El Lenguaje del Adiós. Reconectándonos con nosotros mismos

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No sé si has escuchado alguna vez o has sentido en ocasiones que tu tarea y misión en este mundo es “recordar quién eres” o “recordar aquello que ya sabes”.

A mí me pasa esto cuando escribo, hay oportunidades en que me dejo llevar por las ideas, emociones que fluyen, y les doy forma al escribir muchas veces sin pensar mucho, sino que sintiendo, experimentando, y así todo fluye y es liberado más rápido. Por eso digo que cuando escribo no hago otra cosa que recordar lo que ya sé.

En ocasiones me ha pasado también cuando leo algunos libros, leyendo algunas frases o párrafos me digo: “Es exactamente como yo pienso” ,“Es como si esto lo hubiera escrito yo”; y es aquí cuando comprendo que no estoy leyendo algo nuevo, sino algo que yacía dentro de mí y sólo necesitaba ser experimentado, recordado. ¿Te ha pasado a ti? Es aquí dónde debemos estar atentos, abiertos y escuchar, porque la sabiduría que habita en nosotros nos puede estar hablando de muchas maneras.

 Para mí no hay casualidad en todo esto, he llegado en un momento de mi vida donde creo que las casualidades no existen, sino que somos nosotros quienes creamos todo en nuestra vida, todo lo que nos pasa, hasta la lectura de un libro, algo que puede parecer muy simple a simple vista, un libro que te ayude, como me ha pasado a mi, a recordar y experimentar lo que ya sabes.

Creo que todos manejamos un lenguaje universal, y que nuestra tarea es recordarlo. Cada uno lo hace y lo hará a su ritmo, porque todos tenemos un camino a seguir que es único.

Es por esto que hoy les expongo “El Lenguaje del Adios”

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Un libro de Melody Beattie. Está conformado por meditaciones diarias. Cada una de estas meditaciones te ayudará a pasar unos cuantos momentos al día recordando y reviviendo en tu ser más íntimo lo que ya sabes. Habla de la importancia del “autocuidado”, del “amor a nosotros mismos”. Te ayudará también entre otras cosas a dejar actitudes “codependientes”. Una persona codependiente suele olvidarse de sí misma, su vida gira y se centra en la vida de otros, ya sea hijos, pareja, amigos, en una persona, o lugar fuera de sí mismo. De esta manera olvida y deja en segundo plano sus necesidades, sus emociones, deseos para dedicarse al otro. Dando más importancia a los demás que a ellos mismos.

“Una persona codependiente es aquella que ha permitido que la conducta de otra persona la afecte, y que está obsesionada con controlar la conducta de esa persona. La otra persona puede ser un niño o adulto o un amante o un cónyuge, un hermano o hermana, un abuelo o abuela, un cliente o un amigo íntimo. Estas personas pueden ser alcohólicas, drogadictas, gente mental o físicamente enferma, una persona normal que de vez en cuando tiene sentimientos de tristeza, o una de las personas mencionadas anteriormente. Pero el núcleo de la definición y de la recuperación no está en la otra persona, no importa cuánto lo creamos así, está en nosotros mismos, en la manera en que permitimos que la conducta de otra persona nos afecte y en la forma en que tratamos de afectarla a ella: en los cuidados obsesivos, controladores, “ayudadores”, en la baja autoestima que raya en el odio hacia uno mismo, en la autorepresión, en la abundancia de ira y de culpa, en la peculiar dependencia de gente peculiar, en la atracción por y en la tolerancia de lo bizarro, en el estar centrado en otro que conduce al abandono de uno mismo”. Melody Beattie

En resumidas cuentas es un libro maravilloso. Cada una de sus meditaciones te ayudarán a conectarte contigo mismo, sentirte, valorarte, respetarte, reconocerte, a amarte. Cada día te irás desprendiendo y estarás diciendo  Adiós a muchas conductas insanas, de las cuales a veces no somos plenamente conscientes. Te invito a que te sumerjas en este viaje de Sanación,  Liberación y Amor…

Te dejo algunas de sus meditaciones:

Diciembre 8: VALOREMOS NUESTRAS NECESIDADES

Cuando no pedimos lo que queremos y necesitamos, nos menospreciamos a nosotros mismos. Merecemos algo mejor.
Quizá los demás nos enseñaron que no era educado o apropiado que habláramos por nosotros mismos. La verdad es que, si no lo hacemos, nuestros deseos y necesidades insatisfechos en último término vendrán a rondar nuestras relaciones. Podemos terminar sintiéndonos enojados o frustrados, o podemos empezar a castigar a alguien más por no averiguar lo que necesitamos. Podemos terminar la relación porque no satisface nuestras necesidades.
La intimidad y la cercanía solamente son posibles en una relación donde ambas personas pueden decir lo que quieren y lo que necesitan. Una intimidad sostenida así lo exige.
A veces podemos tener que exigir incluso lo que queremos. A eso se le llama fijar un límite. No hacemos esto para controlar a otra persona, sino para ganar el control de nuestra vida.
Nuestra actitud hacia nuestras necesidades también es importante. Debemos valorarlas y tomarlas en serio si esperamos que los demás nos tomen en serio. Cuando empecemos a darle valor e importancia a nuestras necesidades, veremos un cambio notable. Empezarán a satisfacerse nuestros deseos y necesidades.

“Hoy respetaré los deseos y necesidades míos y de los demás. Me diré a mí mismo, a los demás y a mi Poder Superior lo que quiero y necesito. También escucharé lo que ellos quieren y necesitan”.

Diciembre 9: PIDAMOS AYUDA

Está bien pedir ayuda.

Una de las cosas más absurdas que nos hacemos a nosotros mismos es no pedir la ayuda que necesitamos de un amigo, de un miembro de la familia, de nuestro Poder Superior o de la fuente adecuada.
No tenemos por qué batallar solos con sentimientos y problemas. Podemos pedir la ayuda de nuestro Poder Superior y pedirle apoyo y aliento a nuestros amigos.
Ya sea que lo que necesitemos sea información, aliento, una mano, una palabra, un abrazo, alguien que nos escuche o un empujón, podemos pedirlo. Podemos pedirle a la gente lo que necesitemos de ella. Podemos pedirle a Dios lo que necesitemos de El.
Es autodestructivo no pedir la ayuda que necesitamos. Nos mantiene atorados. Si lo pedimos durante el tiempo y con la energía suficiente, si dirigimos nuestra petición a la fuente adecuada, tendremos la ayuda que necesitamos.
Hay una diferencia entre pedirle a alguien que nos respete y pedirle a alguien en forma directa la ayuda que necesitamos de él o de ella. Podemos ir al grano y dejar que los otros elijan si nos ayudan o no. Si la respuesta es no, podemos lidiar con eso.
Es autodestructivo insinuar, lamentarnos, manipular u obligar a la gente a que nos ayude. Es molesto acudir a la gente en plan de victimas y esperar que ellos nos rescaten. Es sano pedir ayuda cuando lo que necesitamos es ayuda.
“Mi problema es la vergüenza”, dijo una mujer. “Quería pedir ayuda para lidiar con esto, pero me daba demasiada vergüenza. ¿No es una locura?.
Nosotros que estamos ávidos de ayudar a los demás podemos aprender a permitirnos a nosotros mismos recibir ayuda. Podemos aprender a hacer tratos limpios acerca de pedir y recibir la ayuda que necesitamos.

“Hoy pediré ayuda si la necesito, de la gente y de mi Poder Superior. No seré una victima, esperando impotente a que me rescaten. Mi petición de ayuda la haré especifica y al grano y le daré espacio a la persona para que elija si me quiere ayudar o no. Ya no seguiré siendo un mártir rehusándome a recibir la ayuda que merezco en la vida, la ayuda que hace la vida más fácil. Dios mío, ayúdame a dejar ir mi necesidad de hacerlo todo solo. Ayúdame a usar el vasto universo de recursos que tengo a mi disposición”.

Diciembre 10: DÉMONOS PODER

Tú puedes pensar. Puedes tomar buenas decisiones. Puedes tomar alternativas adecuadas para ti.

Sí, todos cometemos errores de vez en cuando. Pero nosotros no somos errores.
Podemos tomar una nueva decisión que tome en cuenta una nueva información.
Podemos cambiar de manera de pensar de vez en cuando. Ese también es nuestro derecho.
No tenemos que ser intelectuales para tomar buenas alternativas. En la recuperación, cada uno de nosotros tenemos a nuestra disposición un regalo y una meta. El regalo se llama sabiduría.
La demás gente puede pensar también. Y eso significa que ya no nos tenemos que seguir sintiendo responsables de las decisiones de otra gente.
Eso también significa que nosotros somos responsables de lo que escogemos.
Podemos acudir a los demás para que nos retroalimenten. Podemos pedirles información. Podemos tomar en cuenta sus opiniones. Pero es nuestra labor tomar nuestras propias decisiones. Tenemos el placer y el derecho de tener nuestras propias opiniones.
Cada uno de nosotros es libre de aprovechar y de disfrutar el tesoro de nuestra propia mente, intelecto y sabiduría.

“Hoy guardaré como un tesoro el regalo de mi mente. Yo pensaré solo, decidiré mis propias alternativas y valoraré mis opiniones. Estaré abierto a lo que piensan los demás, pero asumiré la responsabilidad de mí mismo. Pediré ser guiado por la Divina Sabiduría y confiaré en que lo estoy siendo”.

1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4) Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

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