que se convirtió en el manifiesto del Movimiento Slow y que dio origen a un sinfín de movimientos: desde la comida lenta, las ciudades lentas o el sexo lento hasta el club de la pereza, en Japón.

Ahora, con La lentitud como método, Carl Honoré quiere pasar de la filosofía y los estudios científicos y sociales a ofrecer herramientas para ser eficaz y vivir mejor en un mundo veloz. Para él, la gran revolución del siglo XXI será pasar de hacer las cosas lo más rentable y rápido posible a hacerlas lo mejor posible y pensando a largo plazo; y es aplicable a todo: planeta, política, trabajo, salud, relaciones, sexo.

– Por qué se puso a investigar sobre el tiempo?
– Fue un momento epifánico: una noche, a la hora de la lectura del cuento, mi hijo pequeño me preguntó: “Papá, ¿por qué esta vez sólo hay tres enanitos?”.

– ¿…?
– Me saltaba líneas, párrafos y capítulos porque siempre tenía prisa.

– Es una triste realidad muy extendida.
– Yo me di cuenta de que había perdido la brújula y que debía reconectar con mi tortuga interior. Como periodista, quise entender mi adicción a la prisa y me puse a investigar en todos los campos.

– ¿Y descubrió que la prisa mata?
– Mata, nos lleva a cometer enormes errores, nos roba nuestro tiempo y nos impide ser felices. Vivimos en la hiperactividad y la hiperestimulación, y eso nos resta capacidad de gozo, de disfrute, de acceder al placer de cada momento. Mire qué bonito día hace.

– Precioso, sí.
– ¿Dará un paseo y comerá en una terraza al sol, o lo hará rápidamente en la oficina para poder ir al gimnasio?

– Es una opción bastante común.
– A mí eso del gimnasio me parece una metáfora del mal uso del tiempo. Podemos encontrar momentos de ejercicio mucho más sanos y agradables que estar encerrados en una jaula tecnológica con música, pantallas y sudor ajeno; pero somos adictos a las soluciones rápidas y empaquetadas.

– ¿Por qué hacemos eso?
– La industrialización trajo la idea de que el tiempo es oro y empezamos a contar minutos y a darles un valor económico. El tiempo se asoció al dinero y eso no nos deja vivir. Las soluciones rápidas conllevan errores que luego hay que subsanar con más tiempo y más dinero.

– Pero insistimos…
– Sí, porque por cada hallazgo, por cada solución rápida, por esos pequeños triunfos, recibimos una descarga química; eso, unido a que estar ocupado y estresado es signo de prestigio, lleva a que literalmente nuestra relación con el tiempo nos haga infelices. Debemos aprender de nuevo la lentitud.

– Primero habrá que valorarla.
– No hay más que informarse: todas las grandes ideas son el resultado de horas en soledad mirando el cielo, pensando y planificando. Cuando surge la chispa, esa brillante intuición no es más que el resultado de tu base de datos, de relacionar una idea con otra. Las investigaciones sugieren que se requieren diez mil horas de práctica para dominar una disciplina hasta el punto de poder dar los saltos intuitivos que diferencian a los mejores de los mediocres.

– Me está hablando de dedicar horas.
– Le estoy diciendo que son los detalles ínfimos y cotidianos los que marcan la diferencia, y para percibirlos y trabajarlos nuestro objetivo ha de ser el largo plazo.

– ¿Pensar en lo pequeño para llegar a lo grande?
– Para llegar a lo óptimo. Si no tiene tiempo de hablar con su pareja, de jugar y reír con sus hijos, ¿qué relación espera tener? Si en general dedicamos más tiempo a mirar la tele que a mirarnos a los ojos, ¿espera que la pasión se instale en su vida? ¿Qué cree que lamentará más su marido en su lecho de muerte, haberse perdido partidos del Barça o no haber amado más profundamente?

– Entiendo.
– John Wooden, considerado uno de los mejores entrenadores de la historia del deporte universitario, batió el récord al ganar diez campeonatos en diez años. Enseñaba a sus jugadores a ponerse las medias, cómo enrollarlas, meter la punta del pie e ir desenrollándolas. Decía que las medias arrugadas causan ampollas que afectan al rendimiento, pero sobre todo que la atención a los pequeños detalles que pasan inadvertidos es la diferencia entre ser campeones y casi campeones.

– ¿Qué nos aconseja para convertirnos en campeones?
– Acepte la incertidumbre, que es consustancial a la vida y que en esta sociedad llevamos muy mal. Reconozca las equivocaciones, porque eso permite cambiar la óptica y encarar el mundo con más frescura intelectual. Y, sobre todo, juegue.

– ¿A qué?
– A explorar sin prejuicios. Hoy la ciencia nos dice que el juego puro nos reorienta el cerebro y nos provoca una expansión de creatividad. Es otra manera de pensar que nos conecta con el otro para argumentar, desafiarnos, crear.

– Requiere esfuerzo.
– Buscamos atajos que tratan los síntomas del problema en vez de la causa y queremos que la solución nos entregue un punto final, pero para los problemas complejos no hay punto final.

– Su música de fondo es el tic tac…
– Gracias a las nuevas neurociencias sabemos que simplemente mirando un reloj al ser humano le entra angustia. Yo lo he desterrado.

Fuente: Clarín.com

la-lentitud-como-mc3a9todo Para compras e información del nuevo libro de Carl Honoré, entra a este enlace: “La Lentitud Como Método”

Meditaciones para niños

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Ayer buscando información sobre cuentos infantiles cuyo fin sea ayudar a nuestros peques a creer en ellos, a manejar sus emociones, a disminuir la ansiedad y superar sus miedos, mejorar su concentración, estimular su autoestima y amor propio, a que confíen en su sabiduría interior y que logren conectarse con ellos mismos…; me encontré con Maureen Garth. Maureen es una profesora de técnicas de visualización y meditación, autora de una serie de libros exitosos mundialmente, los cuales compartiré con ustedes, que ayudan a niños y niñas a adentrarse en el mágico mundo de la meditación y la visualización de una manera entretenida.

Son idudables todos los beneficios que nos aporta la meditación. Y cada vez son más y más las personas que toman conciencia de esto y se ocupan de buscar información para experimentar sus aportes y nutrirse de estos, ya no de una manera individual, sino familiar. Porque es así, ya contamos con muchos métodos simples que nos ayudan por un lado a nosotros como adultos a experimentar este mundo, y por otro lado a ayudar a nuestros hijos.

Técnicas como la contemplación, la respiración consciente, la pintura de mandalas…, son algunas de las tantas maneras que nos pueden proporcionar la magia de estar conectados a nuestro momento presente y a nosotros mismos. ¿No te parece maravilloso que compartamos esta sabiduría con nuestros niños? Y qué mejor manera que hacerlo a través de cuentos y libros que sin duda los adentrarán en este mundo, ayudándolos a conectarse con ellos, su poder, el amor y la paz que hay dentro de cada uno de nosotros.

Aquí te comparto con mucho cariño esta serie de libros especialmente pensada para nuestros peques, que a mí me parece maravillosa y enriqrecedora. Espero que la disfrutes con tus hijos.

Luz de estrellas: Meditaciones para niños 1 (El Niño y su Mundo)

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“Con un estilo atractivo, cálido y personal, este libro muestra a los padres una manera de ayudar a sus hijos a relajarse, a concentrarse, a desarrollar sus dotes intelectuales y artísticas, y a disfrutar de un tranquilo descanso nocturno. Motivada por el deseo de ayudar a su hija de tres años a conciliar el sueño por las noches, Maureen Garth pensó en una serie de ejercicios de meditación que reforzaran la seguridad y la confianza de la niña. Luz de estrellas recoge los cuentos que fue enlazando a medida que su hija crecía. Se trata de unos innovadores temas de meditación, simples visualizaciones que los padres y educadores pueden leer a los niños para facilitarles la transición al sueño y enseñarles a tranquilizarse solos, además de desarrollar la imaginación y estimular la creatividad”. Ve y compra en Amazon

Rayo de luna: Meditaciones para niños 2 (El Niño y su Mundo)9788497544986.jpg

“Inculcar a los niños la idea de que nunca están solos, de que siempre están acompañados por un ser que los ama y de que en todo momento sentirán esa presencia amorosa en el corazón, tal vez sea el regalo más preciado que podemos ofrecerles”. En Rayo de luna, Maureen Garth invita a sus lectores a acompañarla por un mundo imaginario de animales, gentes y lugares, y explica a los padres cómo utilizar esas fantasías con los niños, para ayudarles a aliviar la ansiedad, desarrollar la concentración y potenciar la creatividad” Ve y compra en Amazon

Rayo de sol: Meditaciones para niños 3 (El Niño y su Mundo)

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“Los famosos ejercicios de meditación para niños de Maureen Garth surgieron para facilitar a su hija de 3 años el paso de la vigilia al sueño de forma apacible. La práctica del “dulce arte de viajar hacia dentro” a través de sus deliciosos cuentos ayudó a su hija, y a muchos otros niños de todo el mundo, a sentirse tranquila y a conciliar el sueño sin temores. En Rayo de sol, los lectores podrán dar rienda suelta a su imaginación y volar a un jardín secreto, al espacio exterior, a las profundidades marinas o bien pasear en globo.” Ve y compra en Amazon

Luz de la tierra: Meditaciones para niños 4 (El Niño y su Mundo)

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“Los niños necesitan sentirse seguros. Cuando aprenden a meditar, aprenden también que la seguridad está en su interior. Si enseñáramos a meditar a todos los niños, el mundo sería un lugar muy diferente. La práctica del “dulce viajar hacia dentro” a través de deliciosos cuentos ayudará a los niños a sentirse seguros y a conciliar el sueño sin temores.En Luz de la tierra, los lectores, visitantes de un maravilloso mundo de fantasía, podrán viajar en un barco de vapor, calzarse unas botas que caminan solas y depositar sus deseos en las aguas de un pozo mágico”. Ve y compra en Amazon

El Espacio Interior. Meditaciones Para Todas Las Edades, De Los 9 A Los 99 Años (El Niño y su Mundo)

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“La meditación proporciona la fuerza, la voluntad y la orientación que necesitamos en la vida, aumenta nuestra conciencia de lo que nos rodea, del prójimo y sus necesidades y nos hace más tolerantes con los demás. En El jardín interior, Maureen Garth ha escrito una serie de ejercicios de visualización para todas las edades. La forma innovadora en que Garth dirige al lector hacia “el dulce arte de viajar hacia dentro” se condensa en este libro, que ofrece su ayuda para todo tipo de situaciones. El libro, interesante para niños y adultos, puede suponer un paso adelante en el sendero hacia la paz interior” Ve y compra en Amazon

 

 

                                              1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4) Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

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La importancia de la conexión emocional con nuestros hijos

Estar conectados con nuestros hijos y tener una buena conexión emocional con ellos puede parecer en un principio fácil. No obstante, muchos de los problemas y conflictos que tenemos con nuestros hijos pequeños y adolescentes son precisamente por esa falta de conexión.

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¿Qué entendemos por estar conectados?

Que ellos sepan que estamos aquí para ellos, que pueden ser ellos mismos sin miedo a ser juzgados, que quieran y les apetezca compartir parte de sus experiencias con nosotros, que nosotros compartamos parte de nuestras intimidades o preocupaciones y alegrías con ellos, que nosotros seamos absolutamente sinceros con ellos, que nos respetemos los unos a los otros, que tengamos en cuenta los sentimientos y necesidades de todos, que puedan hablar sin que les interrumpamos, que sepan y quieran escucharnos, que nos interesemos por lo que es importante para ellos, que respetemos sus ritmos, que entendamos y aceptemos sus necesidades aun cuando no podamos satisfacerlas, que validemos sus sentimientos, que estemos más presentes, que no estemos pensando en nuestras cosas mientras estamos con ellos… Podría seguir y seguir escribiendo sobre qué significa para mí estar conectados con nuestros hijos. Lo más importante, en mi opinión, es que se sientan libres de nuestros juicios para poder ser las personas que han venido a ser y que la relación con sus padres sea lo más pacífica, amorosa, respetuosa y sincera posible. Cuando alguien se siente realmente seguro y aceptado en la presencia de otro ser es cuando uno puede ser realmente él. Cuando hay conexión no hay resistencias ni miedo ni juicios y sin resistencias hay honestidad, transparencia, humildad… Para mí, estar conectada con mis hijos es anteponer la relación con ellos a todo lo demás. De qué me vale que hagan algo que yo quiero o necesito si hay enfado, critica, decepción, mal estar… para mi es más importante cómo nos relacionamos y cómo nos sentimos que lo que hacemos o dejamos de hacer. Y, ¿sabéis cuál es el regalo inesperado (efecto secundario) cuando anteponemos las relaciones armoniosas y la paz? Pues, precisamente lo que queremos conseguir con amenazas, ordenes, gritos, castigos, premios… Lo que conseguimos cuando estamos conectados es más cooperación por su parte ya que se sienten más aceptados, queridos, tenidos en cuenta… y ya no cabe lugar para tanta resistencia ni mal estar ya que pueden empatizar con nuestras necesidades. Para que un niño o adolescente pueda satisfacer alguna de nuestras necesidades primero tiene que haber visto y sentido como las suyas han sido satisfechas por nosotros.

Pocos padres somos realmente conscientes de la importancia de estar conectados emocionalmente con nuestros hijos hasta que la perdemos y nos damos cuenta y reconocemos que algo falla o que algo no marcha bien entre ellos y nosotros. ¿Cómo nos damos cuenta? La mayoría de veces nos damos cuenta de esta desconexión por cómo se comportan nuestros hijos con nosotros o los demás. Cuando no nos guste algún comportamiento de nuestros hijos lo primero que podemos hacer es mirarnos a nosotros mismos por dentro y luego empezar a dar. Cuando empezamos a dar, todo empieza a cambiar. Una consecuencia de dicha perdida de conexión es la falta de comunicación y de cooperación por parte de nuestros hijos a la hora de empatizar con nuestras necesidades y las de los demás. Uno no puede estar pendiente de los demás si no se siente bien. Un niño desconectado de sus padres siente cierto mal estar y ese mal estar hace que tenga reacciones emocionales no deseadas. He podido comprobar que a mayor conexión, mayor y mejor comunicación y mayor cooperación.

¿Qué podemos hacer para conectarnos más y mejor con nuestros hijos?

Primero que todo intentar y aprender a conectar con nuestros verdaderos sentimientos y necesidades para luego poder conectar con las de nuestros hijos y demás personas. Si no podemos ni sabemos conectar con nuestro ser más profundo e íntimo, nos va a ser mucho más difícil, por no decir imposible, conectar con el ser de otra persona. Una vez identificados nuestros sentimientos y necesidades verdaderas, satisfacer las necesidades de nuestros hijos  y validar sus sentimientos nos será más fácil y familiar. No olvidemos que nosotros, los adultos, también necesitamos sentirnos “bien” para poder conectar con nuestros hijos y demás personas. Para poder sentir o percibir lo que le pasa al otro primero tenemos que poder estar en contacto con nosotros mismos. Cuando una persona conecta consigo misma y luego con el otro a eso se le llama fusión.

Conectar es poder entrar en el ser del otro sin invadir, sin juicio, sin intenciones… simplemente compartiendo el momento presente por el mero hecho de compartir. Sea un juego, un paseo, una siesta, una comida, una conversación, una mirada, una caricia, un beso…

Hay madres o padres que no pueden o no “saben” cómo conectar con alguno de sus hijos debido a algún comportamiento que no les gusta. Hay como un “rechazo” consciente hacia ese comportamiento e indirectamente hacia el niño/a. Cuando un niño se siente rechazado, no aceptado, criticado… por sus padres, este desconecta emocionalmente de ellos como mecanismo de defensa y de este modo deja de sentir lo que sus padres están sintiendo por él. Ya no hay fusión emocional por tanto hay desconexión. Para que un niño pueda volver a conectar con nosotros es necesaria mucha confianza. Necesita saber que sus padres le quieren y aceptan tal y como ya es. Eso no significa que su comportamiento sea siempre el adecuado. Hay una gran diferencia entre el SER y el HACER. Y muchas veces mezclamos los términos o los confundimos. Podemos hacer algo “mal” pero eso no nos convierte en “malas” personas. Es muy importante diferenciar lo que un niño HACE de lo que él ES. No somos lo que hacemos. Lo que hacemos, el modo en que nos comportamos, es debido a muchos factores. Principalmente, lo que más influencia el comportamiento de una persona es el cómo se siente. Ya he comentado decenas de veces, y no por ello dejaré de repetirlo, que cuando nos sentimos bien actuamos bien. Cuando nos sentimos mal actuamos mal. Cuando alguna de nuestras necesidades no está siendo satisfecha o cuando no nos sentimos aceptados, amados, valorados, escuchados, tenidos en cuenta… entonces tenemos reacciones emocionales “negativas” con respuesta a nuestro estado de ánimo.Nuestro estado de ánimo es alterable y cambiante por tanto nuestra actitud también. Pero nuestro ser es SIEMPRE el mismo. Nuestra esencia es única. La mejor forma para que un niño deje de comportarse de un modo molesto  y se comporte de forma armoniosa es haciéndole sentirse bien. No es el comportamiento lo que tenemos que querer cambiar, sino el modo en que se siente el niño e intentar ver qué necesidad no está siendo satisfecha y hacer que se sienta mejor.

Los niños se sienten bien en la medida que haya algún adulto (mamá o papá) que los mire y esté presente.

Nuestros hijos necesitan ser amados por quienes SON y no por lo que HACEN o dejan de hacer. Podemos hablarles sobre esos comportamientos que nos molestan o que tienen consecuencias sobre otras personas… pero es muy importante no mezclar lo que el comportamiento nos hace sentir con lo que sentimos por nuestros hijos. Cuando alguno de mis hijos grita, en mi opinión, demasiado o es irrespetuoso con alguien, intento hablar de lo que ha hecho o dicho y no de él como persona. También intento describir lo que el grito o su actitud me hace sentir a mi o a la otra persona pero teniendo presente los hechos en sí y no su persona. Hay que evitar decirles “tú eres…” o “es que tú me…” Un ejemplo podría ser: “Cariño, esos gritos me molestan (en vez de tú me molestas), no puedo concentrarme (en vez de tú me desconcentras) con tanto ruido” o “algo dentro de mi hace que me sienta mal cuando hay tantos gritos, ¿podrías intentar hablar sin gritar tan fuerte, por favor?”. Otro ejemplo: “veo que le has quitado… a tu hermano sin preguntarle si había terminado y se ha disgustado, a mí también me sabe mal el modo en que le has quitado eso de la mano”. Fijaros que hablamos y describimos los hechos, no hay frases que empiecen por “tú eres.., tú haces…, es que tú…, tú me… En estos ejemplos podemos ver que lo que se comenta es sobre la acción en sí y no sobre la persona. No hay ningún comentario que desvalorice al niño ni lo critique ni adjetivos que lo describan ni por supuesto “etiquetas”.

En resumen, para que haya conexión o para recuperarla tenemos que primero deshacernos de los juicios que emitimos sobre nuestros hijos y luego estar con ellos. Compartir con ellos nuestro ser. Una de las mejores formas para poder conectar con alguien es interesarnos y compartir algo que a esa persona le gusta o le apasiona. Tanto si son animales, juegos físicos, aficiones, hobbies, deportes (sino los practicamos podemos ir a verlos o hablar de ellos o ver fotos…), video juegos, películas, libros, temas concretos, comida favorita (a mis hijos les encanta que de vez en cuando les pregunte qué les apetecería hoy para comer y se lo hago a la carta para cada uno, lo valoran mucho), si les gusta coleccionar algo tenerlo en cuenta y de vez en cuando traerles más de eso, escuchar algún tipo de música… que vean y sepan que sus intereses, gustos y opiniones son igual de importantes que las nuestras.

Algo que solemos hacer mi pareja y yo para seguir conectados con nuestros hijos o para recuperar la conexión con alguno es pasar tiempo a solas con cada hijo de vez en cuando haciendo algo especial para él o ella. Es una experiencia maravillosa ver cómo les llena ese momento. Se sienten especiales. Hay veces que simplemente es un rato en una cuarto haciendo algo mientras los otros dos están con papá o haciendo sus cositas. Otro día igual salimos toda la mañana a hacer alguna actividad y luego tomamos una infusión y hablamos un buen rato… Precisamente esta semana lo estamos haciendo y cada uno ya nos ha dicho que día quieren pasar un rato a solas con mamá o papá y qué quieren hacer con cada uno de nosotros.

Cuando hay ese grado de conexión es maravilloso ver cómo están dispuestos a cooperar cuando los necesitamos de verdad. La clave es siempre el amor. Cuando hay amor y paz las relaciones empiezan a cambiar.

Os animo a empezar a conectar más y mejor con vuestros hijos, alumnos, parejas, madres, padres, amigos, compañeros de trabajo… con cualquier persona que se cruce por vuestro camino. ¿Habéis probado alguna vez de simplemente sonreírle a un niño que va por la calle? Su mirada es un regalo. Y si le sonreímos a un adulto sin más también se le ilumina la cara… eso es conexión… eso es amor.

Autora: Yvonne Laborda
Sin título

 

 

Yo soy Yo, Tú eres Tú

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“Cada ser humano es único. Ni siquiera hace falta plantearse quién es superior y quién inferior. Sí, las personas son diferentes. Dejadme que os recuerde algo para que no me entendáis mal. No estoy diciendo que todos somos iguales. Nadie es superior ni inferior, pero tampoco somos iguales. Las personas son simplemente únicas, incomparables. Tú eres tú, yo soy yo. Yo tengo que aportar mi potencial a la vida, tú tienes que aportar el tuyo. Yo tengo que descubrir mi propio ser y tú tienes que descubrir el tuyo”. Osho

Aun no hemos tomado real conciencia de que mientras yo no me acepte a mi mismo tal como soy no podré hacerlo con el otro.

El mundo hoy en día vive una real carencia de amor hacia nosotros mismos. Cuando no me amo, hago  todo lo posible para “ganarme” el amor de otro, porque cuando no nos amamos pensamos que tenemos que actuar, hacer ciertas cosas para ser “dignos” de amor, todo lo cual guiado por miedo.  Hago y digo cosas cuya raíz es el miedo que tengo porque el otro no me ame. Tomamos decisiones en nuestra vida guiados por un sentimiento de carencia, pues si no me amo busco ese amor fuera de mi, lo cual desencadena la mayoría de los problemas en nuestra vida. En vez de actuar desde la abundancia , pues tengo tanto amor dentro de mí que decido compartirlo con el otro.

No tenemos que ganarnos el amor de nadie, porque este es nuestro derecho, nuestro derecho es ser amados.  El amor es libertad, no es condicional. Sin embargo desde pequeños se nos enseñó, a veces con la mejor de las intenciones por parte de los adultos que nos guiaban, a que teníamos que ganarnos el amor de mamá, de papá, de la tía, del profesor… Esto nos sigue ya de adultos, porque a veces de manera inconsciente estamos buscando la aprobación de los demás, porque es algo que traemos con nosotros desde la infancia. Como por ejemplo:

-Cuando nos sentimos mal cuando otro no está de acuerdo con nosotros

-Cuando cambiamos nuestra postura frente a algo al ver la mirada de desaprobación en el otro

-Decir cosas que no pensamos para evitar que la gente no nos quiera

-No saber decir NO, cuando queremos hacerlo…y otros ejemplos.

Mientras más nos aprobamos a nosotros mismos, cuando dejamos de necesitar esa mirada de aceptación en los otros, es que nos sentimos en paz y libres. Eso es la paz, la paz la construimos todos, es algo que nace de nuestro interior. Cuando yo estoy en paz conmigo mismo siendo quien soy, esta paz se proyecta hacia afuera; mientras que estando en guerra conmigo mismo, estaré en guerra con el otro.

Todos somos seres únicos, cuyos caminos a recorrer son diferentes. Yo tengo un propósito en la vida que es diferente al tuyo, tengo un tiempo, un modo, un motivo diferente. Sin embargo mientras no seamos conscientes de esto, mientras no me acepte como ser único, y vea mi magnificencia en todo esto, no lo haré contigo. Pues creeré siempre que mi camino es el que deben seguir todos, que mis gustos son los que tienen que tener todos, que mis creencias las deben tener todos, siempre trataré de buscar que tú seas como yo, o al revés, que yo sea como tú. Y es aquí de donde provienen las comparaciones, el amor condicionado, la competencia, las guerras, el miedo que es lo contrario al amor… Caemos en los debería y no debería, en lo correcto y no correcto como algo absoluto, dejando que muchas veces esto rija nuestras vidas.

Sería distinto que comenzáramos a entender  que lo que es bueno o malo para mí, no lo es para ti. Lo que me hace bien a mí no es lo mismo que te hace bien a ti.

Hemos vivido sumergidos durante mucho tiempo en un mundo donde las reglas, leyes, normas, los debería, lo correcto e incorrecto, lo aceptado y no aceptado nos han hecho perdernos de nosotros mismos. Vivimos hipnotizados desde la mirada de la “perfección”. Porque si me salgo de la norma me frustro, me siento mal, siento ansiedad, y esto es estar en la búsqueda eterna de una “mirada aprobatoria externa”.

“Sé como tú eres, de manera que puedas ver quién eres y cómo eres.

Deja por unos momentos lo que debes hacer y descubre lo que realmente haces.
Arriesga un poco si puedes. Siente tus propios sentimientos. Di tus propias palabras. Piensa tus propios pensamientos.
Sé tu propio ser. Descubre.
Deja que el plan para ti surja dentro de ti.” 

Fritz Perls

Creo que esta es la sombra que como humanidad nos toca iluminar. Creo que podríamos empezar por hacernos esta pregunta ¿Soy tolerante con el otro?, ¿soy capaz de aceptar al otro tal y como es? Y ¿que relación tiene esa aceptación con la aceptación que me hago a mi mismo?

No olvidemos que cada uno de nosotros tiene un camino, un plan distinto a seguir. A veces se nos hace difícil de aceptar porque está esa necesidad de querer interferir y controlar la vida del otro, ya sea de nuestros familiares, hijos, amigos, esposo… Cada uno tiene la libertad de elegir lo que es mejor para su vida y a decidir desde su propia conciencia, y está en nuestras manos respetarlo.

El amor, la paz llegarán cuando nos aceptemos a nosotros mismos, nos amemos y aprobemos tal como somos, porque cuando me vea a mi como ser único, lo haré contigo, cuando tome conciencia de mi mismo, mi misión, mi camino, mi propósito  y lo respete, lo haré contigo.

Cuando me ame incondicionalmente siempre, este amor se proyectará en ti, porque seré libre y tu serás libre para ser quien eres…

“Yo soy yo

Tú eres Tú
Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.
Tú eres Tú
Yo soy Yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos
Será maravilloso
Si no, no puede remediarse.
Falto de amor a mí mismo
Cuando en el intento de complacerte me traiciono.
Falto de amor a ti
Cuando intento que seas como yo quiero
En vez de aceptarte como realmente eres.
Tú eres Tú y Yo soy Yo.” 

Fritz Perls

                                     1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4) Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

                                                                 logo

“Según te muevas cambian tu mente y tus emociones”

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Graciela Figueroa, bailarina, coreógrafa y terapeuta psicocorporal

Nací hace 68 años en Uruguay, adonde he vuelto tras vivir en Nueva York, Chile y Brasil. He fundado y dirijo varias escuelas Espacio Movimiento-Río Abierto en España. Los políticos se comportan de manera muy infantil. Creo en planos superiores de nosotros mismos.

Empecé a bailar en una academia a los 2 años.

Precoz.
A los 3 ya actuaba en teatros y a los 9 era integrante de un grupo de vanguardia.

Y a los 20 era una coreógrafa famosa.
Tenía excelentes críticas, así que todo empezó a rodar; recibí varias becas (la Fulbright del Departamento de Estado de EE.UU., la Marta Graham, la Guggenheim Foundation) y me instalé en Nueva York.

¿Sin escollos?
Cuando tú estás en expansión, las cosas que necesitas vienen. Descubrí que lo que tú vales lo vales en cualquier parte, y ese es un descubrimiento importante.

Se trabajó por fuera y por dentro.
Desde muy joven fui consciente de mi sombra, de que todo lo que vivimos por dentro acaba saliendo, y de la capacidad que todos tenemos de transformarla.

¿A través del baile?
Sí, que es la potencia energética, pero también a través de las emociones y la mente.

Se hizo psicoterapeuta.
Viví en Santiago de Chile y trabajé con el psicoterapeuta Claudio Naranjo. Luego trabajé con María Adela Palcos, la formuladora del sistema Río Abierto, 13 años en Brasil.

¿En qué consiste ese sistema?
Es un trabajo de desarrollo humano a través de la expresión creativa y artística para encarnar en el cuerpo la alegría del alma. Ahora dirijo varias escuelas en el mundo que trabajan con este método.

¿Basado en el movimiento?
Trabaja con todas las posibilidades del cuerpo: el movimiento, la mente, la intuición y las emociones, para que recuperemos el poder de ser lo que queremos ser, para armonizarnos.

¿Y eso se consigue bailando?
Es evidente que bailando se transforma la energía. Moviendo el cuerpo se conecta directamente con la emoción y con el sentimiento. Según qué movimientos trabajes cambian tu emoción y tu mente,

Entonces, ¿es una manera de sanar?
Sobre todo es eso. A través de las heridas de la infancia aprendemos a reaccionar, y esa reacción se repite de manera mecánica a lo largo de la vida. Tomar conciencia de ello y trabajarlo nos permite dejar de ser víctimas y asumir nuestro papel de cocreadores.

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Hay que aprender a dar a cada área su espacio: a la mente, al corazón y al instinto vital, para que puedan trabajar conjuntamente. Precisamente, uno de los problemas de nuestra sociedad es que la mente se impone sin escuchar al cuerpo.

Yo diría que son las emociones las que nos dominan.
No debemos temer nuestros impulsos sino confiar en que los podemos guiar, porque son parte del combustible para materializar nuestras aspiraciones.

¿Cómo podemos guiarlos?
Primero debemos aprender a honrar todo lo que somos aunque no nos guste, ya que lo que negamos saldrá por algún lado.

¿Usted propone domesticar la sombra, el inconsciente, bailando?
Sí, el cuerpo es el vehículo hacia la catarsis. Pero esta sociedad ha convertido el cuerpo en un objeto, ya no lo usamos como antes, cuando caminábamos kilómetros, cortábamos leña, danzábamos… Es esencial para nuestro equilibrio ponerlo en movimiento.


Ves a hombres grandes, altos, potencialmente fuertes, todo el día sentados frente a un ordenador; de ahí nace una agresividad que proviene de no usar la energía, la fuerza.

La gente va al gimnasio.

Sí, eso ayuda mucho, pero bailar con conciencia nos transforma. Despertar nuestra vitalidad en todas sus formas: la sexualidad, la fuerza, la alegría; la expansión del corazón, es una reeducación.

Pero la danza no te cambia la mente.

¡Por supuesto que te la cambia! La gimnasia física, emocional y mental armonizada te va haciendo elástica, te va soltando y creando nuevos circuitos cerebrales que se instauran a base de repetición. La inteligencia desligada de los intereses es muy clarividente, se convierte en sabiduría.

¿Todo eso, desde el cuerpo?

Créame, sí. Simplemente con que se moviera como nunca lo ha hecho, que pusiera en marcha esos músculos que jamás ha sentido, que se apoyara realmente sobre sus pies, que tomara confianza en su cuerpo, que aprendiera a respirar correctamente, notaría un gran cambio.

La creo.
Solemos tener la energía subida a la cabeza. Ya de niños tenemos que ser inteligentes o simpáticos para que nos quieran, es decir: tenemos que construirnos desde la mente. Para curarnos de esa desconexión debemos bajar las emociones al cuerpo y al corazón.

¿Usted cree que nacemos sabios?
Nacemos esencia, después vamos construyéndonos una personalidad: “soy artista”, “soy médico”, y nos separamos de nosotros mismos… Hay que retornar a la esencia y poner a su servicio la personalidad.

Bailando.
Lo emocional es el campo de crecimiento de lo humano, porque antes de que llegue al pensamiento la emoción ya ha llegado a todo el cuerpo. Cómo entra la emoción y cómo sale es uno de nuestros campos de trabajo, aprender a actuar en vez de reaccionar; por eso es importante trabajar en grupo.

Fuente: La Vanguardia

Elsa Punset: educar las emociones, es una llave de libertad para las personas

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Enseñamos a los niños a leer, escribir o vestirse, ¿pero qué hay de sus emociones?. Educar las emociones puede convertirse en la llave de libertad para las personas, explica en una entrevista con Efe, Elsa Punset, que nos presenta una colección de cuentos para entrenar la inteligencia emocional.

Punset defiende, en la colección “Taller de emociones” (Penguin Random House), que las emociones nos influyen y muchas veces nos gobiernan, por lo que aprender a manejarlas ayuda a mejorar nuestras relaciones con los demás, a superar el estrés e incluso a tener mejor salud.

Con los cuentos “Los Atrevidos Dan El Gran Salto” y “Los Atrevidos en busca del tesoro” , la experta ofrece algunos consejos a los padres y a los profesores sobre cómo entrenar a los niños para entender el miedo, la tristeza, el amor o la autoestima.

PREGUNTA: A algunos adultos, ¿nos habría ido mejor si nos hubiéramos entrenado para afrontar algunas emociones?

RESPUESTA: ¡Desde luego! Qué gran verdad. Durante siglos, como no disponíamos de la tecnología para medirlas, no éramos conscientes de la importancia de las emociones: lo afectan todo, desde nuestra salud física hasta nuestro cociente intelectual, nuestra forma de relacionarnos con los demás, cómo tomamos decisiones o nuestra creatividad.

No hemos ayudado a las personas a educarlas, a comprenderlas y a transformarlas. ¿El resultado? Muchos problemas de salud mental, muchos de ellos de origen emocional, y muchas emociones incomprendidas y reprimidas que nos dañan en cuerpo y mente. Pero esto tiene fácil solución: ayudar a las personas, desde la infancia, a comprender y gestionar sus emociones. ¡Es una gran llave de libertad que estamos descubriendo!

P: ¿Cómo se pueden educar? Su propuesta es a través de aventuras cercanas a los niños.

R: Las emociones siempre se “educan”, la diferencia es que pueden educarse por sí solas, para bien o para mal, o bien puedes incidir conscientemente en el capital emocional del niño, ayudándole a comprender, transformar y regular sus emociones.

Si no hacemos nada para educarlas conscientemente, nuestras emociones se consolidan en la infancia como una reacción instintiva al entorno y a la familia. Como dice Florestán -un personaje del cuento-, la gaviota guía de emociones de los Atrevidos, “¿debemos aprender a ser dueños, y no esclavos, de nuestras emociones?, ¡porque no existe un desafío más grande que mejorarse a uno mismo!”

P: ¿Cuál es la edad más adecuada para comenzar con este aprendizaje o juego de las emociones?

R: Cuanto antes lo hagamos de forma consciente, mejor. De hecho, desde que nacemos ya somos sensibles a las emociones de nuestros padres y reaccionamos a ellas. En los primeros años de vida, a los más pequeños les cuesta distinguir entre ellos mismos y sus emociones y por eso actúan de forma tan emocional. No saben aún gestionarlas.

Los padres enseñamos instintivamente a nuestros hijos pequeños a comprender y nombrar sus emociones, decimos a los niños pequeños por ejemplo, “Tienes sueño, ¿verdad? Te voy a mecer así, despacio, y te vas a relajar y a dormir”. Poco a poco, si los padres les ayudan, los niños aprenden a poner nombre a sus emociones y a autorregularlas, es decir, a calmarlas por su cuenta, sin tanta ayuda de los padres.

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P: ¿Cómo pueden los padres trabajar el miedo con sus hijos?

R: El miedo es una emoción primaria muy poderosa, que actúa como una señal de alarma que nos hace huir o agredir. Uno de los recursos de los Atrevidos para hacer frente al miedo es hacer un “plan antimiedo”, para tener a mano recursos prácticos para calmar el miedo o ayudarle a poner nombre para calmar el cerebro emocional.

P: ¿Y la autoestima?

R: ¿Hasta qué punto nuestros hijos se sienten queridos y competentes? Esos son dos pilares de su autoestima. Permitir por ejemplo que el niño pueda ofrecer lo mejor de sus habilidades en su casa y enseñarle a ser su mejor amigo y compararse menos con los demás.

P: ¿El amor?

R: Enseñar al niño que la vida es una elección constante entre el amor (la apertura a los demás y a la vida) y el miedo (la necesidad de protegerse de un peligro real o imaginario.) Facilitarle un entorno social donde recibe afecto, ya que eso dispara la capacidad humana para superar obstáculos.

P: ¿La tristeza?

R: La tristeza es una reacción normal a las pérdidas y a las decepciones. Podemos ayudar a un niño a enfrentarse a esta emoción “normalizándola”, simplemente escuchándole, sin culpabilizarlo por sentirse triste, dándole recursos para comprender y aceptar esa emoción, como animarle a seguir haciendo aquello que le alegra o dibujando y escribiendo acerca de su tristeza.

P: ¿La paz interior?

R: Podemos enseñar al niño que sus estados emocionales son pasajeros y que puede tomar distancia de ellos, por ejemplo enseñándole a relajarse o meditar. La serenidad, como todas las demás emociones o estados emocionales, se puede entrenar y fortalecer físicamente en el cerebro.

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P: ¿La alegría?

R: Recordar al niño que todos tenemos un cerebro programado para sobrevivir que tiende a magnificar y recordar lo negativo, hasta cinco veces más que lo positivo. Es importante pues enseñar al niño a generar y potenciar sus estados emocionales positivos.

P: De igual modo, ¿podría aconsejarnos trucos de orientación pero para los profesores?

R: Después de los padres, los estudios muestran que los profesores pueden tener un impacto enorme en la vida de los niños. Los profesores enseñan y contagian emociones a los niños en la medida en la que son modelos: los niños se fijan en cómo resuelven conflictos, en si les muestran respeto y confianza o en si el aula es segura en lo físico y lo emocional.

P: Esta colección entrena a los niños, pero indirectamente también a los padres.

R: Dice un conocido refrán que necesitas un pueblo entero para educar a un niño. Los humanos somos una especie profundamente social y cuando somos niños aprendemos imitando a los adultos que nos rodean. Por ello, los estudios muestran que los niños que tienen padres y madres emocionalmente inteligentes tienen mejor salud, mejor rendimiento académico, mejores relaciones con los demás y menos problemas de comportamiento. En resumen: son más sanos emocionalmente y eso incide en todos los ámbitos de su vida.

Ana Rodrigo

Fuente: La Vanguardia

22 (1) (1).jpgPara compras e información de la colección de Elsa Punset, entra a estos enlaces:

“Los Atrevidos Dan El Gran Salto”

  “Los Atrevidos en busca del tesoro”

Yoga en la educación, para cambiar el mundo

“Cuanto más investigo y experimento sobre el mundo infantil, sus necesidades y aptitudes innatas, más en contra estoy de este sistema educativo que aborrega a los más pequeños y empequeñece sus mentes prodigiosas adaptándolas a un sistema obsoleto que no funciona”. Escribe Cayetana Rodenas.

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Después haber colaborado durante siete años con Rainbow Kids Yoga como formadora representante en Europa, ha llegado el momento de volar por libre y comenzar de nuevo con el proyecto que tenía un poquito olvidado desde hace años: Yoga&Kids.

Siempre he vivido fascinada por los niños, por su ternura, sabiduría, inocencia, alegría, sinceridad, etc. Voy a seguir trabajando con ellos y a su vez con las personas que están o estarán en sus vidas, ya sean familiares, maestros o terapeutas.

Cuanto más investigo y experimento acerca del mundo infantil, sus necesidades y aptitudes innatas, más en contra estoy de este sistema educativo que solamente aborrega a los más pequeños y les empequeñece sus mentes prodigiosas adaptándolas a un sistema ya obsoleto y, sin duda comprobado, que no funciona.

Solamente algunos educadores geniales de nuestro tiempo (César Bona, Francesco Tonucci, entre otros) van ayudando a abrir nuevos caminos y a encender nuevas luces en el mundo de la educación y de la pedagogía con la esperanza de que algún día el ser humano sea prioridad ante el ser social, que nos encamina desde pequeños hacia un sistema que se derrumba.

Ese día esperado será aquel en que se tenga más en cuenta a cada individuo y menos los intereses del poder dominante, que quiere adormilarnos las mentes y las emociones para poder moldearlas a su imagen y semejanza.

Porque no se trata de enseñar a pensar a los niños como nosotros queremos, sino simplemente de dejarles que piensen a su modo; no se trata de enseñarles a través de las experiencias de otros, sino deenseñarles a vivenciar sus propias experiencias, ya sea para errar o para triunfar, ¡da igual! Lo importante es el aprendizaje en sí, el aprender de sus propias experiencias; permitirles caer y ayudarles a levantarse.

Y el yoga tiene tanto qué ver con todo esto… Desde el momento en el que unificamos el cuerpo, la mente y la emoción, estamos conectando desde el corazón. Y es desde ese lugar donde se produce laapertura al aprendizaje, la escucha interna, la confianza, la autoestima y el amor propio.

¡No sería precioso que esto fuera más importante y prioritario que aprender a sumar y restar, a leer, con tan solo 4 y 5 años y pasándose horas sentados en una silla! Podemos aprender a leer en movimiento, a ser los personajes del cuento con nuestras posturas e historias de yoga.Podemos crear figuras geométricas con nuestro cuerpo y aprender a contar con nuestros amigos formando números y conjuntos. Podemos aprender arquitectura formando estructuras con nuestros cuerpos. Podemos aprender música y a cantar y bailar con canciones divertidas y alegres, mientras nos movemos y jugamos con las melodías. Podemos aprender otras lenguas, nombrando las posturas en diferentes idiomas y aprendiendo refranes y poesías de otros países. Podemos aprender lenguaje formando letras y palabras con nuestro cuerpo. Podemos aprender a viajar y a visitar países fascinantes. ¡Jugar mucho!

Todo esto y mucho más podemos conseguirlo a través del yoga. Sólo hay que poner en marcha la imaginación y la escucha a los niños. Lo que les gusta y no les gusta; lo que saben hacer bien, potenciarlo; y lo que se les da peor, motivarles para que mejoren, pero desde un lugar positivo de cariño y confianza.

Por eso quiero ayudar a que el yoga forme parte del currículo escolar, aunque tan sólo fueran 20 minutos para estirarse, respirar conscientemente, aprender a relajarse, a valorarse, a respetarse unos a otros etc. Creo que ya se habría ganado un mundo… Las mentes y los corazones estarían más abiertos y más preparados para el aprendizaje.

Pero para ello hacen falta maestros comprometidos, con ilusión para cambiar lo que ya está impuesto. Los profesores de colegios tienen las posibilidades en sus manos, y son los que más ilusión me hace encontrarme en mis cursos. Porque están dentro del sistema educativo, y desde dentro se pueden cambiar muchas cosas… Y tienen la fortuna de estar con los niños tantas horas, en las cuales se pueden hacer muchísimas cosas y tan bonitas…

Como dice Tonucci:

“Me gustaría una escuela sin recreo, porque si en las escuelas se aprendiera jugando, no haría falta que los niños se desahogaran”.

Os invito a conocer mi nuevo proyecto, y mi nueva web www.yogakidsworld.es Y espero conoceros en algún curso, espero encontrar gente tan utópica y soñadora como yo que crea que otro mundo es posible y que tenemos el poder en nuestras manos empezando desde abajo, con los pequeñines, de los que tenemos tantísimo que aprender…

Cayetana Rodenas es profesora de yoga y formadora de yoga internacional..

Próximos cursos: En Madrid, en el centro Shakti Yoga de Gisela. Vázquez, los días 11, 12 y 13 de diciembre 2015.

Más información: www.yogakidsworld.es

http://www.giselayoga.com/

Fuente: YOGA enred.com