El Poder de la Gratitud: Conecta con tu Abundancia

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Al despertar cada mañana me doy un tiempo para agradecer todo lo que es parte de mi vida, mi salud, mi hogar, mi esposo, mi familia, amigos, mis sueños, objetivos, mi misión…,tantas cosas. Al hacerlo me siento tan bien, me siento abundante, siento que tengo todo lo que necesito, que no me falta nada para entregarme a vivir el nuevo día. Es verdad este sentimiento de plenitud que se despierta en ti cuando agradeces, te da a entender que no estás solo, que independientemente de las personas que te rodean y acompañan, que forman parte de tu vida día a día, hay algo más, alguien más que se ocupa de ti y quiere apoyarte y proporcionarte lo mejor de la vida, solo que muchas veces no podemos verlo y por lo tanto no estamos dispuestos a aceptarlo.

Siento que hemos sido criados en una sociedad que ha ido perdiendo poco a poco su capacidad de asombro, la capacidad de maravillarse, contemplar las pequeñas cosas de la vida.  En una sociedad que vive de las apariencias, donde prima el consumismo, que piensa que son las cosas externas las que nos proporcionan la plenitud y felicidad. Esto nos ha llevado a no saber apreciar y agradecer los pequeños detalles. Es como que las personas anduvieran con una venda en sus ojos e hicieran caso omiso a todas las maravillas que nos proporciona la vida cada día. Debido a tanta sobreestimulación y pocos ratos de contemplación y silencio, se nos hace difícil agradecer por ejemplo el simple hecho de despertarse cada mañana, agradecer estos detalles que hacen que la vida sea lo es que es, simple; pues ya pasan desapercibidos ante nuestra mirada que ya ha perdido toda capacidad de asombrarse ante lo bello y simple de nuestra existencia. Fíjense en un niño, los niños se maravillan y disfrutan contemplando la lluvia, una mariposa…, ellos viven en un estado de agradecimiento y abundancia constante. Siéntate un día cualquiera en un parque o una plaza, solo siéntate, observa la naturaleza que te rodea, date la oportunidad de contemplar, de asombrarte ante lo que tienes a tu alrededor,  llegará un momento en que te sientas tan, tan lleno, tan en paz, tan satisfecho, eso es la abundancia,  y sin ni siquiera pensarlo saldrá de tus labios un gracias.Este es un ejercicio que me doy el tiempo de hacer en ocasiones, cuando siento que algo no va bien, cuando me estoy fijando más en las carencias que en todo lo bueno que tengo en mi vida, lo hago y siento que vuelvo a conectarme otra vez. A conectarme conmigo, con la magia y la prosperidad de la vida.

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Al agradecer conectas con tu Abundancia que es una con la Abundancia Universal. Al decir Gracias, vibras en sintonías altas, te sientes bien, el Universo te responde de esta forma con más experiencias alineadas con tu bienestar y por las cuales estar agradecido. Un Gracias es volver a la Fuente, la Fuente de Infinita Abundancia de la cual tú formas parte.

Otra alternativa que te propongo para que vivas en un estado de agradecimiento, es que lleves un “Cuaderno de la Gratitud”, en el cual vayas anotando todas las cosas, experiencias por las cuales te sientas agradecido. Y LAS HAY, todos tenemos cosas por las cuales agradecer, solo que tenemos que de una vez sacarnos esa venda de la que hablaba arriba, abrir bien nuestros ojos, abrirlos a la BONDAD de la vida. Verás que mientras vayas anotando y experimentes el sentimiento,  irán apareciendo más cosas por las cuales te sientas agradecido, aumentarán, esa es la abundancia, pues al decir gracias le estás diciendo a la Vida que aprecias todo lo que te da, lo que tienes. Actúas desde tu prosperidad, no desde tus carencias, no desde lo que te falta, y de esta forma la vida te entrega más de lo mismo, más experiencias gratificantes y maravillosas.

Lo que pasa cuando te quejas y no eres agradecido por todo lo que vives, sea lo que estés viviendo, es que estás actuando  desde la escasez, la carencia, te desconectas del foco de tu abundancia, y por lo mismo seguirás recibiendo experiencias alineadas con esa vibración.  Te pondré un ejemplo: Si quieres cambiar de trabajo, pues en el que estás no te sientes cómodo, el que vivas quejándote, manifestando: “Estoy aburrido, ya no aguanto más, hasta cuándo”…, el nuevo trabajo que quieres tardará en llegar a ti, y puede que hasta no llegue, pues la señal que envías al Universo es de queja, carencia, entonces seguirás recibiendo lo mismo de vuelta. En cambio si cambias tu actitud (aunque te cueste, no lo dudo que sí al principio) y dices: “Agradezco este trabajo, pues gracias a el pago mi arriendo, mi casa …, con amor te libero, pues sé que merezco algo mejor”, ves cómo cambiamos las manera de ver la situación, ¿hay alguna queja aquí?, no, de esta forma el trabajo nuevo que tanto deseas no tardará en manifestarse.

“La gratitud produce más cosas por las que estar agradecido; aumenta la abundancia. La falta de gratitud y las quejas producen poco de qué regocijarse. A los quejicas siempre les parece que hay pocas cosas buenas en su vida, y no disfrutan de lo que tienen. El Universo siempre nos da lo que creemos merecer. A muchos nos educaron para fijarnos en lo que no tenemos y sentir solo carencias. Partimos de una creencia en la escasez y luego nos preguntamos por qué está tan vacía nuestra vida. Si pensamos que no tenemos una serie de cosas y que no seremos felices mientras no las tengamos, dejamos en suspenso la vida. Entonces lo que el Universo oye es: “No tengo tal o cual cosa y no soy feliz”, y eso es lo que conseguimos” Louise Hay

El agradecimiento es un arte, un arte que te enseña que hasta los eventos que pueden parecer “malos” o desafortunados tienen algo a lo que dar gracias. Siempre es así, pues el agradecer todo evento de tu vida te hace conectar con la sabiduría que te permite comprender que todo tiene algo que enseñarnos, aportarnos, que nada resta, que todo suma. Que toda circunstancia en ocasiones desagradable, tiene un mensaje que nos ayuda a evolucionar y crecer. Imagínate que desde hoy comenzaras a actuar de esta manera, los cambios maravillosos que podrías experimentar.

Te doy otro consejo, cada mañana al despertar afirma: “VIVO EN UN ESTADO DE AGRADECIMIENTO CONSTANTE. AMO LA VIDA Y LA VIDA ME AMA”.

Aquí te adjunto también el “Tratamiento de Gratitud” de Louise Hay, para que lo digas cada día, verás los cambios maravillosos que experimentarás en tu vida. Y recuerda siempre, tu naturaleza es la Abundancia, solo debes conectar con ella.

Hoy es otro precioso día sobre la Tierra y voy a vivirlo con alegría.
Hoy soy una persona nueva, me relajo y libero mis pensamientos de toda tensión.
Nadie, ningún lugar ni ninguna cosa me puede irritar ni molestar.
Estoy completamente en paz.
Soy una persona libre que vive en un mundo que es reflejo de mi amor y mi comprensión.
Yo no estoy en contra de nada.
Yo estoy a favor de todo lo que mejore la calidad de mi vida.
Yo utilizo mis palabras y mis pensamientos como instrumentos para dar forma a mi futuro.
Yo expreso mi gratitud con frecuencia y busco cosas por las cuales dar las gracias. Mi vida está llena de agradecimiento.
Yo soy uno/a con el Poder que nos ha creado.
Yo estoy seguro/a y a salvo, y todo está bien en mi mundo.
Así es, gracias amado Universo.

710n6j76hrl-1Si quieres acceder a compras y más información del libro de Louise Hay, entra a este enlace: “Gratitud: Dar gracias por lo que tienes transforma tu vida”

1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n-1-4 Evelyn Elorza H.

    Educadora Diferencial

   Líder de Talleres  Heal Your Life® , basados en la filosofía de Louise Hay
                                
    Creadora de:
    “Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación”

Juego y aprendizaje

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Niños jugando: pequeños emprendedores

Numerosos estudios señalan que los niños (de entre 3 y 7 años) de las últimas décadas son menos activos y pasan mucho menos tiempo que anteriores generaciones en espacios abiertos y en la naturaleza. Estos niños desarrollan, a menudo, estilos de vida muy sedentarios ligados a un consumo excesivo de televisión y videojuegos. La investigación está demostrando que el juego no estructurado en entornos naturales, o abiertos e inspiradores, aumenta laautoeficacia de los niños, entendida esta como la consciencia de la propia capacidad/habilidad de resolver problemas y de alcanzar objetivos. Una autoeficacia que va a dinamizar algunas funciones ejecutivas como: a) la capacidad de fijar metas; b) de inhibir la respuesta y evitar la impulsividad; c) de focalizar la atención, y d) de perseverar en la acción.

La total ausencia de juego libre en entornos naturales, o por lo menos en entornos amplios y atractivos, podría suponer consecuencias en su desarrollo cognitivo, en la maduración neuronal, es decir, en el despliegue del propio talento. La investigación señala incluso que el juego en estos entornos reduce los síntomas del déficit de atención en algunos niños. En general crece la sociabilidad y se mejora, para poner un ejemplo, en asuntos tan vitales como respetar los turnos del juego sin perder el control.

Además, se ha constatado el hecho de que el exceso de pantallas va ligado a menudo al consumo de alimentos muy calóricos. En España se ha triplicado en los últimos treinta años el número de niños con sobrepeso (que llegan al 26,1%) u obesos (que llegan al 19,1%). El niño que juega en entornos abiertos/naturales gana en experiencias llenas de realidad y sobre todo despliega actividad física. Por su parte, el niño pasivo, cuando la sobreestimulación de las pantallas desaparece, puede convertirse en un ser que anda entre el aburrimiento y la ansiosa búsqueda de nuevos estímulos externos reclamando mucha atención de los adultos. Existen investigaciones que señalan que el exceso de exposición a las pantallas podría suponer problemas de atención a partir de los 7 años.
El juego infantil es aprendizaje. John Dewey, Maria Montessori, Jean Piaget, Lev Vigotsky o Jérôme Bruner, entre muchos otros expertos, psicólogos y pedagogos, señalan como el juego está detrás del desarrollo de las funciones cognitivas, del lenguaje, de la maduración motora. Sin embargo, parece que muchos padres y algunas escuelas no se lo creen, o por lo menos actúan como si no se lo creyeran.

Los niños de estas edades quieren jugar para saberse capaces, lograr que las cosas funcionen, construir artefactos que les hablen de sus progresos: quieren resultados, logros (un ejemplo casi universal es que a los niños les gusta construir cabañas en entornos naturales). Y esos logros son motivadores y nacen de poner atención y esfuerzo en actividades a menudo diseñadas por ellos mismos y en otras ocasiones sugeridas por cuidadores (padres, maestros, monitores). Otros niños más pasivos intentan menos cosas pues tienen menos éxito en sus iniciativas quizá por falta de confianza o de entrenamiento. A menudo también por la baja calidad de sus funciones ejecutivas: son niños pasivos que podrían decirse a sí mismos: “Como nunca me sale nada bien, mejor no lo intento”. El filósofo y pedagogo José Antonio Marina relaciona las funciones ejecutivas con un concepto global, La inteligencia ejecutiva: Lo que los padres y docentes deben saber ,título de su reciente libro. Da que pensar.

Para estos niños, vencer cada reto es un nuevo juego con agradables recompensas. Sin embargo, los desafíos que plantean las pantallas, sobre todo los videojuegos, son menos estimulantes y a menudo más solitarios. Ante la consola pueden prosperar las habilidades visomanuales, entre otras, y existen destacables videojuegos educativos: pero son la solución de un momento. Lo que el mismo niño quiere, desea, elige, si le dan la oportunidad, es el juego libre, a veces dirigido, en entornos abiertos. Allí focalizan sus intereses y descubren aspectos ante los cuales quedan prendados, asombrados. Tal como señala Catherine L’Ecuyer en su libro Educar En El Asombro : “El asombro tiene un papel clave en el aprendizaje del niño”.

Para los niños, la belleza, el silencio y la aventura desencadenan auténticos torrentes de intereses y preguntas que están ausentes ante una pantalla que sobreestimula sin invitar a la acción y a la pregunta. En un tono más ensayístico y metafórico se podría decir que, antes de que las pantallas les hagan enmudecer, muchos niños, si juegan de verdad, son pequeños emprendedores llenos de curiosidad e ideas.

IGNASI DE BOFARULL

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La Clave

Aprender desde el asombro

¿El aprendizaje se inicia desde dentro de la persona, o desde fuera? Platón decía que el asombro era el principio de la filosofía. La constatación de que algo es, mientras podría no ser. Tomás de Aquino hablaba del asombro como “el deseo para el conocimiento” y Chesterton decía que “del asombro parte la llama que ilumina los cuentos de hadas”.

Por otro lado, Dan Siegel, neurocientífico americano, afirma que existe algo más allá de la organización neurológica, una realidad intangible que actúa como motor de la persona. Según él, estaríamos a la expectativa del entorno, pero no completamente dependientes de ello. Y si es así, entendemos perfectamente el mecanismo por el que los niños que juegan aprenden más fácilmente que los que están entretenidos desde fuera hacia dentro.

Cuando se plantea el aprendizaje desde fuera hacia dentro, llenando la agenda de un sinfín de actividades estructuradas, los estímulos lo hacen todo por el niño porque sustituyen al asombro. El niño se acostumbra a niveles de estímulos cada vez más altos, por lo que su entorno cotidiano finalmente le aburre.

Esfuerzo y disciplina deben ir delante del caos controlado del juego libre, a través del cual la persona aprende desde la invención y el descubrimiento. El juego libre se caracteriza por el silencio que permite la reflexión y la concentración, imprescindible para la asimilación de los aprendizajes. El ruido continuo de las pantallas impide a nuestros hijos saborear la fibra misma de la vida y asombrarse por su belleza intrínseca, menos ruidosa pero no por ello menos importante. Así que cuando nuestros hijos se encuentran en la naturaleza, primera ventana de asombro de la infancia, y se sorprenden por el mero hecho de que la luna exista, ¡es que están filosofando! Es posible que lo veamos como una pérdida de tiempo, en el mundo frenético y utilitarista en el que estamos inmersos. Este asombro por lo que les rodea es lo que les llevará a ser ingeniosos, creativos. Desde el asombro, mirarán al cielo buscando explicación por la desaparición del humo que sale de las chimeneas, acercarán las hojas a las pinzas de la tijereta para ver si se hace con ellas y en la playa empezarán a inventarse tesoros por excavar. Todas estas preguntas y aventuras que parten del asombro de nuestros pequeños filósofos, si encuentran un entorno fértil en el juego libre, son el preámbulo de una reflexión aún más profunda sobre los misterios y las leyes de nuestro mundo.

CATHERINE L’ECUYER

Bibliografía

9788498677102Bajo presión: Cómo educar en un mundo hiperexigente de Carl Honoré

last-child-cover-lrg (1).jpgLast Child in the Woods: Saving Our Children From Nature-Deficit Disorder by Louv, Richard

51iX0EAFiiL._AA160_Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza, Heike Freire.

 9788415577423.jpgEducar En El Asombro. Catherine L` Ecuyer

 51ZO8zvo3+L._SX335_BO1,204,203,200_.jpgOcio y tiempo libre: un reto para la familia.Ignasi de Bofarull

 

Fuente: LA VANGUARDIA

 

A meditar con tus niños. Cuatro técnicas sencillas para enseñarles cómo aquietar la mente

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“Meditar es una forma de acercarte a tus hijos y sus inquietudes”.

La felicidad es un estado natural en los niños siempre y cuando sus necesidades estén bien satisfechas. Entre estas necesidades están las más conocidas como el albergue, el alimento y el amor. Además hay una necesidad que en ocasiones se descuida y es la tranquilidad, la paz mental.

La tranquilidad o la relajación son espacios de descanso mental, muchas veces inducidos por la naturaleza. La relajación se experimenta esos domingos que nos quedamos en casa, sin prisa ni compromisos.Esos espacios son meditativos, o donde la mente está quieta. Son de gran importancia porque la gran mayoría de las teorías del desarrollo humano consideran el uso de la meditación, o el descanso mental como piedra angular en la salud holística del niño. Por ejemplo, su sistema endocrino (hormonal) obtiene su equilibrio a través de momentos meditativos.

Por otro lado, el desarrollo psicológico del niño deriva en una gran dosis de autoestima cuando se siente tranquilo y en paz consigo mismo, y así maneja mejor su atención, su energía y su motivación intrínseca. Otro gran beneficio de la meditación es su capacidad de prevenir enfermedades que afectan grandemente a la población infantil y juvenil, como la diabetes o el sobrepeso.Recientemente el doctor Dean Ornish compartió un estudio, de más de tres décadas, donde encontró que la yoga y la meditación, combinados con cambios en los hábitos,pueden prevenir e incluso revertir los efectos de las enfermedades crónicas. Es por estas y otras razones que los niños tienen una gran necesidad de experimentar y saber cómo utilizar técnicas meditativas para su desarrollo.

Técnicas sencillas para meditar con los niños:

1. La contemplación:

Al perder nuestra mirada en el vasto océano, al disfrutar de un lindo atardecer, al acostarse sobre la grama a mirar un hermoso árbol, experimentamos espacios de contemplación. En este estado meditativo nuestro cuerpo segrega seratonina y nuestro sistema nervioso parasimpático produce una reducción de nuestras reacciones por el estrés.

Es como si quitáramos el acelerador del auto y así disfrutáramos de esa reducción en la velocidad mental de nuestro cerebro hasta llegar a la quietud y detenernos.

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2. La respiración consciente:

Observar atentamente nuestra inhalación y exhalación durante unos minutos también nos permite aquietar nuestros pensamientos y preocupaciones. El mero hecho de tomar unas respiraciones profundas mejora nuestro insumo de oxigeno y la liberación del dióxido de carbono de nuestros pulmones.

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3. La observación consciente:

Los niños son curiosos por naturaleza, por lo tanto se les puede invitar a que observen con detenimiento un objeto. Por ejemplo una hoja, observar sus colores, su estructura, su contornos, sus diferencias y similitudes a otras hojas. Este proceso de atención al detalle los captura y les permite regresar a la magia del momento presente.

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4. El arte:

La pintura de mandalas les ofrece capturar mediante los colores la sabiduría primordial de los estados meditativos. Este ejercicio es tanto bueno para adultos como para niños y permite que nuestra mente se ilumine en la paz interior.Todas estas sugerencias pueden ser utilizadas para cuidar y salvaguardar la salud emocional, intelectual y física de los niños y jóvenes.

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Por Yakeen Carrión
Escuela de Artes Místicas: www.artesmisticas.com

¿Cómo desarrollar la creatividad de los niños?

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Los niños ven el mundo con otros ojos, interpretan la realidad a su manera y son capaces de convertir lo ordinario en extraordinario. La creatividad infantil es una capacidad que si no se estimula corre el peligro de bloquearse y desaparecer a medida que el pequeño crece. En este artículo se explica por qué es importante fomentar la creatividad infantil y se detallan juegos y pautas para conseguirlo en casa. 

Creatividad infantil, ¿por qué es importante fomentarla? 

La creatividad es uno de los atributos más apreciados en numerosos ámbitos, no solo los artísticos. El reciente informe de la Fundación Botín ‘¡Buenos días creatividad!‘ (2012) señala que la creatividad “ha sido y es fundamental en el progreso y bienestar social” y puntualiza que es clave para encontrar soluciones a los retos que se nos presentan cada día.

Incluso la Comisión Europea, para destacar la importancia de la imaginación, declaró el 2009 como el Año de la Creatividad y la Innovación.

“La creatividad ayuda al niño a encontrar soluciones distintas para un mismo problema”

Desde el punto de vista educativo, la creatividad es también un talento cada vez más en alza. Ser creativo en el aula ayuda a los pequeños a encontrar soluciones distintas para un mismo problema, una capacidad que les hace más resolutivos.

Aunque los niños nacen con una capacidad innata para crear e imaginar, esa creatividad corre el peligro de bloquearse y diluirse con el paso de los años si son expuestos a un entorno rígido que no estimule esta capacidad.

Desarrollar la creatividad de los niños: pautas

“Un ambiente imaginativo en casa propicia la creatividad infantil”.

¿Qué papel juegan las familias en la creatividad de sus hijos? Martina Leibovici, psicoterapeuta experta en familia, señala que los padres pueden ayudar a que los hijos conserven su creatividad natural. Para ello, insiste, los progenitores deben ser conscientes de que esta cualidad es clave en las vidas y en el futuro de sus hijos.

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Estas son algunas pautas que pueden seguirse en casa para cuidar y estimular la imaginación del niño:

  • Respetar el juego infantil. Atiborrar a los menores de actividades extraescolares y llenar su agenda de obligaciones y actividades no es lo más apropiado para potenciar su creatividad. Los pequeños necesitan disfrutar de tiempo prolongado de juego libre, en el que su imaginación sea la que guíe sus actuaciones e impulse su capacidad de ser creativo.
  • Proporcionar un entorno inspirador. ¿Por qué no crear un espacio para que los niños den rienda suelta a su creatividad en un rincón de su habitación? Algunas ideas son colocar murales en los que puedan pintar con libertad, contar con cajas en las que guardar los tesoros que encuentren y recopilar todos los juegos y juguetes que inspiren su creatividad.
  • No dirigir sus juegos. A los pequeños les gusta saltarse las normas e idear nuevas formas de jugar, como construir una torre en vez de la figura prediseñada con los bloques de un puzle. Esa es su creatividad natural. Hay que dejar que prueben. Los adultos no deben intervenir si el pequeño quiere utilizar sus juguetes de un modo diferente (siempre que no haya peligro de hacerse daño o romperlos). Al contrario, es importante valorarle y animarle a idear y crear otras maneras de divertirse.

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 Cuatro juegos y actividades creativas para niños

  • Visitar museos y exposiciones. Ver a través de los ojos de un niño una obra de arte u otro objeto de una muestra puede ser toda una aventura para un adulto. La visita al museo es una ocasión idónea para entrenar su capacidad creativa.

    Los pequeños pueden ser invitados a inventarse una historia sobre una imagen u objeto que observen o a que expliquen a su manera lo que ven en un cuadro.

  • Leer y leer cuentos. Los cuentos divierten y entretienen a los niños, pero además potencian su capacidad creativa y su imaginación.

    Los adultos pueden proponer a los pequeños que imaginen otros finales para sus historias favoritas o pedirles que relaten una nueva si cambian alguno de los acontecimientos de la narración.

  • Creatividad en grupo. Además de fomentar el espíritu creativo y la imaginación del menor, los juegos grupales les ayudan a desarrollar otras habilidades, como la expresión oral y la memoria.

    Una propuesta consiste en iniciar una narración con dos pequeñas frases (“érase una vez un niño llamado Pablo que salió una mañana a navegar en un barco“). El siguiente participante debe continuar el relato con otras dos nuevas frases que continúen el hilo de la historia (“cuando estaba en alta mar, divisó a lo lejos una isla desierta“) y así de forma sucesiva. Poco a poco, entre todos conseguirán crear un divertido cuento para el que solo habrán necesitado derrochar imaginación.

  • Interpretar figuras. Un interesante ejercicio creativo para practicar con los niños es tumbarse en la hierba o recostarse en una butaca para contemplar las nubes y que el pequeño interprete qué representa cada una de ellas.

    Otra actividad divertida para estimular la creatividad en este sentido es el juego de las sombras. Tan solo es necesario un foco de luz y una pared donde reflejar diferentes sombras creadas con las manos. El siguiente paso es pedirle al niño que cuente qué supone para él.

Fuente: EROSKI CONSUMER

La influencia de la tecnología en el desarrollo del niño

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Recordar los viejos tiempos en los que éramos niños puede ser útil para intentar comprender los problemas a los que se enfrentan los niños de hoy. Hace solo 20 años, los niños jugaban todo el día al aire libre, montaban en bicicleta, hacían deporte y construían fuertes. Los niños de antes, con su dominio de juegos imaginarios, creaban su propia forma de divertirse, que no necesitaba un equipamiento costoso ni la supervisión de los padres. Los niños de antes se movían… mucho, y su mundo sensorial era natural y sencillo. Antes, la familia pasaba gran parte del tiempo limpiando y trabajando en la casa, y los niños tenían obligaciones que cumplir a diario. La mesa del comedor era un lugar central en el que las familias se reunían para comer y hablar de cómo había ido el día, y después de cenar se convertía en el sitio en el que se hacían bizcochos, trabajos manuales y deberes.

Hoy las familias son diferentes. La influencia de la tecnología en una familia del siglo XXI está fracturando su base y causando una desintegración de los valores fundamentales que hace tiempo eran el tejido que las unía. Los padres tienen que hacer juegos malabares con la escuela, el trabajo, la casa y la vida social, y dependen enormemente de las tecnologías de la comunicación, la información y el transporte para lograr unas vidas más rápidas y eficientes. Las tecnologías del entretenimiento (televisión, internet, videojuegos, iPads, teléfonos móviles) han avanzado con tal rapidez que las familias apenas se han dado cuenta del enorme efecto y los grandes cambios que han supuesto en su estructura familiar y su estilo de vida. Un estudio llevado a cabo en 2010 por la Kaiser Foundation mostraba que los niños en edad de primaria consumen un promedio de 7,5 horas diarias de tecnologías del entretenimiento, el 75% de ellos tienen televisor en su dormitorio, y el 50% de los hogares estadounidenses tienen la televisión encendida todo el día. Ya no hay conversación en torno a la cena, sustituida por la gran pantalla y la comida para llevar.

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Los niños recurren a la tecnología para la mayor parte de sus juegos, lo cual reduce los retos para su creatividad y su imaginación y los obstáculos necesarios para que su cuerpo adquiera un desarrollo sensorial y motor óptimo. Los cuerpos sedentarios y bombardeados con estímulos sensoriales caóticos generan retrasos en el cumplimiento de las etapas del desarrollo infantil, con las consiguientes repercusiones negativas en las aptitudes esenciales para la alfabetización. Los jóvenes de hoy, preparados desde el principio para la velocidad, llegan al colegio con problemas en su capacidad de autorregulación y de atención, dos elementos necesarios para aprender, y que al final acaban por ser problemas importantes de control del comportamiento para los profesores en el aula.

¿Cuál es, entonces, la influencia de la tecnología en el desarrollo del niño? Desde el punto de vista biológico, los sistemas sensorial, motor y de apego del niño, en pleno desarrollo, no han evolucionado para englobar el carácter sedentario pero enloquecido y caótico de la tecnología actual. La influencia de la tecnología y sus rápidos avances en el desarrollo del niño incluye un aumento de los trastornos físicos, fisiológicos y de conducta que los sistemas educativos y sanitarios están apenas empezando a descubrir y, desde luego, no comprenden todavía. La obesidad y la diabetes infantiles son ya epidemias nacionales en Canadá y Estados Unidos, y sus causas están relacionadas con el uso excesivo de las tecnologías. Hay diagnósticos de trastorno de déficit de atención e hiperactividad, autismo, trastorno de coordinación, retrasos en el desarrollo, habla ininteligible, dificultades de aprendizaje, trastorno del procesamiento sensorial, ansiedad, depresión y trastornos del sueño asociados al uso excesivo de las tecnologías y en alarmante aumento. Una mirada más detallada a los factores cruciales para cumplir las etapas de desarrollo y los efectos de las tecnologías en esos factores ayudaría a los padres, educadores y profesionales sanitarios a comprender mejor las complejidades de esta cuestión y a construir estrategias eficaces para reducir el uso de la tecnología.

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Cuatro factores críticos y necesarios para un desarrollo saludable del niño son el movimiento, el tacto, la conexión humana y el contacto con la naturaleza. Estos tipos de aportaciones sensoriales garantizan el desarrollo normal de la postura, la coordinación bilateral, los estados óptimos de excitación y la autorregulación que hacen falta para adquirir las bases necesarias para la escolarización. Los niños pequeños necesitan dos o tres horas al día de juegos activos para adquirir una estimulación sensorial apropiada de sus sistemas vestibular, propioceptivo y táctil. La estimulación táctiol recibida al tocar, abrazar y jugar es fundamental para el desarrollo de la praxis, las pautas planificadas de movimiento. Además, el tacto activa el sistema parasimpático, que disminuye el cortisol, la adrenalina y la ansiedad. La naturaleza y el espacio verde no solo ejercen una influencia tranquilizadora sino que restablecen la atención y fomentan el aprendizaje.

Fuente: EL HUFFINGTON POST

“VUELVE A JUGAR”, sobre la importancia de volver a la naturaleza (documental)

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Estos años que llevo leyendo e investigando sobre métodos de educación y crianza conscientes, me han llevado a conocer información relevante que antes no manejaba, me alegro por esto, y me alegro y me hace feliz también compartirla con ustedes. Es así como sé y pude darme cuenta de la gran importancia que tiene la “naturaleza” y el “juego” en cuanto al desarrollo “integral” de nuestros niños y jóvenes.

Para profundizar en la importancia que tiene la incorporación del juego libre y la naturaleza a nuestra vida y en especial a la vida de los niños, les comparto este documental titulado “Vuelve a Jugar”, totalmente recomendado. Cuenta con la opinión de expertos en el tema y las experiencias de un grupo de niños y jóvenes cuyas vidas estaban sumergidas la mayor parte del tiempo en videojuegos, televisión, Internet, celulares…, y cómo cambió su mirada después de que participaron de un campamento al aire libre, que los hizo valorar todo lo que nos puede entregar la magia de la naturaleza.

Asimismo da a conocer cómo hoy en día a causa de las nuevas tecnologías, nuestras actuales generaciones están cada vez alejándose más y más de la posibilidad de experimentar, maravillarse y disfrutar de todo aquello que puede ofrecernos el tener una vida en contacto con el mundo real y los beneficios que esto contribuye.

En el documental se cuenta también con el testimonio de Richard Louv, conocido por acuñar el término “Trastorno por Déficit de Naturaleza”. En su libro “Volver a la Naturaleza”, nos habla sobre los efectos negativos que conlleva el alejamiento de una vida al aire libre y al mismo tiempo plantea los beneficios de retomar el contacto con el medio natural.

No permitir a los niños estar al aire libre entraña un riesgo. Es arriesgado criar a las futuras generaciones bajo arresto domiciliario virtual. Hay un riesgo para su salud, tanto física como psicológica”. (Richard Louv)

Aquí les comparto otras de las citas más destacadas que podemos encontrar en el documental, que llaman a la reflexión:

Dr. David Suzuki, Genetista: “Los jóvenes actuales son la generación que menos tiempo pasa al aire libre de toda la historia y presumimos de que tienen gran cantidad de información, la enciclopedia británica completa está ahí, la biblioteca del congreso de Washington, todo lo que se pueda imaginar está ahí, excepto el mundo real”

Dra. Diane E. Levin, autora del libro: “¿Infancia en Control Remoto?”: “Los niños, en especial los más pequeños como más aprenden es tocando, haciendo, palmando, controlando, dominando, lo que está pasando ahora es que sus experiencias cada vez son más virtuales, de esta forma se debilita el cimiento más básico y fundamental que necesitarán para su desarrollo posterior”

Dra. Dilafruz Williams, Profesora de liderazgo y políticas educativas : “La influencia de los medios y la influencia del mundo virtual en sí misma puede no ser mala, pero si se convierte en el marco dentro del cual los jóvenes experimentan la vida, se crea la expectativa de que esa es la norma, y de que todo debe encajar dentro de esa norma, ahí es donde radica el problema”.

Dra. Susan Linn, Profesora de Psicología, Facultad de Medicina de Harvard:  “Los niños nacen con una capacidad increíble de jugar, y es un mecanismo innato que facilita y potencia la resolución de problemas, la creatividad y la empatía, así como la capacidad de sanar y de encontrar significado a la vida”

Trond – Viggo Torgersen, Ex defensor del Niño de Noruega: “En lugar de tomar el almuerzo en casa podemos llevar a los niños a un parque y comer allí y ellos descubrirán cosas y empezarán a jugar, porque eso es a lo que la naturaleza invita, a jugar, a investigar cosas, e investigar es algo muy importante, las preguntas son la fuente de todo”.

Martin Leblanc, Director de Educación Juvenil, Club Sierra:  “Tenemos la posibilidad de cambiar el rumbo que llevamos ahora mismo con el calentamiento global y el cambio climático, pero nosotros no vamos a ser la generación que sufra las consecuencias, eso le va a tocar a las generaciones siguientes y a las que aún no han nacido. ¿Cómo podemos esperar que realmente les importe su entorno natural, si nunca lo han disfrutado?”

Richard Louv: “No debemos  cargarlos con más información, sino ponerles en una situación en la que puedan sentir lo que es maravillarse, es así de simple”

Entonces les hago la invitación a que vean este documental, muy enriquecedor y del cual aprenderán muchísimo. Es un documental que invita a la reflexión. Dense el tiempo para verlo en familia junto a sus hijos. Compártanlo… De esta manera de a poquito todos juntos podremos ir sembrando conciencia.

Por Evelyn E.

Niños y naturaleza, una fantástica combinación para su salud física y mental

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Hasta hace bien poco, los niños pasaban gran parte de su tiempo jugando en la calle, en el campo, experimentando constantemente al aire libre y en contacto directo con la Naturaleza. Construir cabañas, esconder tesoros, subir a los árboles o correr y saltar eran prácticas cotidianas y no existía la palabra “aburrimiento”.

En la actualidad, los pequeños permanecen muchas horas en lugares cerrados, en ocasiones sin luz natural, en un espacio reducido, sentados, con actividades programadas, con pocas posibilidades para el juego en la calle y demasiado conectados a dispositivos electrónicos. En infinidad de casos, salir del núcleo urbano e interactuar con el medio natural se convierte en algo esporádico y excepcional.

Por otra parte, la sociedad actual ha sobredimensionado los posibles riesgos y peligros que “nos amenazan” en la Naturaleza y, en cambio, minimiza los que genera el estilo de vida urbanita. Tanto es así, que ello ha dado lugar, entre otras causas, a la aparición del concepto “biofobia”, consistente en tener un miedo irracional y sin motivo concreto hacia la Naturaleza.

La psicóloga Heike Feire, autora del libro “Educar en verde“, asegura en una entrevista publicada por el blog “Educar para lo Humano” que vivimos en un mundo donde todo tiene que ser perfecto, limpio. Parece que la Naturaleza es suciedad, desorden. Pero nos da la vida. Nos enterramos vivos en espacios excesivamente limpios. Estudios sobre desarrollo infantil señalan que los niños en casa corren tanto o más peligro que fuera. Los niños superprotegidos se enfrentan peor a los peligros”.

Y es que las personas no estamos preparadas para este alejamiento forzoso de la Naturaleza, y menos aún para vivir únicamente en entornos artificiales. Esta desconexión con el medio natural recibe el nombre de “Trastorno por déficit de Naturaleza” y entre los efectos que puede producir en la población, y en especial en los niños, destacan la hiperactividad, el insomnio, la obesidad, e incluso disminución en los niveles de vitamina D.

Realizar actividad al aire libre nos proporciona equilibrio y tranquilidad. Ha sido la ubicación original y habitual del ser humano a lo largo de prácticamente toda su existencia. Durante miles de años hemos ido evolucionando en relación directa con nuestro entorno, que hasta hace muy pocas décadas era completamente natural. Como homínidos, nuestro organismo y nuestra mente están diseñados para vivir en la Naturaleza. Fue a raíz de la Revolución Industrial del siglo XVIII cuando se comenzaron a construir las grandes urbes, hábitats artificiales que en la actualidad han acabado por “encerrar” a las personas, separándolas del contexto natural. 

Childhood Memories

Beneficios del contacto con la Naturaleza

El contacto con la Naturaleza resulta beneficioso en todos los aspectos de la vida de los niños. No sólo ayuda a prevenir la obesidad, reducir el estrés y aumentar la autoestima; también incrementa la concentración y el rendimiento escolar. Además, las funciones cognitivas, habilidades sociales, aptitudes de liderazgo y colaboración, capacidad pulmonar, respiración, apetito, descanso, y respeto por el medio ambiente mejoran considerablemente si pasamos más tiempo al aire libre.

Existen cada vez más estudios científicos con resultados concluyentes que avalan estas afirmaciones. A este respecto destacan los trabajos de Frances E. Kuo, directora del Landscape & Human Health Laboratory de la Universdad de Illinois (EEUU), que lleva más de una década estudiando junto a su equipo la relación directa entre Naturaleza y salud. Según Kuo un paseo por el parque es más que una buena manera de pasar la tarde. Es un componente esencial para una buena salud”, y añade que “así como los animales de laboratorio que viven en ambientes ajenos a su hábitat natural sufren alteraciones y trastornos que afectan a su funcionamiento social, a las personas les ocurre lo mismo”.  

Por otro lado, desde hace un tiempo se practican en Japón los llamados “baños de bosque”, Shinrin-Yoku en lengua nipona, que consisten en vivir la experiencia de caminar a través de bosques centenarios mientras se conecta e interacciona de manera lenta, densa e intensa con el entorno a través de los cinco sentidos. Estos “baños de bosque”, que siempre se han de llevar a cabo bajo la supervisión de un experto, no tan sólo nos benefician por el hecho de realizar una actividad en la Naturaleza, sino que se están utilizando también para mejorar la situación de personas con determinados problemas de salud. Las investigaciones más destacadas sobre Shinrin-Yoku las lideran en la actualidad Yoshifumi Miyazaki, Doctor en Medicina de la Tokyo Medical and Dental University, y Qing Li, Presidente de la Japanese Society of Forest Medicine de la Medicine Nippon Medical School de Tokyo.

La escuela y la familia son los dos ámbitos en los que el niño pasa más tiempo a lo largo de su infancia. Por ello, es importante que la Naturaleza esté presente en ambos. En el contexto escolar, un revolucionario concepto de enseñanza se está implantando progresivamente en el centro y norte de Europa, son las Bosquescuelas.

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En ellas, los alumnos desarrollan sus estudios y actividades al aire libre, en interacción constante con el entorno natural. La idea no es nueva, incluso tiene más de cien años. De hecho, una de las grandes pioneras fue la barcelonesa Escola de Bosc, inaugurada en 1914 y ubicada en la Torre Laribal de Montjuïc, donde las clases se impartían al aire libre y materias como la expresión corporal y la música tenían un papel destacado. La Escola de Bosc, revolucionaria en su sistema de enseñanza, seguía a su vez la filisofía educativa basada en el contacto directo con la Naturaleza que ya antes habían puesto en práctica en Alemania las escuelas Waldschule de Charlottenburg, las Plein Air en Francia y las Open Air Schools de Inglaterra.

Respecto al entorno familiar, una fabulosa manera de hacer salud es salir y disfrutar juntos de la Naturaleza padres, hijos, abuelos…. Y no es necesario realizar grandes viajes ni largas excursiones. Basta con desplazarse hasta el lugar adecuado y recoger piñas, palos, observar las plantas y los insectos, fotografiar animales, lanzar piedras a un río o convertir troncos y ramas en divertidos juguetes. Incluso resulta muy saludable trepar a un árbol, revolcarse por el suelo o meter los pies en el agua al atravesar un riachuelo. Por supuesto, sin poner en peligro nuestra integridad física, pero sin ver peligros donde no los hay. La naturaleza se ha de respetar pero no temer, y para ello lo ideal es conocerla. Y para conocerla bien, nada mejor que disfrutarla intensamente de manera habitual.

No hay que olvidar tampoco, que para establecer conexiones reales entre los niños y la Naturaleza se requiere un esfuerzo comunitario y político con el objetivo de promover las zonas verdes, generar actividades relacionadas, mejorar la accesibilidad, y desarrollar campañas de educación y promoción ciudadana.

Natxo Oñatibia, Ester Corrales Baz

Fuente: FAROS

Los Derechos NATURALES de los niños

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Todos conocemos o hemos oído hablar de los “Derechos del niño”. La Convención sobre los Derechos del Niño es “el tratado internacional de las Naciones Unidad a través del cual se enfatiza que los niños tienen los mismos derechos que los adultos, y se subrayan aquellos derechos que se desprenden de su especial condición de seres humanos que, por no haber alcanzado el pleno desarrollo físico y mental, requieren de protección especial”. Entre algunos de estos derechos se destacan el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo. Derecho a la no discriminación y a su protección de abandono, crueldad y explotación, y para mí el que engloba y abarca a todos los otros que es el derecho al amor y la comprensión de los padres y la sociedad. En resumidas cuentas la declaración de estos derechos reconoce al niño y la niña como “ser humano capaz de desarrollarse física, mental, social, moral y espiritualmente con libertad y dignidad”.

A pesar de lo anterior, sabemos muy bien que muchas veces en distintos lugares del mundo estos derechos que deberían ser prioridad de cada uno de nosotros, una infinidad de veces son violados y pasados por alto, en algunas circunstancias de manera premeditada e intencional; aunque algunas otras sin saber que por anhelar lo mejor para el niño estamos pasando a llevar sus derechos sin ninguna intención de por medio. A qué me refiero con esto último, me refiero a que sobre todo hoy en día muchas familias con todas sus buenas intenciones, pasan por alto sin querer el derecho que tiene el niño a crecer en un ambiente de RESPETO y LIBERTAD. ¿Por qué?, porque en ese afán por competir, medir, dirigir, supervisar, controlar que vive sumergida en la actualidad nuestra sociedad, nosotros tanto como padres y/o profesores pasamos por alto el derecho  natural  a  “expresarse” que tiene cada niño. Esta “expresión natural” como quise llamarle se explica muy bien en una carta de los “derechos naturales de los niños” (que expongo más abajo) realizada por Gianfranco Zavalloni. Este profesor de origen italiano es conocido también por su libro: “La Pedagogía del caracol”, donde aboga por una educación lenta y respetuosa a los ritmos y necesidades de los niños.

A medida que lean estos derechos se darán cuenta así como yo que son necesidades que a primera vista pueden parecer tan simples, sin embargo de suma importancia para un desarrollo íntegro y armonioso de un niño. Ustedes se preguntarán y ¿por qué al ser tan simples no se respetan? No se respetan porque al parecer hoy en día la simpleza no tiene cabida en el mundo de hoy. Lo sencillo, lo natural  ya no se respeta en una sociedad donde priman más que nada la velocidad y ese afán por conseguir facultades que me hagan sobresalir o estar a la par con  los otros, para supuestamente como padres y educadores asegurar un futuro prometedor a nuestros niños; olvidando muchas veces que en lo simple se encuentran los aprendizajes más importantes. Como dice Carl HonoréLos aprendizajes y experiencias más enriquecedores a menudo son imposibles de medirse o clasificarse en un curriculum vitae”. 

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Entonces, según Gianfranco Zavalloni cada niño y niña tiene:

  • El derecho al ocio. Períodos de tiempo que no estén planificados por los adultos,tiempo para distraerse.
  • El derecho de ensuciarse. Jugar con la arena, la tierra, la hierba, las hojas, las piedras, el agua, hacer barro.
  • El derecho de oler. Sentir el placer del olor, reconocer los aromas de la naturaleza, de las comidas.
  • El derecho al diálogo. Tener la oportunidad de hablar, de ser escuchado y también de escuchar a los demás.
  • El derecho a utilizar las manos. Utilizar el papel de lija, encolar, modelar barro, ligar cuerdas, usar el tacto para reconocer los materiales…
  • El derecho a un buen comienzo. Tomar alimentos sanos desde el nacimiento, beber agua fresca y respirar aire puro.
  • El derecho a la calle. Jugar libremente en la plaza, caminar por la calle, poder disfrutar de los pueblos y de las ciudades.
  • El derecho a lo salvaje. Construir una cabaña en el bosque, jugar al escondite entre las cañas y trepar a los a árboles, bañarse en los ríos, saltar desde lo alto, caer y levantarse de nuevo.
  • El derecho al silencio. Sentir soplar el viento, cantar los pájaros, borboteo del agua, el rumor de un bosque, la calma.
  • Los derechos a los matices. A ver el amanecer y el ocaso y admirar por la noche la luna y las estrellas.

¿Se dieron cuenta? Cosas tan simples. Qué bello sería que cada niño gozara de tiempo y espacio para disfrutar de todo lo anterior. Que cada niño tuviera el RESPETO Y LA LIBERTAD para crecer y desarrollarse a su propio ritmo, asombrándose y disfrutando de las cosas simples de la vida en contacto con la naturaleza. En un ambiente acogedor, amoroso, respetuoso, alejado de presiones y competencias. 

Nosotros como adultos hemos perdido de cierta manera la capacidad de maravillarnos y asombrarnos ante la vida misma. Nunca es tarde para volver a retomar el camino, lo importante es querer hacerlo. Es por esto que te invito a que como mamá, papá, educador te tomes tu tiempo, reflexiona sobre esto. Si al reflexionar te das cuenta que sí en realidad te has dejado llevar por el ritmo, la prisa y las exigencias, y en este andar precipitado has embarcado a tus hijos y/o alumnos, haz un “stop”. Sal afuera, respira y junto a tu hijo y/ o alumno vuelve a ser niño otra vez.

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Por Evelyn E.

Entrevista a Richard Louv, autor de “Last Child in the Woods” (El último niño en los bosques)

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Los niños de la sociedad actual viven una “infancia desnaturalizada”, escribe Richard Louv en su libro Last Child in the Woods (El último niño en los bosques). Según el autor, nuestros niños están cada vez más desconectados del mundo natural y pasan más tiempo encerrados que al aire libre.

Según Louv, el reemplazo de praderas, bosques y pantanos por manipulados céspedes, campos de golf y urbanizaciones ha apartado a los niños del mundo natural, creando situaciones tan inverosímiles como la que explica un estudio realizado en Inglaterra en 2002, el cual reflejaba que los niños de 8 años podían identificar más fácilmente a los personajes de Pokemon que, por ejemplo, a un escarabajo, una nutria o un álamo.

Por otro lado, lo que el autor llama la “afección del déficit natural” está provocando en nuestros niños el ADD-Attention Deficit Disorder (problema de atención) y aumentos de obesidad y depresión. La cifra de prescripción de antidepresivos en niños se ha doblado en los últimos cinco años y estudios recientes demuestran que el uso excesivo de ordenadores acaba provocando un problema de desarrollo cerebral.

Louv nos muestra,  a través de numerosos ejemplos prácticos, cómo la exposición directa a la naturaleza es esencial para un desarrollo saludable de la infancia –físico, emocional y espiritual-. Según el autor, la educación basada en el medio ambiente mejora considerablemente el rendimiento escolar, estimula la creatividad y proporciona una mayor habilidad en la resolución de conflictos, pensamiento crítico y toma de decisiones.

Sin embargo, afirma, en la sociedad actual, ordenadores, televisión y videojuegos acaparan el tiempo libre de nuestros niños. También el miedo de los padres a accidentes de toda índole, la obsesión por estructurar los horarios, la creciente imposición de deberes escolares y la falta de medios para acceder a los espacios naturales dificultan la relación de los niños con el medio ambiente.

En Last Child in the Woods, el autor habla con padres, niños, maestros, científicos, líderes religiosos, investigadores del desarrollo infantil y medioambientólogos quienes reconocen la amenaza y ofrecen soluciones. Louv nos muestra un futuro alternativo en el que los padres ayudan a sus hijos a experimentar con el mundo natural de una manera más profunda, encontrando en el proceso la dicha de la conexión familiar.

Last Child in the Woods se ha convertido en un bestseller en Estados Unidos, ha provocado una conversación a nivel nacional sobre la desconexión de los niños con la Naturaleza y ha dado lugar a movimientos y plataformas como “Children&Nature” o “No Child Left Inside”, cuya tarea consiste en recuperar los escenarios al aire libre como lugares insustituibles para los juegos y el aprendizaje.

En Inspira consideramos que Richard Louv, con su libro, ha iniciado un debate imprescindible para el futuro de nuestros niños. Por ese motivo, nos hemos puesto en contacto con él para que nos explique cómo surgió la idea de escribir este libro, cuáles son las consecuencias de la falta de contacto con la Naturaleza en los niños y qué repercusión ha tenido su trabajo.

¿Cómo le vino la idea de escribir “Last Child in the woods”?

Mientras estaba investigando para otro libro, entrevisté a casi 3.000 niños y padres por todo Estados Unidos, en zonas urbanas, suburbanas y rurales. En las aulas y en los hogares familiares, el tema de las relaciones de los niños con la naturaleza salía a colación en algunas ocasiones. No tuve más remedio que darme cuenta de la división en aumento existente entre los jóvenes y el mundo natural, y las implicaciones sociales, espirituales, psicológicas y medioambientales de este cambio.

¿Cómo fue el proceso de escritura del libro? ¿Estuvo en contacto con organizaciones que promoviesen la necesidad de los niños de estar en contacto con la naturaleza?

Descubrí rápidamente que había individuos y organizaciones que ayudan a introducir a los niños en la naturaleza, sin embargo en su mayoría estaban trabajando tranquilamente, en su propia región, y normalmente no podían compartir su conocimiento con un público más amplio. Hubo también investigación científica para corroborar la necesidad de estos esfuerzos aunque no la suficiente, y no se expandió en términos generales. Bajo mi punto de vista, necesitábamos explicar lo mala que era la situación, y ofrecer soluciones, para conseguir la atención de gente que pudiese provocar a un cambio social. Me alegra decir que, desde la publicación del libro, organizaciones, políticos, familias e individuos se han reunido por todo Estados Unidos para intentar darle la vuelta al déficit de naturaleza.

¿Qué déficits básicos de los niños consideraría como los más importantes para aquellas personas que no están en contacto con la naturaleza?

Esa podría ser una larga lista aunque sería importante incluir a la salud, el aprendizaje y la autoestima personal. Los niños que entran en contacto con el juego de la naturaleza están más sanos, consiguen mejores resultados en la escuela y probablemente son más felices que sus compañeros, que vuelven a casa de la escuela y miran a una pantalla en vez de experimentar con lo que está de puertas para afuera. Por ejemplo, unos fascinantes estudios recientes realizados por el Laboratorio de Investigación Humana-Medioambiental de la Universidad de Illinois muestran que el contacto directo con la naturaleza puede aliviar los trastornos de déficit de atención. En comparación, las actividades de interior, tales como ver la televisión, o actividades en el exterior en áreas pavimentadas y no verdes, hacen que estos niños funcionen peor. Investigaciones recientes sugieren que la exposición a la naturaleza puede mejorar todas las habilidades cognitivas de los niños y la resistencia al estrés y a la depresión – más de 100 estudios revelan que uno de los beneficios principales de pasar tiempo en la naturaleza es la reducción de estrés. Los psicólogos medioambientales informaron en 2003 que simplemente el hecho de tener una habitación con vistas a la naturaleza puede ayudar a proteger a los niños contra el estrés, y que el impacto protector de la naturaleza cercana es lo más beneficio para los niños más vulnerables – aquellos que sufren los niveles más altos de vida estresada. Otros estudios indican que la naturaleza puede ser una terapia potente para enfermedades como la obesidad y la depresión. Además, las pruebas sugieren que la creatividad se estimula con las experiencias infantiles en la naturaleza. Se pueden encontrar links a estudios en la página web de Children and Nature Network (Red de Niños y Naturaleza): www.childrenandnature.org.

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¿Cuáles consideraría que son para los niños los beneficios básicos más importantes al estar viviendo en contacto con la naturaleza?

En primer lugar, que forman parte de un mundo más grande. Pasar tiempo en la naturaleza puede ayudar a los niños a aprender a tener confianza en ellos mismos; los niños hiperactivos pueden volverse más calmados, más capaces de centrarse en algo. Los estudios de creatividad muestran que los niños que juegan en zonas de recreo naturales son mucho más propensos a inventar sus propios juegos y mucho más propensos a jugar de forma cooperativa. Los niños que tienen experiencia jugando en la naturaleza también consiguen mejores notas en Ciencias. Hemos aprendido que los niños que se desarrollan como líderes en zonas de recreo planas y de superficie dura tienden a ser los más fuertes, mientras que los líderes que se desarrollan jugando en zonas naturales suelen ser los más listos. No tiene ningún sentido contener la necesidad innata de un niño de jugar y, a través de ese juego, desarrollar diversas habilidades mentales y físicas. Jugar en la naturaleza no es obviamente una cura para todo, pero es una gran ayuda, especialmente para los niños que están acuciados por circunstancias que van más allá de su control. El gran valor de los programas al aire libre es su enfoque en los elementos que siempre han unido a la humanidad: la lluvia conductora, el fuerte viento, el sol caliente, el profundo y oscuro bosque, la piedra – y el temor y el asombro que inspira nuestra Tierra, especialmente durante los años formativos del niño. El contacto con la naturaleza les permite a los niños ver que son parte de un mundo mayor que les considera parte de él.

Sabemos que el “Last Child in the Woods” ha tenido un importante éxito de publicación en Estados Unidos; ¿será traducido pronto al español?

El libro está ahora en ocho lenguas. Me encantaría que el libro estuviera disponible en español y he tenido muchas solicitudes para ello. Quizás su artículo provocará un mayor interés entre las editoriales de libros en español.

Su libro ha inspirado diferentes movilizaciones que reconectan al niño con la naturaleza, tales como Children and Nature Network, http://www.childrenandnature.org, ¿está en contacto con ellas?

Diariamente. Soy el cofundador y presidente de la organización sin ánimo de lucro Children and Nature Network y trabajamos muy duro para animar y apoyar a las personas y organizaciones que están trabajando para volver a comunicar a los niños con la naturaleza. C&NN tiene disponibles las últimas noticias e investigaciones en el campo y se ha convertido en una red de igual a igual para investigadores, individuos y organizaciones dedicadas al bienestar de los niños. Le recomiendo que eche un vistazo. Únase a nosotros.

Fuente:  Inspira, información sobre salud infantil y medio ambiente

“Los niños corren más peligro en casa que en la naturaleza” Heike Freire, autora del libro “Educar en verde”

Barcelona. Entrevist

Niños encerrados en casa, en guarderías, en colegios sin nada verde. El resultado: niños sobreprotegidos que no saben enfrentarse a los peligros, con peor salud y más estrés, obesidad, depresión o hiperactividad. Así lo señala Heike Freire, autora del libro Educar en verde (Ve y compra en Amazon)Esta psicóloga y filósofa defiende que los niños necesitan un poco de “salvajismo” diario, mancharse las manos con barro o subirse a un árbol, y apela a los padres para que apoyen la tendencia innata de sus hijos por lo natural, incluso al lado de casa: oír los pájaros, ver las flores, investigar, observar. “Los niños y la naturaleza se necesitan mutuamente“, asegura Freire.

En su libro asegura que los niños, como el resto de la sociedad, viven de espaldas a la naturaleza.

Hemos creado a los niños un mundo artificial, abstracto”

Les hemos creado un mundo artificial, abstracto. En el colegio, las flores, los animales, son de plástico. Para mi, educar en verde es recuperar la conexión real con la naturaleza y asumir que la naturaleza también necesita a los niños. Presentar como ejemplo de educación ambiental a niños frente al ordenador con temas de naturaleza es equivocado.

¿La tecnología es mala?

Sirve para muchas cosas, pero no para acceder a lo esencial. Los niños necesitan contacto directo, el olor de una flor, el tacto de una oveja, etc. Después pueden utilizar Internet para ampliar la información o para conocer otros mundos. Pero su primer contacto no puede ser mediante un ordenador.

¿Qué se puede hacer?

Cuando se les pregunta a los niños cómo mejorarían su ciudad, piden espacios verdes”

En el colegio, en la familia y en la ciudad se pueden hacer todos los días muchas pequeñas cosas para que los niños tengan ese contacto real con las cosas. No es necesario ir a un gran espacio natural. Además, hoy en día casi todo es ciudad. Por ello, como comenta una urbanista americana, tenemos que reinyectar naturaleza en la ciudad. Cuando se les pregunta a los niños cómo mejorarían su ciudad, piden espacios verdes.

¿Qué ventajas tiene “educar en verde”?

Muchos de los problemas de la infancia hoy en día, como el estrés, la obesidad, la depresión o la hiperactividad, se pueden achacar a esa falta de contacto con la naturaleza. Numerosos estudios señalan que los niños que pasan más tiempo al aire libre:

  • Tienen mejor salud y caen menos enfermos que quienes van a guarderías cerradas.
  • Desarrollan más sus habilidades motoras, algo básico para otros desarrollos mentales, cognitivos, del lenguaje, etc.
  • Sufren menos problemas de acoso escolar, bullying o conflictividad cuando están en espacios abiertos, aunque no tienen por qué ser verdes.
  • Desarrollan más su capacidad de concentración. Se ha visto que ayuda a niños con problemas de TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad). Muchos de los problemas de atención de los niños se deben a que están hiper estimulados. Tienen juguetes de colores, luces, sonidos estridentes, mientras que la naturaleza es más suave. Por eso también invitaría a un consumo responsable. No les llenemos de cosas a los niños

¿Los niños de ahora tienen una menor conciencia ecológica?

Muchos de los problemas de la infancia hoy en día se pueden achacar a la falta de contacto con la naturaleza”

Los niños desde pequeños tienen una atracción innata hacia la naturaleza. Pero necesitan un poco de “salvajismo”, mancharse las manos con barro, subirse a un árbol, etc., y lo están perdiendo, aunque en cuanto se lo ofreces, lo disfrutan.

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¿No es contradictorio inculcar el respeto a la naturaleza y que los niños sean “salvajes” en ella?

La naturaleza hay que cuidarla, es verdad, pero al transmitirlo a los niños podemos cortarles esa relación con ella. Mucha de la gente comprometida en la defensa de la naturaleza ha tenido en su niñez un contacto íntimo con ella. El periodista ambiental Carlos de Prada ha reconocido que de pequeño “mató muchos pájaros”.

Sin embargo, lo más escuchado en un parque es “no te manches, no toques, no rompas, no hagas…”

Los niños superprotegidos se enfrentan peor a los peligros”

Vivimos en un mundo donde todo tiene que ser perfecto, limpio. Parece que la naturaleza es suciedad, desorden. Pero nos da la vida y nos enterramos vivos en espacios excesivamente limpios. Estudios sobre desarrollo infantil señalan que los niños en casa corren tanto o más peligro que fuera. Los niños superprotegidos se enfrentan peor a los peligros. La infancia es la época de la vida más peligrosa. Si no se exponen a riesgos y no aprenden a evaluarlos y a asumirlos, en realidad, les desprotegemos.

Pero la naturaleza también puede ser letal.

No digo que haya que dejarles a su suerte. Hay que trabajar con ellos el “análisis riesgo-beneficio”: animarles a que observen, a que vean los riesgos y qué beneficios pueden sacar si los asumen y cómo se pueden proteger. La vida implica riesgos.

¿Qué principales consejos les daría a los padres?

En vez de regalarles un cervatillo de peluche, hay que llevarles a que vean uno de verdad”

Que acompañen y apoyen la tendencia de los niños hacia el mundo natural. En vez de regalarles un cervatillo de peluche, llevarles a que vean uno de verdad. Y que ese contacto sea diario, aunque sea en el parque de al lado, acompañarles y que disfruten de estar en el verde, oír los pájaros, ver las flores, investigar, observar.

¿Qué opina de las áreas de juegos infantil?

No tienen nada de naturaleza. Ya en los años veinte un arquitecto danés contaba que los niños jugaban fuera de los parques que él diseñaba. Les lleva a un rol pasivo, no se les deja interactuar, construir, etc. Richard Louv, autor de “El último niño en los bosques”, el libro en el que me he inspirado, señala la contradicción de que somos responsables de la destrucción de muchas cosas naturales y la desaparición de tantas especies, y cuando un niño rompe el tallo de una planta en un parque, armamos un escándalo.

¿Se pueden hacer actividades “verdes” en las ciudades?

En los parques infantiles se les lleva a un rol pasivo, no se les deja interactuar, construir, etc.”

En vez de esos parques, se podría hacer lo que los anglosajones llaman “adventure playgrounds”, áreas donde los niños pueden investigar, crear, tocar, construir cosas en el mundo natural. Las familias pueden hacer muchas actividades para que los niños tomen conciencia de la naturaleza en torno a su hogar, incluso en una ciudad, los árboles, las pequeñas plantitas. Se puede favorecer que apadrinen árboles. Los huertos urbanos pueden servir para que vean cómo crecen las plantas, cómo se puede reciclar, para que jueguen con barro, con plantas, con los elementos, que construyan, etc. En las comunidades de vecinos, las azoteas se pueden transformar en huertos. Además, los niños necesitan contacto con personas y niños de otras edades. Hay que recuperar los lazos comunitarios, vecinales.

Los colegios tienen programas educativos ambientales como la Agenda 21 escolar. ¿Son suficientes?

No. Hay muchísimo que hacer. La educación ambiental no es una prioridad. Estamos dos pasos más atrás de lo que defiendo en el libro. Se imparten contenidos abstractos y, además, la mayor parte no están bien tratados, según un estudio de Ecologistas en Acción, que apunta a España como uno de los países más atrasados en este sentido.

¿Qué se podría hacer?

En el colegio se imparten contenidos abstractos y la mayor parte no están bien tratados”

En el libro hablo de experiencias de escuelas que tienen acuerdos con granjas, con espacios naturales, para que los niños salgan allí, o de escuelas con sus propios huertos y espacios verdes. En algunos países europeos, como Reino Unido, se plantea la idea de impartir la primaria y secundaria en los bosques. Hay experiencias de escuelas que se basan en huertos para dar todo el currículo, desde las matemáticas a, por supuesto, las ciencias naturales. En España, muchas escuelas de Madrid piden ayuda al ayuntamiento para hacer huertos en los patios, en Mallorca he oído hablar de eco-escuelas que llevan a los niños al bosque. Hay muchas fórmulas, desde estar todo el día en el bosque hasta salir un rato. Lo que no es de recibo es que se haga una excursión una vez al año.

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¿Algún mensaje clave que quiera destacar?

Los niños son el futuro. Tenemos que cultivar ese sentimiento de amar a la naturaleza que está en todo ser humano, porque lo necesitamos, tanto la Tierra como nosotros. Vida siempre habrá, pero si no asumimos una vida sostenible, la especie humana desaparecerá.

Fuente: EROSKI CONSUMER

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