Ejercicios de respiración para niños

Una correcta respiración es fundamental, no sólo para sentirse vivo, sino también para mantener la tranquilidad alejando el estrés. Los niños también padecen en muchas ocasiones de este problema ya sea por inconvenientes en la escuela o alguna situación en el hogar. Por esta razón, es importante que enseñes a los más pequeños a respirar correctamente.

Es importante que los niños aprendan a conectarse con ellos mismos a través de la respiración. Eres la persona indicada para guiarlos en su camino, así que presta atención a los ejercicios de respiración que te entregaré.

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Imagina que hueles una flor

Todos hemos apreciado el perfume de una bella flor, es una sensación relajante y placentera, y este sencillo ejercicio es importante para los niños. Motívalo a que imagine que huele una flor, dile que inhale por la nariz y exhale por la boca, liberando una gran cantidad de aire. Sí, justo como si estuvieras suspirando. Bien, con este movimiento de respiración el niño podrá liberarse de cualquier tipo de tensión.

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Respira y silba

Guía al niño a que respire por la nariz, inhalando profundamente y exhalando por la boca soltando una especie de silbido lento y muy largo. La acción de exhalar largamente va a permitir que el pequeño frene su velocidad interior si tiene algún sentimiento de rabia o ira. Esta clase de respiración es magnífica para calmarlos y tranquilizarlos.

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Es tiempo para respirar

Tomar un tiempo para respirar es importante. Las pausas que el niño realice mientras respira son vitales para ayudarlos a pensar mejor las situaciones, bajar el nivel de estrés y será un estupendo momento para que él descanse. Este movimiento lo pueden hacer juntos: inhalen por la nariz y hagan una pausa, exhalen por la nariz y hagan otra pausa. Ahora ambos inhalen y cuenten 4 tiempos, hagan un alto en la respiración, cuenten 1 o 2 veces y exhalen. Verás que este ejercicio de respiración los hará llegar a las nubes.

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Respira como un conejo

La mejor vía para enseñar a un niño es la imaginación, enséñale un movimiento que a mí me encanta, la respiración tipo conejo. Ésta la puedes lograr si olfateas rápidamente por 3 tiempos y finalizas con una larga y prolongada exhalación. Si implementas esta técnica de respiración podrás contribuir a la limpieza de las vías respiratorias del niño. También lograrás bajar sus niveles de rabia cuando esté molesto.

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Respiración de elefante

La respiración tipo elefante es muy divertida para los pequeños. Presta atención, debes hacer que el niño esté parado con los pies separados enlazando sus manos frente a su pecho y colocando sus brazos frente al cuerpo hacia el frente. Hecho esto, indica al niño que respire por la nariz mientras levanta los brazos llevándolos hacia la cabeza; seguidamente, el niño debe exhalar por la boca mientras baja los brazos y los posiciona entre las piernas. Simple ¿verdad? te recomiendo que el pequeño haga este movimiento por 3 o 4 rondas.

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Como ves, estos sencillos ejercicios para la respiración en niños están llenos de creatividad. La simpleza de esta rutina puede significar una vida libre de tensiones. Recuerda que la niñez es una de las etapas más hermosas de la vida de un ser humano. Implementa estas técnicas de respiración y verás que el niño vivirá con una sonrisa en la cara.

 CRISTIAN MENDOZA

Fuente: VIX.COM

Las mejores citas sobre la Abundancia y Prosperidad de Wayne Dyer

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Queridos amigos, en este artículo quiero compartirles con mucho cariño una selección de citas relacionadas a la Abundancia y Prosperidad de uno de mis queridos maestros Wayne Dyer.

Cada cita en particular refleja una sabiduría y un entendimiento perfecto de cómo funciona el principio de la Abundancia en nuestras vidas y en el Universo.

Al leerlas y hacerlas parte de tu vida, podrás tomar conciencia y entender un poco más en qué consiste en realidad la Prosperidad, ya que es algo que muchas veces se desconoce. Hemos escuchado sobre el tema, no lo dudo, pues es algo de lo que todo el mundo habla, pero ¿sabemos en realidad en qué consiste?, ¿cómo sintonizamos o conectamos con la misma?, ¿es algo externo a nosotros?, ¿mi vida es regida por la escasez o la abundancia?, ¿soy capaz de dar sin esperar nada a cambio?, ¿hago que mi abundancia dependa de cosas externas a mí?, ¿son nuestros apegos, ataduras, nuestra dependencia las que nos alejan de lo que añoramos y deseamos?, ¿necesitamos de cosas externas a nosotros para ser felices?, ¿nos creemos merecedores de tener todo lo que queremos?, ¿encuentro júbilo y pongo amor en lo que hago?, ¿vivimos fijándonos en lo que nos falta, en vez de agradecer lo que tenemos? Son muchas las interrogantes que espero que con la ayuda de estas citas puedas tener alguna respuesta. Si no es así, tranquilo, debes saber que todo llega en el momento perfecto, incluso nuestro entendimiento y la conciencia que podamos tener de algunas conceptos que rigen nuestra vida.

La verdad es que a mí en lo personal me han ayudado mucho a entender este principio Universal . El saber que cada uno de nosotros, cada individuo que conforma este bello Universo es abundancia pura, somos lo que damos, sólo nos falta recordarlo.

Espero las disfrutes y logres nutrirte de su verdad, belleza y tremenda sabiduría.

“El dinero para que usted pueda satisfacer sus necesidades se le aparecerá en cantidad suficiente, cuando deje de precisar más y más de el. Cuanto más ofrece sin esperar nada a cambio, más recibe”.

“Las cosas van y vienen por nuestra vida con la misma facilidad con la que abrimos y cerramos los ojos. Cuantos menos objetos necesitemos para sentirnos felices, mayor será nuestra conciencia y menos el potencial de sufrimiento por ellos”

“Tener cosas en la vida es maravilloso, pero necesitarlas es una atadura”

“De alguna manera siempre supe que depender de una cosa era la forma más segura de no tener suficiente de ella”

“No necesito depender de nadie para sentirme completo, ni estoy atado a nada que necesite acumular para sentirme feliz. Valoro y disfruto de todo lo que ya tengo”

“La abundancia es un principio universal, el cual la gran mayoría de nosotros no experimentamos porque lo malinterpretamos. Tenemos entendido que consiste en poseer cosas y en esforzarnos por obtener más. Pero en realidad la abundancia significa la comprensión de que nuestra eternidad y nuestro universo son infinitos”

“Descubre el gozo y la paz de dar en lugar de recibir; de contribuir en lugar de adquirir; de hacer en lugar de competir y ganar”

“La escasez es un conjunto de creencias y acciones que sobrevolara lo que “nos falta” y no lo que “poseemos”

“Recuerde que la abundancia no tiene nada que ver con la acumulación de cosas. Al contrario, consiste en vivir sabiendo que contamos con todo lo necesario para obtener la felicidad total y que somos capaces de gozar de todos y cada uno de los momentos de la vida”

“Tan pronto se encuentre usted en disposición de aplicar el principio del amor a sus actividades diarias, notará que la abundancia siempre ha estado ahí aguardando a que usted sintonice con ella”

“¿Por qué las personas se pasan la vida haciendo cosas que les desagradan? Posiblemente porque creen en la escasez en lugar de confiar en la abundancia”

“Sepa que se lo merece todo, al igual que todos los demás, y que en el proceso de ayudar a los otros a conseguirlo se está sirviendo también a sí mismo”

“Si imagina que no se merece demasiado, ese será su premio”

“Si desea experimentar la abundancia en su vida debe empezar por transformarse y hacer aquello que ama y amar aquello que hace”

“La abundancia no es algo que fabricamos, sino algo que aceptamos y con lo que sintonizamos”

“Nada puede ser poseído y cuanto antes seamos conscientes de ello y dejemos de obsesionarnos con la idea de poseer personas y cosas, antes y mejor podremos sintonizar con el maravilloso principio de la abundancia”

“El secreto consiste en despreocuparnos de lo que no tenemos y cambiar el rumbo de nuestra conciencia hacia una “apreciación” de todo lo que somos y lo que tenemos”

“El miedo a no tener lo suficiente nos impide ver que ya tenemos bastante”

“Cuando usted vive y respira prosperidad bajo la creencia de que todo existe en grandes cantidades y cree tener el derecho de llegar a poseer todo lo que desee, entonces comienza a comportarse con respecto a usted y a los demás según este principio. Este convencimiento se aplica a la adquisición de riqueza, la felicidad personal, la salud, los logros intelectuales y todo lo demás”

“Recuerde que todo aquello que su mente es capaz de imaginar ya está aquí, esperando a que usted conecte con ello”

“La prosperidad como todo lo demás se experimenta en la mente. Si de algún modo eres capaz de verte a ti mismos próspero y nada ni nadie fuera de ti puede hacerte creer lo contrario, tu vida será de hecho un milagro de prosperidad”

“Cuando te consideres próspero sean cuales fueren tus posesiones materiales, y actúes de acuerdo a esta creencia, las posesiones materiales llegarán en las medidas exactas y perfectas para tu bienestar”

“La prosperidad tiene que ver con el proceso y no con los resultados. El proceso tiene que ver con el propósito, y el propósito es amar y dar”

“Lo que necesitas para una vida próspera lo “eres ya”. Está todo en ti”

“Esta visión de nosotros como seres incompletos es una ilusión. Tú lo eres todo, por lo que no necesitas en realidad nada más para ser completo”

“A usted no le falta nada. Naturalmente, ¿cómo puede faltarle algo en un universo perfecto?”

“Esfuércese por empezar a pensar en lo que tiene, en lugar de fijarse en lo que echa de menos”

“Cuando usted comience a dar las gracias por lo que le ha sido concedido: el agua que bebe,  el sol que le calienta, el aire que respira, y todo lo que supone un don de Dios, estará poniendo en funcionamiento todos sus pensamientos, toda su esencia para centrase e su humanidad y en la abundancia”

 

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«El mejor regalo que puedes hacer a tu hijo es ayudarle a entrenar el cerebro en positivo»

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La filósofa y divulgadora Elsa Punset explica cómo practicar esta rutina, a raíz de la publicación de «El libro de las pequeñas revoluciones»

Doscientas cincuenta pequeñas rutinas que podrían cambiar tu vida amorosa, laboral, familiar… y, sobre todo, contigo mismo. Esta es la última propuesta editorial de Elsa Punset con «El libro de las pequeñas revoluciones» que, por cierto, no es una obra para leer de un tirón. Es más bien, explica con pasión la autora, para que uno se pregunte, «¿qué rutina exprés necesito hoy? Le haga una foto con el móvil a la página, y se la lleve encima para practicarla en cualquier momento del día. O para que lo tenga en la mesilla a modo de consulta», propone.

El libro es un compendio de las personas que han inspirado a esta filósofa por su sabiduría a lo largo de los años. «Es un libro para vivir dentro, para pintar, tiene citas… Quería que fuera esa persona sabia, esa referencia, que te acompaña en el proceso de las emociones, en el que estamos muy solos normalmente. Normalmente preguntas a una amiga, a tu madre, a la vecina… Yo quería respuestas con cierta coherencia y consistencia», asegura.

Con el libro lo que Punset intenta es dar pistas muy sencillas de lo que la gente puede hacer de forma natural. «De hecho, es muy probable que los lectores conozcan muchas de las propuestas, pero que no las practiquen aunque les hagan sentirse bien. Me gustaría ayudarles a reincorporarlas», añade.

—Los seres humanos, ¿aprendemos solo de la experiencia, de la dificultad, de la pérdida?

—Así es como funcionamos. En piloto automático. El cerebro es un órgano programado para sobrevivir. Esta es su única prioridad. No es que seas más creativo, que te relaciones mejor, que te sientas mejor… Eso no importa. Entonces, ¿qué hace el cerebro? Agranda los peligros, recuerda las cosas malas… para las cosas buenas es como si fuese teflón. En cambio, agarra todo lo malo. Y desde que nacemos nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Qué he hecho en este libro? Poner 250 rutinas positivas para que todo el mundo encuentre alguna que le sirva, o que se cree las suyas propias.

—¿Es cierto que para hacer tuya una rutina, hay que repetirla durante todos los días durante un mes?

—Esto no es una ciencia exacta. Lo que si es cierto es que cada acción y cada pensamiento dejan una huella física en el cerebro. Y no somos lo suficientemente conscientes de eso. Se parece más al mecanismo de «me lavo los dientes por las mañanas», que el cuerpo ha aprendido a activar. Pero se trata de hacerlo de forma consciente. Simplemente de preguntarte, ¿dónde puedo mejorar? ¿Qué cosas, qué hábitos, qué repito una y otra vez y no me funcionan? ¿Puedo desaprender? Esto último es otra cosa a tener en cuenta y que no hemos aprendido a hacer. Funcionamos en piloto automático. Con lo cual cuando hablamos de aprendizaje. Tienes que repetir muchas veces una cosa para que el cerebro la aprenda. Que desaprenda una forma de hacer las cosas y que aprenda otra. Sabemos que tienes que repetirlo bastantes veces, por esta razón he intentado que las rutinas sean ligeras.

—De las 250 rutinas exprés, ¿cuáles son las preferidas de Elsa Punset, su «top ten»?

—Cualquiera que me ayude a activar mi luz interior. Pero todo depende del momento de la vida en la que te encuentras. Mis diez rutinas preferidas de ahora lo son porque pertenecen al ámbito en el que estoy trabajando, pero no porque me tengan que durar toda la vida. Por ejemplo, ahora mismo estoy muy centrada en todo lo que es lenguaje facial y corporal para gestionar las emociones. A mí me encanta la de las «poses poderosas». Es maravillosa. Para entenderla, aconsejo ver el vídeo de la psicóloga social de Harvard Amy Cuddy, donde se muestra como las «posturas de poder» —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito. Existen dos tipos de «poses poderosas». La de ganador del maratón, con los brazos abiertos y el mentón levantado, o la de brazos en jarras. Si tu haces cualquiera de estos dos gestos, en dos minutos cambia todo el equilibrio químico corporal del cuerpo, porque estás mandando un mensaje al cerebro muy importante.

Es curioso, pero se ha visto que las niñas, hasta los 11 o 12 años, tienen las mismas poses que los chicos. Pero a partir de esa edad se repliegan: Se dejan interrumpir, hablan más bajito, se arriesgan menos… Con el cuerpo reflejan el mensaje social que les enviamos, y que las niñas van incorporando. Así pues, el mejor regalo que puedes hacer a tus hijas, hermanas, sobrinas, alumnas, es enseñarles a reclamar ese espacio. Es una sencilla rutina emocional, muy poderosa. También funciona solo imaginándolo.

Por último, la rutina que más me gusta en este momento, y que en particular creo que una de las más útiles, es la de los gestos faciales. Hay una conexión muy directa entre el cerebro y la cara. Si frunces el ceño, si pones cara de sorpresa… tu cerebro reacciona inmediatamente.

—¿Quién manda el mensaje a quién?

—Van a la vez. Esto me parece extraordinario. Antes pensábamos que «si yo me siento bien, sonrío». Ahora resulta que si sonríes ya estás mandando el mensaje de que no estás tan mal como temes. Pero tu cerebro —por si acaso— está todo el día en alerta. Se ha comprobado que las mujeres y hombres que se inyectan botox, al no poder fruncir el ceño, tienen una percepción un poco menor de las cosas negativas que les vienen de fuera. Una de las rutinas del libro es practicar lo que llamo «botox natural». Es como abrir el capó de un coche. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué puedo cambiar? ¿Qué es sencillo de cambiar? ¿Qué puedo hacer que, de alguna forma, le mande un mensaje diferente al cerebro?

—Decía usted que, desde que nacemos, nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?

—En mi familia practicamos mucho el «thing». Básicamente de lo que se trata es de abrir los cauces de comunicación. Los humanos tenemos a veces una verdadera dificultad a la hora de prevenir o de hablar de los problemas, aunque no sean demasiado grandes. Generalmente reventamos las situaciones, porque dejamos que la situación se enquiste. Con el «thing» lo que tratamos de hacer es acostumbrar a los niños desde que son pequeños a contar las cosas que les preocupan, para buscar soluciones en grupo. No se trata de que comuniquen solamente las experiencias malas. En casa hablamos de una cosa buena y de una cosa mala. La cosa buena es una celebración: siempre hay que celebrar y es algo que a las familias se nos olvida.

Debería haber mucha más alegría en las familias. Nosotros celebramos, y luego exponemos la cosa que creemos que es mejorable, lo que sea, para tomar decisiones en familia. Nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Pero no lo hacemos desde la confrontación o la agresividad. Funciona muy bien, porque entonces lo que haces es adelantarte a los problemas. Convocamos un «thing» cada cierto tiempo y cuando alguien dice: «No tengo ningún problema», buscamos algo para mejorar. Porque todo es mejorable. Con este tipo de acciones al niño le das la sensación también de que las cosas están en sus manos. Creo que es muy importante entender que, al final, en cuestiones de gestión emocional, podemos mejorar las cosas, cambiarlas.

—Usted en su libro propone otra rutina para entrenar el cerebro de los niños en positivo: el llamado «bote de la felicidad». ¿Puede explicar a los lectores de qué se trata?

Cuanto antes acostumbre uno a los niños a pensar en positivo, mejor. En este sentido, el bote de la felicidad» es una iniciativa muy bonita para practicar en familia. La idea es tener en casa un gran bote, transparente, en el que cada noche todos los miembros metan una nota con lo bueno que les ha pasado a lo largo del día: que el repartidor de pizza ha sido particularmente amable, un abrazo chulo con un amigo o con tu hijo, un rato en un jardín, un baño con sales… cada uno tiene sus alegrías. Hay que escribir todos esos momentitos que habitualmente dejamos pasar, porque lo normal es que cada noche tu cerebro vaya a recordar lo malo, las decepciones del día, o una mirada desagradable de alguien, y meterlos en el bote.

El tiempo que se tarda en escribirlo permite al cerebro fijarlo. Tenemos memoria a corto plazo, a largo plazo, y lo que pasa es que todas estas cosas pasan tan deprisa… que no se fijan en la memoria. Las malas sí porque el cerebro las recuerda, les da vueltas. Pero las buenas no, por lo que es importante ser conscientes de este fallo de nuestro cerebro. Si entrenas a tus hijos desde pequeños a pensar en positivo, tienen algo muy importante que agradecerte. Es acostumbrarlos, igual que se lavan los dientes, a hacer de este gesto una rutina.

—Las 250 rutinas de su libro hablan de la importancia de cuidarnos, en todos los aspectos. ¿Por qué nos queremos tan poco?

Nos queremos poco porque básicamente no nos han enseñado. ¿De qué sirve el amor a un cerebro que solo quiere sobrevivir? Relativamente de poco. ¿De qué sirve quererte a tí mismo? De mucho. No sabíamos que sentirte bien, sentir emociones positivas, te hace ser más inteligente, más creativo, te da mejor salud, mejores ingresos, mejores relaciones con los demás… Pero en efecto, tendemos a pensar que cuidar de nosotros es egoísta. No somos conscientes de hasta qué punto si tú no estás bien, difícilmente puedes hacer sentir bien al resto de personas que te rodean. Cómo vas a cuidar de los demás desde un lugar vacío, estresado, cansado o inseguro… No puedes dar lo que no tienes, básicamente.

—Los cuidadores, por lo general, tienen sexo femenino. ¿Por qué?

—A las mujeres en concreto nos han enseñado a dar y a cuidar, y eso es una herencia de siglos. Al decir que «no» tienen la sensación de que están siendo egoístas, de que se están poniendo por delante. Creo que es fantástico que podamos aprender que hay cosas que para ti son básicas, y que sin ellas no puedes funcionar.

—Usted en su libro habla de la importancia de decir NO, y de lo tarde que se aprende, por lo general. ¿Por qué motivo? ¿Cómo podemos enseñar a los hijos?

—¿Cómo aprenden la gestión emocional los niños? Por imitación. No hace falta que expliques las cosas tan claro. No les enseñes a decir que no. Que ellos vean que su madre o su padre saben decir que NO. Y que lo hace con asertividad, no con agresividad. Que vean que su madre, por ejemplo, cuida de sí misma. Si tú no te cuidas, ellos no se van a saber cuidar. Da igual lo que les digas, es lo que hagas. Eres su modelo, y este mensaje sí que es fundamental.

Fuente: ABC Familia-Padres e Hijos

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