Luis López, autor de “Meditación para niños”: “Tenemos que recuperar silencios, formas de estar tranquilos”

Con arbol detrás

Es autor del libro Meditación Para Niños, que presentaremos hoy viernes en la Casa del Libro de Gran Vía, 29, a las 19h. Hablamos con él sobre la meditación, el mindfulness y propuestas para incorporar estos hábitos en el día a día familiar. 

¿Cómo nació la idea de este libro?

Los anteriores libros los había escrito de cara a los centros educativos en el marco delPrograma TREVA (Técnicas de Relajación Vicencial en el Aula), en el que trabajamos el mindfulness como programa establecido en centros de toda España. No teníamos manual para sacar el mindfulness de las aulas, especialmente para niños de 6 a 11 años. También quería clarificar conceptos.

¿Qué mensaje fundamental quieres dejar a tus lectores?

El primero es que en el kit de nuestro nacimiento ya venimos con las nueve habilidades psicocorporales de relajación y mindfulness. Si las tenemos, desarrollémoslas porque si lo hacemos seremos más felices. Se nos ha dado esta capacidad de mirar al interior. El ser humano tiene un ágora interior que si desde pequeñito se cultiva es un potencial muy grande. En contra de lo que parece, el libro no es para niños, es para papás y mamás, para que nos lo curremos y lo hagamos con ellos. Es peligroso que una madre o un padre quiera hacer esto pero no lo haga él primero.

¿Qué beneficios puede tener para padres, madres, nuestros hijos y nuestro vínculo la meditación?

Quiero subrayar que no debiéramos hacer mindfulness por sus beneficios, de la misma forma que no desarrollamos nuestras relaciones humanas o nos casamos por los beneficios. Pero sí que es cierto que obtenemos unos beneficios: cognitivos (desarrollo de la capacidad de atención, de memoria, abstracción), emocionales (autoestima, autoconfianza, autoimagen, autoconcepto, habilidades interpersonales como la empatía y la asertividad). Si un niño desarrolla todo esto, el ágora o la plaza de la tribu que hay en casa será mucho más empática, más compasiva, ante un problema lo normalizaremos, perdonaremos… Nos hace seres más compasivos, entendiendo esto como un salir del perfeccionismo y del narcisismo, de la competitividad y de la eficacia y llegar a ser mejores personas. Todos en el planeta creemos que una mejor persona es la que no se tiene solo en cuenta a sí misma. Una familia que medita es una familia que lubrica estos valores de autonomía emocional, de desarrollar la belleza interior, la empatía, saber perdonar y desarrollarnos. Quiero desmitificar, no hace falta que ahora en todas las casas tengamos una habitación con incienso y un Buda, lo que tenemos que hacer es recuperar silencios, formas de estar tranquilos, escuchar nuestras emociones. Hoy día no hay referentes de silencio en nuestras casas, porque nos levantamos con la radio, comemos con la tele, estamos distraídos, uno come un trozo de pizza con prisa en el pasillo… Es normal que tengamos este estrés que tenemos.

¿Por qué no te gusta la idea de hacer mindfulness por los beneficios?

Entonces se cosifica la meditación, que es algo que en sí mismo tiene sentido. No hago meditación en la escuela para que estudien más mates, sino porque desarrolla las competencias emocionales de las personas. La persona que medita está más a gusto consigo misma, pero no lo hago para estar más a gusto, sino por necesidad. Es como un nutriente. Es que medito porque estoy como una moto. No me refiero a meditar de un modo ortodoxo. Y cuando estudiaba música y estaba con la guitarra clásica era algo muy cercano a meditar.

¿Cómo podemos animar a un niño de 6 años a meditar?

En un niño de 6 años, más que decirle vamos a meditar, deberíamos tener en cuenta sus facultades meditativas. Un niño o niña se sienta a ver la tele en posición de loto, con la columna rectita. Tenemos que tener en cuenta que no se nos vaya luego por aprendizajes y por caer en el desánimo la capacidad de estar con la postura que hay que estar, ni su capacidad de fantasía y de observarlo todo, la capacidad contemplativa que luego queremos recuperar (el niño se queda embobado mirando las  pompas de jabón o las nubes). Como los niños ya están en el aquí y ahora, no los saquemos de ahí. No les digamos: venga, que llego tarde. En lugar de decir “vamos a meditar por la tarde”, vamos a tratar como adultos de no castrar sus capacidades meditativas. Si queremos animar a un niño de 6 años habrá que reducir su nivel de distracción: vamos a centrarnos en lo que vemos o escuchamos. Por ejemplo,  observar el movimiento de las nubes. O vamos a comer esta galleta lentísimamente. Es trabajar la atención y la lentitud. O vamos a vestirnos con elegancia, poco a poco, con una música de fondo. Ese crear esa atmósfera siempre será más potente que quedar con mi hijo de diez a diez y cuarto para meditar. Además, si tenemos diez minutitos podemos crear un escenario de intimidad donde se le diga al niño que vamos a hacer algo especial. Empezar con unas respiraciones profundas, recoger la atención y traerla al cuerpo, a la respiración, observar las emociones que hay en el pecho como nubes que pasan y que son parte de nosotros pero no son todo nosotros. Cuando más acepte que hoy están esas nubes y mañana no, el niño puede normalizar que tiene pena algunas veces pero no identificarse con ella. Se trata de aceptar las emociones negativas, perdonarse, perdonar a los demás.

¿Qué ejercicio o práctica podrías sugerir?

Te digo tres fundamentales. Uno que es para relajación, para el tono muscular. Cuando nosotros estamos tensos estamos en contra de la gravedad. El ejercicio es que el niño es una marioneta. Yo mismo le puedo coger de las muñecas para ver si realmente se está dejando manipular. Para trabajar la atención y traerla al presente, llevar la atención a la propia respiración, a como el aire entra, contar todas las veces que entra, o sentir en la nariz el fresquito del aire que entra y  el calor del aire cuando sale. O poner una mano en el pecho y otra en el vientre y ver cómo suben las manos porque se llena de aire el cuerpo. Este ejercicio en la piscina, si estamos cómodos y apoyamos la nuca en el bordillo y dejamos que el cuerpo flote, es buenísimo. La respiración consciente se podría trabajar con una imagen, por ejemplo imaginando el movimiento de una ola (si inspiro la ola viene, al espirar la ola se va). Otra forma es pronunciando afirmaciones positivas: “Me relajo”, el nombre de alguien que me guste… Porque mientras me digo algo estoy presente. También podemos hacer respiración consciente con el movimiento, mientras inspiro muevo un brazo, al espirar vuelve a su posición. Por último, propongo ser consciente de las emociones, enseñar a nuestros hijos que en nuestra barriguita tenemos huéspedes, como el hermano King-Kong miedo, o la princesa celosa. Crear personajes para las emociones, que nos visitan en nuestra casa y ninguno es malo, son amigos. Así verbalizarán: ahora me está visitando el amigo King Kong. También otra forma de hablar de emociones es con el clima interior: si en mi interior hace bueno pero hay alguna nube, si hay mucho viento. Otra es el cuelga-emociones, al igual que cuando colgamos la cazadora: si nuestro hijo viene a comer con morritos le decimos “vete al cuelga-emociones y cuelga los morritos”. A lo mejor vuelve con los morritos y no pasa nada, le hemos hecho ser consciente y ayudamos a verbalizar. Luego vemos al acabar ese acto si sigue colgado. Y muchas veces el niño nos dice: “Anda, se me han llevado los celos”. E incluso antes de poner una etiqueta que identifiquen dónde lo sienten, en el pecho, en el cuello, en el estómago. Por ejemplo, muchos decimos “los tenemos por corbata”, y es que la sensación de miedo o angustia está ahí. Y además es importante escanear el cuerpo lentamente: cómo está mi cuello, si hay tensión, si me aprieta el calcetín… Esta capacidad de observar mis sensaciones desarrolla la atención.

¿Cómo recomendarías incorporar este ratito especial de meditación en la rutina diaria?

Las cosas hay que hacerlas a diario con los niños. Más vale cinco minutos cada día que 20 minutos los sábados. Yo incorporaría empezar las mañanas así: con respiración consciente, empezar juntos a hacer silencio. Esto une a las familias mucho. Y además si se puede, a la noche, tras la hora del cuento el niño se pone en estado de confianza, así que podríamos aprovechar ese estado para invitarle a tomar unas respiraciones, a repasar el estado de su cuerpo antes de dormirse. Si esto no se sistematiza cae en el olvido.

¿Por qué se habla tanto de mindfulness o meditación?

No se inventa nada con el mindfulness, todas las culturas han tenido sus formas de explorar la interioridad. Se habla de esto tanto ahora por necesidad. Como esto se ha llevado siempre desde la religión o el arte, al llevarlo al mundo de la ciencia y hacerse un mundo más laico, como todas las personas somos espirituales, necesitamos esa agua de la espiritualidad. Pero nos metemos en esa vorágine de la excelencia y nos olvidamos. Eso que está en todas las culturas, del amor al prójimo, el conocerse a uno mismo, la solidaridad, ahora nos viene dado por la ciencia que nos dice que si se entrena esto mejora mi forma de vivir. Es verdad que hay mucho de moda, pero creo que lo fundamental es la necesidad. Llamamos meditación a la habilidad de seleccionar un objeto de la atención y mantenerlo fijamente, ya sea la mente, un estímulo visual, una frase.

¿Qué sorpresas nos ofrecerás mañana?

Va a ser un auténtico show y vamos a hacer alguna práctica para que el público la haga ya con los peques esa misma noche.

Fuente: Gestionando Hijos

51x7loLJ4PL._AA160_Para acceder a compras y más información del libro de Luis López entra a este enlace: Meditación Para Niños

Las Raíces y Herencias: Legado de Libertad

Dejar-ir-lo-que-se-quiere-672x372.jpg

Hace algunos días terminé de leer un libro de Ignacio L. M Trujillo llamado “Conquistar la Libertad: Cómo desarrollar la actitud de hacerle el amor a la vida”.

Un día que andaba por una feria de libros, sin dudar lo tome y lo compré. El título fue lo que me llamó la atención, pues es innegable que dentro de cada uno de nosotros existe ese deseo escondido de yo diría más bien “Reconquistar nuestra libertad”, porque en esencia somos libres, nuestra tarea está en recordarlo, y para esto cada uno tiene su proceso y camino a seguir.

La verdad es que es un libro que me ha gustado muchísimo. Tiene un lenguaje muy simple  y cercano, a medida que lees te sientes muy familiarizado con el lenguaje que utiliza el autor. Lo bueno es que en su interior tiene ciertas preguntas y respuestas que lo recomendado es hacerlas, para que de esta forma te vayas descubriendo a ti mismo y vayas dando con esas zonas que aún no te permiten sentirte plenamente libre. Como dije antes de una manera muy amena.

Es un libro que recomiendo leer más de una vez, de esta manera tomarás conciencia poco a poco de todo lo que implica el placer de ser y sentirnos realmente libres.

Ahora te comparto uno de sus capítulos titulado “Las Raíces y Herencias: Legado de Libertad”. Nos sirve para comprender que muchas veces esta falta de libertad se gesta ya en nuestra infancia, a partir de nuestros modelos: mama, papá…, nuestro círculo más íntimo. Sin embargo nos expresa también que aunque esto puede ser un factor determinante no es así el definitivo, ya que siempre tenemos la oportunidad de generar cambios en nuestra vida. Soltar lo que no nos sirve y conservar lo que creemos necesario.

_________________________________________________________________

“La vida es nada si la libertad se pierde”

Nuestras raíces y herencias familiares son un legado, una transferencia de todo lo que vivieron nuestros ancestros y llevamos en nuestros genes hoy.

Esas raíces pueden ser un legado para la frustración, el resentimiento y la resignación, o pueden ser un legado para la libertad y el amor.

Que ese legado vaya en una u otra dirección no depende que lo que hayamos recibido de nuestros antepasados (padres, abuelos,bisabuelos,tíos,hermanos, etc.) sino de lo que hagamos con lo que hemos recibido.

De lo contrario, sólo podrían tener como legado la libertad aquellas personas cuyas raíces y herencias fueron de puro amor y motivación. Sin embargo, existen muchos seres humanos que han recibido mucho amor, pero siempre “le encuentran el pelo al huevo”, y nunca es el momento de ser feliz porque sí, siempre hay un problema.

Por el contrario, están aquellos que vienen de un pasado difícil, sin haber recibido el amor o el cuidado que hubieran necesitado, y sin embargo eso los motivo para crear lo que no recibieron. Son esas personas que sonríen como una elección consciente y de actitud ante la vida.

Las raíces son tus relaciones primordiales: mamá, papá, o quienes hayan cumplido esos roles, y tu círculo familiar íntimo, con quienes conviviste tu infancia y adolescencia. Como un árbol cuyas raíces son su sostén y su pasado, pero que están presentes en cada momento para seguir creciendo: en los seres humanos funciona exactamente igual. Tus ancestros son quienes hicieron posible que hoy estés aquí.

Las herencias son todos aquellos aprendizajes que recibiste de ellos y que hoy ya ni te das cuenta que los llevas en tu sangre, tus pensamientos y emociones. Poder darnos cuenta de esto, conservar lo que sentimos que necesitamos y soltar lo que no nos hace bien, es reconquistar la libertad, es hacer del legado un legado de libertad.

Todos heredamos los genes de nuestros familiares, y ello implica que no solo podemos tener parecidos físicos sino también actitudinales. De esta manera heredamos los ojos y la alegría de papá, la sonrisa de un abuelo, la manera de caminar de mamá, el carácter de una abuela, etcétera.

No somos libres para aprender: de pequeños es a través de la imitación, no hay otra forma de conquistar nuestra identidad que a través de la emulación de nuestros familiares. Pero de adultos somos libres para tomar dos caminos:

  1. Nunca replantearnos nada, y creer que tenemos una manera de ser porque sí y no hay mucho más que hacer.
  2. Echar una mirada profunda a nuestras raíces para comprender cómo es que tenemos esta personalidad y no otra, y a partir de ahí ponernos a trabajar con nosotros mismos para transformarnos en quien queremos ser, conservando de lo aprendido lo que nos haga bien y cambiando lo que ya no nos sirva.

La gran mayoría de las personas optan por la primera opción, ya que es más cómoda, no implica ningún trabajo, pero es una comodidad engañosa, ya que genera altas dosis de frustración y sinsentido, emociones que hoy abundan en el planeta.

Maravillosamente, están despertando cada vez más personas y dándose cuenta que la única opción de verdad libertadora y gratificante es la segunda. Y que bien vale hacer el recorrido hacia adentro para conquistar la libertad, alegría y disfrute hacia afuera.

                    1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4) Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

                                                                 logo

 

Juego y aprendizaje

1499546901_76762083.jpg

Niños jugando: pequeños emprendedores

Numerosos estudios señalan que los niños (de entre 3 y 7 años) de las últimas décadas son menos activos y pasan mucho menos tiempo que anteriores generaciones en espacios abiertos y en la naturaleza. Estos niños desarrollan, a menudo, estilos de vida muy sedentarios ligados a un consumo excesivo de televisión y videojuegos. La investigación está demostrando que el juego no estructurado en entornos naturales, o abiertos e inspiradores, aumenta laautoeficacia de los niños, entendida esta como la consciencia de la propia capacidad/habilidad de resolver problemas y de alcanzar objetivos. Una autoeficacia que va a dinamizar algunas funciones ejecutivas como: a) la capacidad de fijar metas; b) de inhibir la respuesta y evitar la impulsividad; c) de focalizar la atención, y d) de perseverar en la acción.

La total ausencia de juego libre en entornos naturales, o por lo menos en entornos amplios y atractivos, podría suponer consecuencias en su desarrollo cognitivo, en la maduración neuronal, es decir, en el despliegue del propio talento. La investigación señala incluso que el juego en estos entornos reduce los síntomas del déficit de atención en algunos niños. En general crece la sociabilidad y se mejora, para poner un ejemplo, en asuntos tan vitales como respetar los turnos del juego sin perder el control.

Además, se ha constatado el hecho de que el exceso de pantallas va ligado a menudo al consumo de alimentos muy calóricos. En España se ha triplicado en los últimos treinta años el número de niños con sobrepeso (que llegan al 26,1%) u obesos (que llegan al 19,1%). El niño que juega en entornos abiertos/naturales gana en experiencias llenas de realidad y sobre todo despliega actividad física. Por su parte, el niño pasivo, cuando la sobreestimulación de las pantallas desaparece, puede convertirse en un ser que anda entre el aburrimiento y la ansiosa búsqueda de nuevos estímulos externos reclamando mucha atención de los adultos. Existen investigaciones que señalan que el exceso de exposición a las pantallas podría suponer problemas de atención a partir de los 7 años.
El juego infantil es aprendizaje. John Dewey, Maria Montessori, Jean Piaget, Lev Vigotsky o Jérôme Bruner, entre muchos otros expertos, psicólogos y pedagogos, señalan como el juego está detrás del desarrollo de las funciones cognitivas, del lenguaje, de la maduración motora. Sin embargo, parece que muchos padres y algunas escuelas no se lo creen, o por lo menos actúan como si no se lo creyeran.

Los niños de estas edades quieren jugar para saberse capaces, lograr que las cosas funcionen, construir artefactos que les hablen de sus progresos: quieren resultados, logros (un ejemplo casi universal es que a los niños les gusta construir cabañas en entornos naturales). Y esos logros son motivadores y nacen de poner atención y esfuerzo en actividades a menudo diseñadas por ellos mismos y en otras ocasiones sugeridas por cuidadores (padres, maestros, monitores). Otros niños más pasivos intentan menos cosas pues tienen menos éxito en sus iniciativas quizá por falta de confianza o de entrenamiento. A menudo también por la baja calidad de sus funciones ejecutivas: son niños pasivos que podrían decirse a sí mismos: “Como nunca me sale nada bien, mejor no lo intento”. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina relaciona las funciones ejecutivas con un concepto global, La inteligencia ejecutiva: Lo que los padres y docentes deben saber ,título de su reciente libro. Da que pensar.

Para estos niños, vencer cada reto es un nuevo juego con agradables recompensas. Sin embargo, los desafíos que plantean las pantallas, sobre todo los videojuegos, son menos estimulantes y a menudo más solitarios. Ante la consola pueden prosperar las habilidades visomanuales, entre otras, y existen destacables videojuegos educativos: pero son la solución de un momento. Lo que el mismo niño quiere, desea, elige, si le dan la oportunidad, es el juego libre, a veces dirigido, en entornos abiertos. Allí focalizan sus intereses y descubren aspectos ante los cuales quedan prendados, asombrados. Tal como señala Catherine L’Ecuyer en su libro Educar En El Asombro : “El asombro tiene un papel clave en el aprendizaje del niño”.

Para los niños, la belleza, el silencio y la aventura desencadenan auténticos torrentes de intereses y preguntas que están ausentes ante una pantalla que sobreestimula sin invitar a la acción y a la pregunta. En un tono más ensayístico y metafórico se podría decir que, antes de que las pantallas les hagan enmudecer, muchos niños, si juegan de verdad, son pequeños emprendedores llenos de curiosidad e ideas.

IGNASI DE BOFARULL

_________________________________________________________________

La Clave

Aprender desde el asombro

¿El aprendizaje se inicia desde dentro de la persona, o desde fuera? Platón decía que el asombro era el principio de la filosofía. La constatación de que algo es, mientras podría no ser. Tomás de Aquino hablaba del asombro como “el deseo para el conocimiento” y Chesterton decía que “del asombro parte la llama que ilumina los cuentos de hadas”.

Por otro lado, Dan Siegel, neurocientífico americano, afirma que existe algo más allá de la organización neurológica, una realidad intangible que actúa como motor de la persona. Según él, estaríamos a la expectativa del entorno, pero no completamente dependientes de ello. Y si es así, entendemos perfectamente el mecanismo por el que los niños que juegan aprenden más fácilmente que los que están entretenidos desde fuera hacia dentro.

Cuando se plantea el aprendizaje desde fuera hacia dentro, llenando la agenda de un sinfín de actividades estructuradas, los estímulos lo hacen todo por el niño porque sustituyen al asombro. El niño se acostumbra a niveles de estímulos cada vez más altos, por lo que su entorno cotidiano finalmente le aburre.

Esfuerzo y disciplina deben ir delante del caos controlado del juego libre, a través del cual la persona aprende desde la invención y el descubrimiento. El juego libre se caracteriza por el silencio que permite la reflexión y la concentración, imprescindible para la asimilación de los aprendizajes. El ruido continuo de las pantallas impide a nuestros hijos saborear la fibra misma de la vida y asombrarse por su belleza intrínseca, menos ruidosa pero no por ello menos importante. Así que cuando nuestros hijos se encuentran en la naturaleza, primera ventana de asombro de la infancia, y se sorprenden por el mero hecho de que la luna exista, ¡es que están filosofando! Es posible que lo veamos como una pérdida de tiempo, en el mundo frenético y utilitarista en el que estamos inmersos. Este asombro por lo que les rodea es lo que les llevará a ser ingeniosos, creativos. Desde el asombro, mirarán al cielo buscando explicación por la desaparición del humo que sale de las chimeneas, acercarán las hojas a las pinzas de la tijereta para ver si se hace con ellas y en la playa empezarán a inventarse tesoros por excavar. Todas estas preguntas y aventuras que parten del asombro de nuestros pequeños filósofos, si encuentran un entorno fértil en el juego libre, son el preámbulo de una reflexión aún más profunda sobre los misterios y las leyes de nuestro mundo.

CATHERINE L’ECUYER

Bibliografía

9788498677102Bajo presión: Cómo educar en un mundo hiperexigente de Carl Honoré

last-child-cover-lrg (1).jpgLast Child in the Woods: Saving Our Children From Nature-Deficit Disorder by Louv, Richard

51iX0EAFiiL._AA160_Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza, Heike Freire.

 9788415577423.jpgEducar En El Asombro. Catherine L` Ecuyer

 51ZO8zvo3+L._SX335_BO1,204,203,200_.jpgOcio y tiempo libre: un reto para la familia.Ignasi de Bofarull

 

Fuente: LA VANGUARDIA

 

¿Sabes realmente cómo amarte a ti mismo?

Imagen7

El amor a uno mismo es un tema de real trascendencia al que muchas veces no se le da el realce y la importancia que amerita.

He llegado a comprender que el amor a nosotros mismos es la base de todo. Porque el amor es la fuente de TODO. Si queremos un mundo amoroso donde esta emoción sea el origen de toda acción, todo plan, esto debe iniciarse en nosotros, pues no podemos entregar al otro algo que no poseemos o experimentamos. Es imposible proyectar hacia afuera algo que no existe dentro.

Amarme a mí misma se ha convertido en un “trabajo” diario, pero el más bello de los trabajos. Así como nos han educado a ser amorosos y compasivos con otros, a respetar, reconocer y valorar al otro, ¿por qué no hacerlo con uno mismo?, ¿nos han enseñado?, ¿qué hacer para que este amor por mí crezca y se alimente cada día?

Para dar una respuesta a las interrogantes que planteo arriba, he realizado la traducción de un texto de Louise Hay, extraído de su página que lleva el mismo nombre Louise Hay, tiltulado ¿Sabes realmente cómo amarte a ti mismo?

Entonces te dejo esta pregunta. Si lo sabes, deseo que este amor siga creciendo en tu interior y se expanda a todos lados, si no lo sabes, que este texto sea tu inicio en este bello camino:

________________________________________________________________________________

Yo no soy una sanadora. No sano a nadie. Me veo a mí misma como un paso en el camino al auto-descubrimiento. Creo un espacio donde las personas pueden aprender lo increíblemente maravillosos que son, enseñándoles a amarse a sí mismas. Después de años de terapia individual con los clientes y la realización de cientos de talleres y programas de capacitación intensiva en todo el país y alrededor del mundo, me di cuenta de que sólo hay una cosa que cura todos los problemas, y eso es: saber cómo amarte a ti mismo.

Cuando las personas empiezan a amarse a sí mismas cada día más, es increíble cómo sus vidas mejoran. Se sienten mejor. Llegan los trabajos que desean. Tienen el dinero que necesitan. Sus relaciones mejoran, ya sea las negativas se disuelven y otras nuevas comienzan.

Es una premisa muy simple amarte a ti mismo. Yo he sido criticada por ser demasiado simplista, y me he dado cuenta que las cosas simples suelen ser las mas profundas.

Alguien me dijo recientemente: “Usted me dio el regalo más maravilloso, usted  me dio el regalo de mí mismo.” Muchos de nosotros nos escondemos de nosotros mismos, y  ni siquiera llegamos a saber quiénes somos. No sabemos lo que sentimos, no sabemos lo que queremos.

La vida es un viaje de auto-descubrimiento. Para mí, ser iluminado es ir dentro y saber quién y qué somos en realidad, y saber que tenemos la capacidad de cambiar para mejor, amar y cuidar de nosotros mismos.

No es egoísmo amarnos a nosotros mismos. Esto nos aclara que podemos amarnos a nosotros mismos lo suficiente como para amar a otras personas. Realmente podemos ayudar al planeta cuando venimos de un espacio de gran amor y alegría individual.

El poder que creó este increíble universo ha sido a menudo referido como “el amor”. Dios es amor. Hemos oído a menudo la declaración: El amor hace al mundo girar. Es cierto. El amor es el agente de unión que mantiene a todo el Universo unido.

Para mí, el amor es un profundo aprecio. Cuando hablo de amarnos a nosotros mismos, me refiero a tener un profundo aprecio por lo que somos. Aceptamos todas las diferentes partes de nosotros mismos, nuestras pequeñas peculiaridades, las vergüenzas, las cosas que no podemos hacer tan bien, así como todas las cualidades maravillosas que poseemos.

Aceptemos todo el paquete con amor. Incondicionalmente

Desafortunadamente, muchos de nosotros no vamos a amarnos a nosotros mismos hasta que perdamos peso, consigamos un trabajo, un aumento de sueldo,  un novio, o lo que sea. A menudo ponemos condiciones a nuestro amor. Pero podemos cambiar. Podemos amarnos a nosotros mismos tal como somos ahora mismo.

Estamos en medio de enormes cambios individuales y globales. Creo que todos los que viven en este tiempo eligieron estar aquí para ser parte de estos cambios, para lograr un cambio, y para transformar al mundo de la antigua forma de vida a una existencia más amorosa y pacífica.

En la Era de Piscis buscamos  “afuera” a nuestro salvador: “Sálvame. Sálvame. Por favor, cuida de mí. “Ahora estamos entrando en la Era de Acuario, y estamos aprendiendo a ir al interior para encontrar a nuestro salvador. Somos el poder que hemos estado buscando.

Somos responsables de nuestras vidas

Si tú no estás dispuesto a amarte a ti mismo hoy, entonces no vas a amarte a ti mismo mañana, porque cualquier excusa que tienes hoy, la tendrás mañana. Tal vez tendrás la misma excusa dentro de 20 años, e incluso al dejar esta vida te aferrarás a la misma excusa.

Hoy es el día en que puedes amarte a ti mismo totalmente y sin expectativas

El amor es algo que podemos elegir, de la misma manera que elegimos la ira o el odio, o la tristeza. Podemos optar por perdonar a alguien que nos ha lastimado y comenzar al fin a curar. Podemos elegir ser agradecidos por lo que tenemos. Podemos elegir el amor. Todo lo anterior es siempre una opción dentro de nosotros.

Comencemos ahora mismo, en este momento, a elegir el amor

Es la fuerza curativa más poderosa que existe

http://www.louisehay.com/

poder-dentro-de-ti.gif (2) Si quieres acceder a más información y compras de los libros y el material de Louise Hay entra a este enlace: Louise Hay. Amazon.es

                                1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n (1) (4) Autora: Evelyn E.

Creadora de la página Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación. 

                                                                 logo

Laura Renata: “La danza nos permite sentir desde adentro”.

laura_renata_monges.jpg

La danzaterapia llegó a la vida de Laura Renata Monges de la mano de una amiga. “Todo el dolor y enojo de mucho tiempo emergió a través de la danza y fue como un proceso de desintoxicación. Me permitió soltar lo que ni yo sabía que tenía adentro, me hizo mirarme de nuevo y sanar”, afirma.  Tras formarse en danzaterapia y danzas circulares Laura Renata imparte cursos en México brindando un espacio interno donde los alumnos puedan escucharse y verse a través del movimiento. Persigue que la danza sea una forma de “estar en calma” para escucharse, sentirse y aceptarse.

¿Qué hace la danza por nosotros? ¿En qué nos beneficia?

 La danza, y el movimiento en general, hacen mucho por nosotros. Los beneficios van desde lo más natural: darnos vitalidad, mover la energía estancada, liberarnos de tensiones o tonificarnos, hasta lo que para mí es lo más valioso que he encontrado en ella: ser consciente de mi cuerpo sin separarlo de mí (soy brazo, soy cuello, soy ojos, soy piernas, etc.), vincularme con mis emociones, entrar en ese espacio íntimo donde soy realmente yo, traspasando mis fronteras físicas para llegar a verme desde adentro. El cuerpo no miente, no te deja escapatoria. Si al danzar surge una emoción, no hay forma de evitarla, a menos que le demos cabida a la mente para detenerla, y ahí reside su valor terapéutico, en permitirnos sentir desde adentro y poder liberar esas emociones a través del movimiento.

“Es una forma de expresarnos en el terreno donde las palabras no son suficientes o el significado queda corto. Es un encuentro que integra lo que somos y sentimos…”

¿Qué es la danzaterapia?

Existen varias corrientes con relación a la danzaterapia. Una de ellas, señala que ésta nació en los años 20 en Alemania y que su pionero fuer Rudolf von Laban. Una de sus alumnas, Mary Wigman escribió un libro llamado: “El lenguaje de la danza” donde describe su experiencia como bailarina. Posteriormente, algunas de sus alumnas toman sus conceptos y los aplican con personas con trastornos mentales, descubriendo las posibilidades terapéuticas de la danza en estos pacientes. Después de ellas, Trudi Shoop y Marian Chace en la década de los 50, confirman los aspectos positivos de la danza en personas con trastornos mentales. Ninguna de ellas fue psicóloga, psicoterapeuta o enfermera, pero sí muy observadoras para ser consideradas las “Madres de la Danzaterapia” junto a otras bailarinas como Boas, Espenak y Whitehouse. En paralelo,Wilhelm Reich, quien fue discípulo de Freud en 1922 comienza a estudiar la relación de la energía y la sexualidad con la salud mental. Dos de sus alumnos: Alexander Lowen y John Pierrakos, después de trabajar un periodo con Reich, crean su propia forma de terapia psicocorporal y de análisis bioenergético. Básicamente, la danzaterapia con este enfoque, busca desbloquear emociones moviendo la energía acumulada a través de nuestra vida con movimientos específicos de acuerdo a diferentes segmentos del cuerpo: ocular, garganta, plexo solar, pelvis, etc.

¿Nos ayuda a desbloquear emociones?

A través de nuestra infancia, diferentes situaciones en nuestra vida van haciendo que nuestro cuerpo se forme una estructura de carácter. Esta estructura es una especie de “caparazón” que nos permitió sobrevivir a cada situación. Cuando crecemos, las emociones acumuladas se quedan ahí. Podemos hablar sobre lo que nos pasó, pero el cuerpo las conserva. El propósito aquí es desbloquear esa energía y permitir que el cuerpo recupere su fluidez original. Si algo que nos lastimó, por ejemplo, lo guardamos en nuestra estructura corporal y lo hablamos, el cuerpo se encargará de seguirlo recordando. Si además de expresarlo, lo movemos; entonces estaremos trabajando integralmente tanto la parte corporal que somos, con la parte de la expresión de ideas. En palabras simples: es irnos quitando, poco a poco, la “armadura” para recuperar nuestra energía vital. Yo me formé en esta escuela con la Maestra Mercedes Gálvez Cancino, en la Ciudad de México.

l1100829 dansen lage vuursche.jpg

¿Cómo comenzaste a interesarte por la danzaterapia?

 La danzaterapia llegó a mi vida a través de una amiga adorada de Barcelona, a quien conocí en un retiro de meditación y de silencio. lo cual fue toda una experiencia sobre lo que conocemos como sincronicidad”. Al terminar el retiro y ya que pudimos hablar, Alba quería quedarse unos días en la Ciudad de México y, afortunadamente para mí, se quedó varios meses y luego años yendo y viniendo de su casa a la mía. Ella es bailarina y me presentó a mi maestra de Danzaterapia: Mercedes Gálvez Cancino. Yo estaba atravesando un periodo crítico en mi vida y gracias a la danzaterapia pude parar de pensar y empezar a sentir. Todo el dolor y enojo de mucho tiempo emergió a través de la danza y fue como un proceso de desintoxicación. Me permitió soltar lo que ni yo sabía que tenía adentro, me hizo mirarme de nuevo y sanar.

¿Qué proyectos has desarrollado? ¿Y cómo han ayudado a distintas comunidades?

 La danzaterapia me ha dado la oportunidad de conocer gente maravillosa, de diferentes edades y con características sociales muy distintas a las mías. Trabajé casi tres años con jóvenes de Cuautla, en el Estado de Morelos. Uno de los estados con mayor índice delictivo e inseguro de nuestro país. Estos chicos de entre 18 y 21 años estudiaban para ser Interventores Comunitarios pero, con un entorno tan hostil y con historias familiares de violencia en algunos casos; a mitad del semestre de su licenciatura, deciden abandonarla. Dos mujeres extraordinarias y maestras de estos chicos, juntan a diferentes profesionales para ayudar a estos chicos a que no deserten y concluyan su carrera. El mayor miedo de estos jóvenes fue no ser capaces de cambiar a sus comunidades, no sentirse lo suficientemente fuertes y aptos para lograrlo… Con ellos dancé una vez por semana. Al principio fue todo un reto, pues pensaban que una clase de “baile” no les serviría para nada. Cuando les pedimos que nos dieran una oportunidad y danzaran, y vieron que no había que aprenderse ningún paso sino que era escucharse y ver su riqueza interna, las cosas cambiaron. Ganaron confianza en ellos mismos, expresaron sus emociones sin temor ni sentirse juzgados, compartieron momentos muy íntimos, se sintieron escuchados y recuperaron el juego y el gozo por sentirse unidos. Hoy día esta generación se graduó y muchos de ellos realizan proyectos muy interesantes con su comunidad. No quiero decir que la danzaterapia hizo la diferencia, estoy segura que fue todo el conjunto. Pero sí sé que esto les ayudó a mirarse de nuevo, con otros ojos. También he trabajado con gente de la tercera edad en comunidades de Morelos, en el Estado de México y actualmente en una residencia para ancianos de la Ciudad de México. Lo que más me asombra de trabajar con personas mayores es cómo llegan y cómo se van. No falta quien antes de empezar me advierte: “yo no puedo moverme mucho, me duelen las rodillas, o mi cadera está desviada, o no tengo fuerza, o…” Yo les digo que ellos son responsables de su cuerpo y que cuando decidan parar lo hagan. Hasta el día de hoy ninguno de ellos dejó de danzar. Incluso hay quienes olvidaron sus bastones en algún lugar del espacio…

“Es increíble como la idea que tenemos de nuestras carencias o dolencias se hace más grande cuando pensamos. No digo que no sean reales, sólo que cada vez me convenzo más que les damos más importancia, de lo que realmente nos limitan”.

Además haces danzas circulares y tradicionales. Explícanos un poco más de qué se tratan estas disciplinas.

 Las danzas circulares existen desde hace miles de años en la humanidad. A través de ellas se celebraban los nacimientos, matrimonios, cosechas, llegada de las lluvias, primaveras, el tránsito entre la adolescencia y la niñez, entre muchas otras. Era la forma de comunicar y compartir en comunidad. Bernhard Wosien bailarín, coreógrafo, pedagogo y pintor recorrió el mundo entre las décadas de los 50 y 60 rescatando las danzas de diferentes pueblos en el mundo. A finales de los 70 enseña, por primera vez, danzas circulares en Escocia. Para él, las danzas circulares posibilitaban una comunicación sin palabras y una integración amorosa entre las personas. A partir de aquí se empiezan a incorporar mucho más danzas, incluso contemporáneas y se les empieza a llamar “Danzas Circulares Sagradas”. Se denominan sagradas porque permiten a los participantes entrar en contacto con su esencia, con su Yo superior, con la divinidad que existe dentro de cada uno de nosotros, en compañía de los demás. Estas danzas generalmente se realizan en círculo, casi siempre tomados de las manos. Aunque también pueden danzarse en hileras o filas, en espiral, en círculos abiertos o sueltos; pero siempre recuperando el círculo para concentrar y compartir la energía generada durante la danza.

danzas-circulares.jpg

¿Cómo llegaron a México?

A México, las danzas circulares las trajo Gwyn Peterdi, una bella mujer de Estados Unidos, hace más de 20 años. Ella las comenzó a enseñar a un grupo de mujeres mexicanas quienes han conservado la tradición y las han enseñado a muchas más mujeres en México, como yo. Existen danzas folklóricas, contemporáneas, meditativas, etc. y pueden ser de muchos lugares del mundo. Para danzarlas no se necesita experiencia previa y cualquiera puede danzar. Incluso, aquí en México en mi grupo, danza una chica invidente quien me ha enseñado a guiarla y a admirar su capacidad para danzar. Las danzas circulares te enseñan a compartir, a observarte en relación con el otro, a compartir tu energía con quienes forman el círculo, a ser paciente y a disfrutar del paseo y la música.

¿Cuáles son tus proyectos a corto y largo plazo?

 A corto plazo continuar con las sesiones de danzaterapia para facilitar, a quienes danzamos, un espacio interno donde puedan escucharse y verse a través del movimiento. Que se den la oportunidad de ser “danzados” y permitir que surja lo que necesite ser expresado. Me interesa que quienes no podemos expresarnos fácilmente a través de las palabras, encuentren en la danza una forma de “estar en calma” para escucharse, sentirse y aceptarse. También continuar con las Danzas Circulares. Cada vez más el círculo de Chapultepec, donde danzamos, va creciendo. Me gusta que más jóvenes se incluyan y también más hombres. Me gustaría que el mito de “yo no sé bailar, o mi cuerpo no me permite moverme, o eso es sólo para mujeres” se borre de estos espacios para que las personas puedan sentirse… ¡es tan maravilloso permitirse sentir, que para mí eso ya es un regalo…! A largo plazo, me interesa crear un espacio donde la gente pueda expresar lo que necesita para liberarse y fluir, sin juicio. Quiero utilizar diferentes artes o herramientas como la danzaterapia, la escritura, la arteterapia y todo aquello que permita un encuentro entre lo que cada quien es y lo que sienten…

Fuente: Caras de la Información