Autoestima, Slow

La Gratitud y sus propiedades curativas

Cuanto más expresamos nuestra amorosa gratitud a Dios por nuestros bienes, grandes o pequeños; más profunda es nuestra armonía con el Uno Infinito”

Siri Daya Mata

Vivir en gratitud sin duda te abre las puertas a vivir una vida más sana y en armonía,en plenitud y prosperidad. Cuando poco a poco comienzas a incorporar este hermoso hábito a tu vida, llegas a sentir que tienes todo cuanto necesitas, porque en realidad es así. No nos falta nada y nunca nos ha faltado, sino que nuestro ego desde sus carencias nos hace caer en la trampa al contarnos la historia de que siempre nos falta algo: algo que lograr, algo que adquirir, algo que hacer, para recién sentirnos satisfechos y felices. Es aquí cuando la gratitud nos permite salir de ese engaño y esa historia mal contada de nuestra mente, y nos hace sintonizar con la plenitud que en realidad somos por naturaleza.

En otro artículo les compartí ¿Qué beneficios tiene para nuestra vida el ser agradecidos? . Hoy quiero compartirles un extracto del libro “Gratitud” de Louise Hay. Un libro que recomiendo totalmente. Donde podrán encontrar el testimonio de diversas personas contando cómo la gratitud ha influido de manera positiva en sus vidas.

He retomado su lectura hace algunos días y hoy he leído este hermoso capítulo titulado “La Gratitud y sus propiedades curativas”. Qué su lectura te inspire y lleve a la reflexión:

La gratitud es más que una actitud ennoblecedora. Es uno de los instrumentos más capacitadores, curativos y dinámicos de la conciencia, esencial para que se manifiesten en la vida las experiencias que uno desea. Cuando nos centrarnos en la gratitud, estamos llenos de la conciencia de lo bueno y de lo que es de desear en nuestra vida. Literalmente alabamos y bendecimos lo que sabemos que ya tenemos. Este conocimiento es el cumplimiento de una ley cósmica: «Lo que adoras aumenta».

La gratitud es como un imán. Atrae hacia nosotros lo que es igual que ella. Si por ejemplo, estás echado en la cama porque te encuentras mal, expresa gratitud con respecto a la salud. Agradece la salud que tienes, concéntrate en la paz y el bienestar que sientes en otras zonas de tu cuerpo. Cuando sufrimos una enfermedad de cualquier tipo, es especialmente importante pensar en la salud con gratitud y aceptación de lo bueno. Date cuenta de que la mayor parte de tu cuerpo está haciendo lo que tú deseas que haga. Elógialo y bendícelo. Tu cuerpo es renovable y recargable. La gratitud es como el fertilizante del árbol de nuestra vida. Favorece la salud y el crecimiento.

Cuando nos sentimos agobiados por un trastorno o una situación caótica, es el momento de pensar en la paz que hay en el corazón de lo infinito. Es el momento de llenar de paz la mente y las emociones agradeciendo la Ley y el Orden Divinos que existen en todo el Universo, convirtiendo así esa Ley y ese Orden en una posibilidad para nosotros también. Cuando nos llenamos de gratitud por la salud y la paz, aparecen las soluciones y la curación. Si no sabemos cómo vamos a solventar nuestras necesidades económicas del próximo mes y nos invaden la tensión y la idea de carencia, comprendamos que el antídoto divino es agradecer la abundancia. Cuando te encuentres en medio de cualquier problema o situación difícil, di para tus adentros:

“Agradezco la perfecta salud y los abundantes bienes que están de camino hacia mí a través de las vías que he abierto en mi vida para que pueda pasar por ellas el flujo divino. Agradezco toda la alegría que surge en mi conciencia. Agradezco la abundante salud que ahora es mía. Agradezco la oportunidad de saber más y de ser cada vez más consciente.”

Aquello en lo que centramos la atención es lo que se manifiesta en nuestra vida. El maestro Jesús lo sabía, hasta el punto de poder dar las gracias por lo que no era visible, con la seguridad de que se haría tangible y real en virtud de la Ley de Causa y Efecto. Lo que llamamos «problemas» está muy cerca de nosotros, nos bloquea en todos los aspectos: físico, mental y emocional. Los problemas son tan «visibles» que nos resulta difícil ser objetivos ante ellos. Es necesario que apartemos la atención de los problemas y la centremos en el resultado deseado, que ya se ha consumado en la Mente Infinita.

Hemos de mirar más allá de los problemas, hacia nuestra oración que es escuchada. Hemos de introducir lo invisible en lo visible, pensando en lo que deseamos dentro de la conciencia en lugar de pensar en lo que parece ser. Esa es la manera de convertir los problemas en oportunidades. Esa es la manera de liberarnos de la tensión y la congestión y pasar a través de lo que parece que nos crea problemas. Al hacerlo entramos en el dominio de la solución. Muchos damos las gracias y estamos agradecidos por lo que tenemos; pero, ¿cuántos damos las gracias por lo que vamos a recibir? Intenta adquirir el hábito de decir:

“Agradezco los bienes y bendiciones que voy a recibir. Agradezco las condiciones cada vez más armoniosas de mi hogar. Agradezco las maravillosas experiencias que favorecen mi crecimiento. Agradezco las novedades que voy a recibir. Doy las gracias por ser capaz de expresar gratitud con respecto a mi vida. Mi actitud de agradecimiento me abre los portales que conducen a una vida más rica y abundante”.

Al hacerlo no estarás trabajando en las cosas y situaciones, sino en tu propia conciencia. Así la programarás para esperar lo mejor. No se puede tener una actitud de agradecimiento y estar amargado al mismo tiempo. Hemos de librarnos de la idea de que las personas o las circunstancias están en contra de nosotros. Hemos de librarnos también de la creencia de que hemos fracasado en la vida y no hay nada que hacer al respecto.

Cuando surge la gratitud en nuestro interior como un manantial, trae consigo más salud, más alegría, más bienes, más prosperidad y más oportunidades para disfrutar de la vida. Si te sientes agobiado por una situación o un problema y no logras ver claro cómo sentir y expresar gratitud, haz lo siguiente:

“Siéntate y retrocede en la conciencia hasta el recuerdo de cosas por las que puedes sentirte verdaderamente agradecido. Piensa en cómo te guió Dios a través de los problemas que tuviste en el pasado. Una vez que sientas una sincera gratitud por esas bendiciones del pasado, comprende que ese mismo Dios esta contigo ahora, guiándote, orientándote, renovándote y restableciéndote. Entonces proyecta tus pensamientos hacia mas allá de la situación presente y agradece lo que vas a recibir.”

Los salmos son himnos de alabanza y acción de gracias que se cantaban durante las épocas de aflicción. En medio de condiciones y situaciones calamitosas, la fe del salmista jamás flaqueaba. Alababa, bendecía y agradecía, porque sabía que Dios estaba presente en todo momento, dirigiendo el Universo y creando lo bueno. Tal vez no siempre comprendía por qué ocurrían esas cosas (el punto de vista humano es muy limitado en épocas de dificultades), pero su fe jamás flaqueaba.

La gratitud es importante porque no es una aceptación fría y mental de algo. Es cálida como la luz del sol que hace crecer las flores. Descongela el problema y hace posible que se manifieste el bien deseado.

Alégrate de tu libertad de elección. En La vida, tú eres la ley. Di ahora mismo:

“La gratitud es un poder curativo que entra en todos las partes de mi ser, transformándolo, fortaleciéndolo, renovándolo y sanándolo. Ahora la gratitud fluye sin cesar por mi interior. Estoy rebosante de un profundo sentimiento de gratitud que enriquece todas mis experiencias”.

Frank Richelieu

2 comentarios en “La Gratitud y sus propiedades curativas”

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