Educación Consciente, Slow, Yoga y Meditación

Poderosos ejercicios de mindfulness para practicar la gratitud en familia

Cuando somos agradecidos, lo somos AHORA; no se puede estar agradecido en el pasado o en el futuro. Por eso, al vivir la gratitud nos conectamos con el momento presente, y nos identificamos con nuestro verdadero Ser. Por el contrario, nuestro ego está siempre preocupado por el pasado o por el futuro. Por lo tanto, al ser agradecidos, pasamos del tiempo a la eternidad, ya que el ahora es la eternidad, el ahora no pertenece al tiempo”

David Steindl-Rast

Qué bella cita…“Cuando somos agradecidos lo somos ahora, no se puede estar agradecido en el pasado o en el futuro…” En un artículo anterior te compartí que unos de los tantos beneficios de la gratitud es que nos conecta con el AQUÍ Y AHORA. Pues el ser agradecidos nos aporta más presencia. Te invito a leerlo AQUÍ .

Y para seguir con este hábito tan sanador y enriquecedor, el día de hoy te comparto 3 ejercicios de mindfulness para que practiques la gratitud junto a tus hijos. De esta manera en familia y de manera lúdica incorporan esta hermosa práctica a sus vidas, al tiempo que viven de manera más plena y consciente su presente.

1.- Dando gracias a nuestro cuerpo:

Nos sentamos cómodamente ( frente a frente o en círculo) cerramos nuestros ojos. Practicamos 5 respiraciones largas y profundas. Luego llevamos nuestra atención a las diversas partes de nuestro cuerpo por medio de la gratitud, repitiendo en silencio o en voz alta así: Queridas piernas, hoy les doy las gracias por,…, queridas manos, hoy les doy las gracias por, queridos brazos…, querido corazón…, queridos ojos…, y así sucesivamente. La idea es hacer el ejercicio haciendo un recorrido de nuestro cuerpo de abajo hacia arriba. Al terminar comparten en familia como se sintieron y qué emociones y sensaciones experimentaron.

Este hermoso y simple ejercicio, aparte de permitirnos apreciar y tomar consciencia del maravilloso milagro de nuestro cuerpo, nos permite salir de nuestra mente conectándonos con el aquí y ahora, por medio del recorrido que hacemos del mismo.

2.- Relajación de la Gratitud:

Para esta meditación es importante tener si se desa una “Piedra de Gratitud”. Esta piedra la puedes confeccionar junto a tus hijos, eligiendo una piedra pequeña y pintarla y colorearla como deseen. Respecto al ejercicio, este es una visualización para que como madre o padre guíes a tu hijo (a). El niño (a) se acuesta cómodamente mientras tú lo invitas a la siguiente visualización:

“Piensa en algo o alguien por lo que estés agradecido. Puede ser un amigo, un miembro de tu familia. Puede ser también tu cómoda y cálida cama, tu mascota, tu juguete favorito, incluso una galleta de chocolate. Sea lo que sea imagínalo y siéntelo, siente su olor, apariencia… Piensa en por qué razón le estás agradecido a esa persona u objeto. ¿Cómo te sientes en su presencia? ¿Tienes recuerdos agradables de esa persona u objeto? Dedica un momento a recordar cuándo fue la última vez que estuviste con esa persona u objeto y cómo te sentías. Siente el amor, la alegría y felicidad que alberga en tu corazón, y ve cómo se expande, lleno de gratitud por esa persona u objeto. Disfruta de esa maravillosa sensación durante unos instantes. Yo te diré hasta cuando.

Deja pasar unos minutos antes de decir: He puesto una piedra de agradecimiento sobre tu pecho. Tómala y mantenla junto a tu corazón. Siente el amor y la gratitud que fluyen desde tu corazón a la piedra. Quizás sientas que se calienta en tus manos… Eso debe ser a que la has llenado con la energía positiva de la gratitud. Ahora respira profundamente, y poco a poco y lentamente comienza a mover los dedos de tus manos y tus pies. Estira tu cuerpo de la manera que te sientas más cómodo para despertarlo suavemente. Cuando estés listo siéntate muy lentamente y abre tus ojos. Ahora mira tu piedra de agradecimiento especial. Imagina que puedes verla brillar bajo la luz y el amor que has depositado en ella. Si deseas lleva esta piedra especial a todos lados, puedes guardarla en tu bolsillo o en algún lugar especial. Cuando tengas un momento difícil tómala y acércala a tu corazón. Luego recuerda la relajación que hemos hecho hoy y los sentimientos de amor y gratitud que hay en tu corazón.”

Al finalizar puedes preguntarle a tu hijo (a) cómo se sintió al realizar el ejercicio. Esta meditación permite que los niños puedan fomentar el pensamiento positivo, potencia estados de bienestar, estimula el aprecio y agradecimiento por lo que se tiene y estimula la reflexión consciente.

Te invito también a hacerla tú mismo (a). Notarás de forma inmedia sus efectos positivos.

3.- Tres Cosas buenas:

Este ejercicio invita a la conversación y a la reflexión en familia. Se sientan en círculo y comienzan una conversación donde participan todos respondiendo a las siguientes preguntas. Los adultos guían la conversación de la siguiente manera:

¿Alguna vez te has sentido decepcionado por algo o alguien? Todos responden y se escuchan muy atentamente. ¿Cómo te sentiste? Hay que ser muy receptivos ante la respuesta de los hijos y emitir algún comentario si es necesario. Luego el que guía indica: Estoy seguro (a) de que incluso cuando nos sentimos desilucionados también nos pasan cosas buenas. Vamos a mencionar tres cosas buenas de nuestra vida...

Para hacer el ejercicio de manera más lúdica, pueden utilizar una pequeña pelota para ir pasándola entre cada integrante al momento que le toca intervenir en la conversación.

Es importante saber que el objetivo de este ejercicio no es fingir no estar afectados o alterados cuando sí lo estamos, sino entender que es posible sentir dos cosas al mismo tiempo: pueden sentirse agradecidos por las cosas buenas a la vez que se sienten tristes, ofendidos o decepcionados por alguna situación.

Este ejercicio es ideal aprovecharlo en las instancias en que está la familia reunida, como a la hora del almuerzo, la cena u otra ocasión particular.

Es a través de la gratitud por el momento presente que se abre la dimensión espiritual de la vida”

Eckhart Tolle

Espero que estos poderosos ejercicios y meditaciones los guíen y ayuden como familia a incorporar la gratitud y el aprecio por las cosas buenas y bellas de la vida. Cosas que muchas veces pasan desapercibidas.

Pienso en lo bello que debe ser para un niño que sus padres lo eduquen en la creencia e idea de lo maravilloso que es su cuerpo, todos los milagros que este nos permite hacer y realizar. Que por cada desafío y problema a que nos enfrentamos, hay 3 y más cosas buenas que nos suceden y tenemos. Y que en momentos difíciles recurran al hermoso y mágico amuleto de la gratitud, que nos hace recordar que pase lo que pase, siempre hay algo en nuestra vida que apreciar y valorar…

Te abrazo con amor.

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