Libros para practicar Mindfulness en Familia

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¿Quieres practicar mindfulness en tu hogar junto a tus hijos, por medio de divertidos juegos y estrategias? Entonces estos libros son para ti.

Pero primero tú te preguntarás: ¿Qué es el Mindfulness?

Es prestar atención al momento presente con total aceptación y sin juzgar.

“Cuando aceptamos lo que ocurre y abandonamos la lucha contra ello, podemos hallar una mayor paz y una mayor perspectiva”

“Cuando estamos en el presente no estamos en el futuro, preocupados por algún escenario de pesadilla que todavía no ha ocurrido. Tampoco estamos en el pasado, reviviendo experiencias terribles o embarazosas”.

Dr. Chistopher Willard

Entre algunos de los beneficios del Mindfulness en los niños podemos encontrar:

-Ayuda a dormir mejor

-Mejora el aprendizaje 

-Aumenta la atención y concentración

-Favorece la creatividad y el rendimiento académico

-Disminuye el estrés y ansiedad

-Fomenta paz, tranquilidad y equilibrio

-Estimula la correcta identificación, regulación y expresión de las emociones

-Incrementa la seguridad

-Aumenta la conciencia de su ser

-Desarrolla la empatía y la compasión hacia sí mismos y los demás

-Incrementa la paciencia

-Mejora la tolerancia a la frustración

-Incrementa la felicidad

y mucho más…

Aquí te dejo el listado de libros. Para compras y más información de los libros, haz clik en el enlace que se adjunta en cada uno de ellos:

-Mindfulness para padres e hijos de Christopher Willard
“Introducir mindfulness en la vida de nuestros niños y adolescentes es el mejor regalo que podemos brindarles. Esta técnica desarrolla la inteligencia emocional, aumenta la felicidad, alimenta la curiosidad y el compromiso, reduce la ansiedad y canaliza las emociones complejas y las experiencias traumáticas…” http://amzn.to/2oUU0ee

-Respirad. Mindulness para padres con hijos adolescentes de Eline Snel
“Respirad está escrito tanto para padres y padrastros de adolescentes como para terapeutas y profesores. Eline Snel nos enseña cómo no reaccionar de inmediato ante tu hijo.Propone estar plenamente presentes en la turbulencia en la que se encuentra. Lo que hace falta es estar abiertos, sin juzgar, con una atención amable y consciente…” http://amzn.to/2oRGM25

-1, 2, 3, ¡Respira! de Carla Naumburg 
“Gracias a los divertidos juegos, actividades y ejercicios que contiene, podrás guardar la compostura, utilizar el mindfulness con tus hijos y proporcionarles las habilidades que necesitan para gestionar mejor el estrés, las emociones difíciles y los problemas de atención.
Las crisis son inevitables, pero con este libro sabrás qué hacer para restaurar la paz…” http://amzn.to/2oS4I5t

-Plantando semillas de Thich Nhat Hanh 
“Plantando semillas es una visión completa de todas las prácticas utilizadas durante décadas por Thich Nhat Hanh en su trabajo con niños. Es un libro repleto de actividades didácticas que pueden ayudar a niños y adultos a liberarse del estrés, aumentar la concentración y la confianza en sí mismos, enfrentarse a las emociones difíciles, mejorar la comunicación o cultivar la paz. Incluye cerca de 30 ilustraciones a todo color y un CD con canciones y ejercicios de meditación fáciles de practicar…” http://amzn.to/2oSpp0T

-Mindfulness para niños de Paloma Sainz Martínez Vara de Rey
“Mindfulness para niños está pensado para que tanto los padres como los niños puedan acercarse a la meditación y ponerla en práctica en su día a día. A través de ejercicios muy sencillos, y una práctica diaria, aprenderemos a conectar con nuestra respiración y nuestro cuerpo, a practicar la atención plena y a tomar distancia de nuestros pensamientos y emociones…” http://amzn.to/2tk5EoA

-Meditación Para Niños de Luis López González
“Dirigido tanto a padres como a psicólogos y educadores, el libro contiene ejercicios sencillos y divertidos para que el pequeño tome consciencia de su postura, sus movimientos y su respiración, y descubra cómo construir un lugar de paz en su interior. Meditación para niños nos enseña a guiar a nuestros hijos, desde los primeros años, en una apasionante aventura que les ayudará a encontrar la paz y la serenidad en todas las facetas de su vida…” http://amzn.to/2I2x8lY

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Curación Física, Mental y Espiritual

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Hace pocos días he comenzado a leer el libro “Afirmaciones científicas para la curación” del maestro Paramahansa Yogananda. La verdad es que es un libro encantador y de real ayuda para todas aquellas personas quienes nos dedicamos a trabajar en el mundo de las terapias complementarias, y que vemos y entendemos que somos un todo, conformado por mente, cuerpo y espíritu, y por ende cualquier estado de “no salud” física está estrechamente relacionado a factores mentales, emocionales y/o espirituales. He aquí la necesidad de abarcar estas tres áreas a la hora de contribuir a la curación y sanación de cualquier trastorno y/o enfermedad. De igual forma es un compilado de gran sabiduría que beneficiará a todo aquel que esté interesado en temas relacionado a autoayuda, metafísica y espiritualidad.

Además podemos encontrar material que nos ayuda a reafirmar para algunos, o a tomar conciencia para otros, sobre el gran poder de nuestra mente, ya sea, nuestra fe, voluntad, imaginación y proyección espiritual a la hora de poder sanarnos a nosotros mismos y a otros. Lo anterior por medio del poderoso poder de la “autosugestión” y de las afirmaciones.

Sin duda es un libro interesante que invito a la lectura. Con mucho cariño les comparto un extracto del mismo aquí a continuación:

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En su aspecto mortal, el hombre está dotado de una naturaleza triple, y anhela la liberación de todas las formas de sufrimiento, esto es:
1) La curación de las enfermedades corporales.
2) La curación de las enfermedades de la mente – enfermedades psicológicas- tales como el temor, la ira, los malos hábitos, la conciencia del fracaso, la carencia de confianza y de iniciativa, etcétera.
3) La curación de las enfermedades del espíritu, tales como la indiferencia, la carencia de un propósito en la vida, el dogmatismo y la soberbia intelectual, el escepticismo, el satisfacerse con el aspecto material de la existencia, y la ignorancia tanto de las leyes de la vida como de la divinidad del hombre.
Es de fundamental importancia el asignar igual valor a la prevención y a la curación de estos tres tipos de enfermedades simultáneamente.
La mayoría de los hombres fija su atención en la curación de los problemas físicos exclusivamente, debido a que éstos son los más tangibles y obvios. Más la gente no se percata del hecho de que las verdaderas causas de todas las aflicciones humanas, yacen en las perturbaciones mentales tales como la ansiedad, el egoísmo, etc. y en la ceguera espiritual, que impide percibir el divino significado de la vida.
Una vez que un hombre ha destruido en sí las bacterias mentales de la intolerancia, la ira y el temor, y ha liberado su alma del poder de la ignorancia, es muy poco probable que sufra de enfermedades físicas o trastornos mentales.

Cómo Prevenir las Enfermedades Físicas:

La obediencia a las leyes físicas de Dios, constituye el mejor método para prevenir toda enfermedad corporal.
Evita los excesos en la alimentación. Una gran mayoría de personas muere a causa de su propia gula, y de su ignorancia con respecto a los hábitos dietéticos correctos.
Obedece las divinas leyes de higiene. La práctica de la higiene de la pureza mental es superior a la higiene física, mas no por ello debe despreciarse la importancia de esta última. No vivas, sin embargo, conforme a reglas de higiene tan rígidas, que la menor desviación de ella te perturbe.
Prevén el desgaste físico, mediante el dominio del método apropiado para conservar la energía física y para proveer al cuerpo de una inagotable cantidad de energía vital, a través de la práctica de los ejercicios de Self Realization Fellowship.
Prevén el endurecimiento de las arterias por medio de la dieta adecuada.
Evita someter al corazón a un trabajo exclusivo; el temor y la ira fatigan este órgano.  Tanto a través de la práctica del método de Self Realization Fellowship, como del cultivo de la serenidad mental, bríndale al corazón el reposo necesario (…)

Cómo Prevenir las Enfermedades Mentales:

Cultivar la paz y la confianza en Dios. Libera tu mente de todo pensamiento perturbador, colmándola de amor y de dicha. Toma conciencia de la superioridad de la curación de tipo mental sobre la terapia física. Desecha los malos hábitos, bajo cuyo influjo tu vida se vuelve miserables.

Cómo prevenir las Enfermedades Espirituales:

Es posible hacer que nuestras mentes se vuelvan cada vez más espirituales, mediante el método de liberarnos de todo concepto de mortalidad y de mutabilidad, conceptos que
limitan nuestro ser. El cuerpo no es sino vibración materializada, y debería ser reconocido como tal. La conciencia de la enfermedad, de la decadencia y de la muerte, puede ser desalojada por medio de la comprensión científica tanto de las profundas leyes que unifican la materia y el Espíritu, como de la calidad ilusoria de la manifestación del Espíritu en forma de materia, de lo Infinito en forma finita. Cree firmemente que has sido creado a imagen del Padre, y que por lo tanto eres inmortal y perfecto.
La ciencia ha comprobado que incluso la más ínfima partícula de materia, o la más mínima onda de energía, son indestructibles; el alma – o la esencia espiritual del hombre- es también indestructible. La materia sufre cambios; el alma sufre experiencias
cambiantes. A los cambios radicales se les denomina muerte; mas la muerte ~ el cambio de la forma física- no altera ni destruye la esencia espiritual.
Numerosos son los métodos de concentración y de meditación que se suelen enseñar, mas los métodos de Self Realization Fellowship son los más efectivos. Aplica en tu vida diariasla paz y el equilibrio que experimentás durante la práctica de la concentración y de la meditación. Conserva tu ecuanimidad incluso en medio de circunstancias difíciles. No te dejes avasallar por emociones violentas; aun frente a lo acontecimientos más adversos, yérguete  imperturbable.

Paramahansa Yogananda.

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Los Mantras palabras de poder

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“La palabra mantra se refiere a una breve palabra o fórmula que actúa como una fuerza invisible, que pone en funcionamiento de una forma práctica, la energía contenida en el cosmos. El mantra, mediante la constante repetición  (= “yapa”) recarga el cerebro hasta hacerle capaz de alcanzar altos niveles de consciencia, ya que la resonancia del sonido viaja directamente al cerebro”.

Música y neurociencia: la musicoterapia, sus fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas. Jordi A. Jauset Berrocal.

Un mantra es una palabra de origen sanscrito que significa “proyección creativa de la mente a través del sonido”. Por medio de su repetición, ya sea por medio del canto, voz hablada o mentalmente, se convierte en un instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden y así alcanzar un estado de claridad, tranquilidad y paz.

No necesariamente tenemos que utilizar mantras en sanscrito u otro idioma sagrado, sino que también podemos usar mantras en nuestro idioma, ya existentes o de creación propia. De igual modo pueden ser una palabra, una frase o un texto que al ser dicho lleva a la mente a un estado meditativo y de concentración.

En el Universo todo es energía en constante vibración, es así como un mantra transmite una vibración que nos da la capacidad de influir nuestro mundo, es energía que nos proporciona la facultad de crear y crearnos. Esta energía tiene naturaleza atractiva y sabemos que según vibres atraes.

“Cada elemento del Universo está en constante vibración, manifestado hacia nosotros como luz, sonido y energía. Los sentidos humanos perciben solo una fracción del rango infinito de vibración, así que es difícil comprender que la palabra mencionada en la biblia es de hecho, la totalidad de la vibración que sostiene y subyace a toda la creación. Una persona puede sintonizar su propia conciencia en la conciencia de esa totalidad con el uso de un mantra. Al vibrar en ritmo con la respiración o un sonido particular que sea proporcional al sonido creativo o corriente de sonido, uno puede expandir su sensibilidad al espectro entero de vibración. Es similar a tocar una nota en un instrumento de cuerdas. En otras palabras, así como vibras, el Universo vibra contigo”

Yogi Bhajan

Un mantra tiene la capacidad de trabajar a nivel de subconsciente, responsable de un 95% de todo lo que generamos en nuestra vida, pues a través del mismo podemos cambiar ideas, pensamientos y creencias acerca de la concepción de nosotros mismos y el mundo. Nos da la posibilidad de entrar en lo más profundo de nuestro ser, liberarnos de nuestras limitaciones y reencontrarnos con nuestra esencia.

La ciencia ya está corroborando lo que los antiguos maestros sabían, que nuestros pensamientos y emociones son energía que tiene la capacidad de influir en el plano físico. Una palabra o mantra que se repite, se convierte en pensamiento, este a su vez en una creencia, esa creencia en emoción y esa emoción en una vibración. El simple hecho de mantener un pensamiento o emoción, es energía que tiende a atraer y crear en el plano material. Si pensamos o hablamos constantemente de la enfermedad acabaremos enfermos; si creemos que podemos, podremos.

De manera personal he podido comprobar el poder que tiene nuestra palabra. Hace ya algún tiempo me dedico a investigar temas sobre metafísica y espiritualidad, y he logrado experimentar la facultad que nos da la palabra para cambiarnos a nosotros mismos y nuestra vida.

Entonces…, que nuestros mantras hagan alusión a la vida, la salud, el amor, la alegría, el bienestar, la paz, la felicidad, la abundancia, nuestra esencia…Verás cómo experimentas cambios positivos en tu vida y todo aquello que te rodea.

“Yo creo que cuando tenemos una idea o cuando pronunciamos una palabra o una frase, de alguna manera salen de nosotros convertidas en una ley de la mente y nos vienen de vuelta convertidas en experiencias”

Louise Hay

“Los mantras no son pequeñas cosas, los mantras tienen poder. Son vibraciones de la mente en relación al cosmos. La ciencia del mantra está basada en el conocimiento de que el sonido es una forma de energía que tiene estructura, poder, y un efecto preciso y predecible en los chakras y la mente humana”.

Yogi Bhajan

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“Cada órgano dañado responde a un sentimiento”

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Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

 

El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

 Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual…

 Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

 Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

 Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

 Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

 Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

 Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

 El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

 Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

 Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. “¿Desde cuándo?”, le pregunté. “La primera vez estaba sola con mis hijos” “Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

 Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?

 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

«El mejor regalo que puedes hacer a tu hijo es ayudarle a entrenar el cerebro en positivo»

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La filósofa y divulgadora Elsa Punset explica cómo practicar esta rutina, a raíz de la publicación de «El libro de las pequeñas revoluciones»

Doscientas cincuenta pequeñas rutinas que podrían cambiar tu vida amorosa, laboral, familiar… y, sobre todo, contigo mismo. Esta es la última propuesta editorial de Elsa Punset con «El libro de las pequeñas revoluciones» que, por cierto, no es una obra para leer de un tirón. Es más bien, explica con pasión la autora, para que uno se pregunte, «¿qué rutina exprés necesito hoy? Le haga una foto con el móvil a la página, y se la lleve encima para practicarla en cualquier momento del día. O para que lo tenga en la mesilla a modo de consulta», propone.

El libro es un compendio de las personas que han inspirado a esta filósofa por su sabiduría a lo largo de los años. «Es un libro para vivir dentro, para pintar, tiene citas… Quería que fuera esa persona sabia, esa referencia, que te acompaña en el proceso de las emociones, en el que estamos muy solos normalmente. Normalmente preguntas a una amiga, a tu madre, a la vecina… Yo quería respuestas con cierta coherencia y consistencia», asegura.

Con el libro lo que Punset intenta es dar pistas muy sencillas de lo que la gente puede hacer de forma natural. «De hecho, es muy probable que los lectores conozcan muchas de las propuestas, pero que no las practiquen aunque les hagan sentirse bien. Me gustaría ayudarles a reincorporarlas», añade.

—Los seres humanos, ¿aprendemos solo de la experiencia, de la dificultad, de la pérdida?

—Así es como funcionamos. En piloto automático. El cerebro es un órgano programado para sobrevivir. Esta es su única prioridad. No es que seas más creativo, que te relaciones mejor, que te sientas mejor… Eso no importa. Entonces, ¿qué hace el cerebro? Agranda los peligros, recuerda las cosas malas… para las cosas buenas es como si fuese teflón. En cambio, agarra todo lo malo. Y desde que nacemos nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Qué he hecho en este libro? Poner 250 rutinas positivas para que todo el mundo encuentre alguna que le sirva, o que se cree las suyas propias.

—¿Es cierto que para hacer tuya una rutina, hay que repetirla durante todos los días durante un mes?

—Esto no es una ciencia exacta. Lo que si es cierto es que cada acción y cada pensamiento dejan una huella física en el cerebro. Y no somos lo suficientemente conscientes de eso. Se parece más al mecanismo de «me lavo los dientes por las mañanas», que el cuerpo ha aprendido a activar. Pero se trata de hacerlo de forma consciente. Simplemente de preguntarte, ¿dónde puedo mejorar? ¿Qué cosas, qué hábitos, qué repito una y otra vez y no me funcionan? ¿Puedo desaprender? Esto último es otra cosa a tener en cuenta y que no hemos aprendido a hacer. Funcionamos en piloto automático. Con lo cual cuando hablamos de aprendizaje. Tienes que repetir muchas veces una cosa para que el cerebro la aprenda. Que desaprenda una forma de hacer las cosas y que aprenda otra. Sabemos que tienes que repetirlo bastantes veces, por esta razón he intentado que las rutinas sean ligeras.

—De las 250 rutinas exprés, ¿cuáles son las preferidas de Elsa Punset, su «top ten»?

—Cualquiera que me ayude a activar mi luz interior. Pero todo depende del momento de la vida en la que te encuentras. Mis diez rutinas preferidas de ahora lo son porque pertenecen al ámbito en el que estoy trabajando, pero no porque me tengan que durar toda la vida. Por ejemplo, ahora mismo estoy muy centrada en todo lo que es lenguaje facial y corporal para gestionar las emociones. A mí me encanta la de las «poses poderosas». Es maravillosa. Para entenderla, aconsejo ver el vídeo de la psicóloga social de Harvard Amy Cuddy, donde se muestra como las «posturas de poder» —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito. Existen dos tipos de «poses poderosas». La de ganador del maratón, con los brazos abiertos y el mentón levantado, o la de brazos en jarras. Si tu haces cualquiera de estos dos gestos, en dos minutos cambia todo el equilibrio químico corporal del cuerpo, porque estás mandando un mensaje al cerebro muy importante.

Es curioso, pero se ha visto que las niñas, hasta los 11 o 12 años, tienen las mismas poses que los chicos. Pero a partir de esa edad se repliegan: Se dejan interrumpir, hablan más bajito, se arriesgan menos… Con el cuerpo reflejan el mensaje social que les enviamos, y que las niñas van incorporando. Así pues, el mejor regalo que puedes hacer a tus hijas, hermanas, sobrinas, alumnas, es enseñarles a reclamar ese espacio. Es una sencilla rutina emocional, muy poderosa. También funciona solo imaginándolo.

Por último, la rutina que más me gusta en este momento, y que en particular creo que una de las más útiles, es la de los gestos faciales. Hay una conexión muy directa entre el cerebro y la cara. Si frunces el ceño, si pones cara de sorpresa… tu cerebro reacciona inmediatamente.

—¿Quién manda el mensaje a quién?

—Van a la vez. Esto me parece extraordinario. Antes pensábamos que «si yo me siento bien, sonrío». Ahora resulta que si sonríes ya estás mandando el mensaje de que no estás tan mal como temes. Pero tu cerebro —por si acaso— está todo el día en alerta. Se ha comprobado que las mujeres y hombres que se inyectan botox, al no poder fruncir el ceño, tienen una percepción un poco menor de las cosas negativas que les vienen de fuera. Una de las rutinas del libro es practicar lo que llamo «botox natural». Es como abrir el capó de un coche. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué puedo cambiar? ¿Qué es sencillo de cambiar? ¿Qué puedo hacer que, de alguna forma, le mande un mensaje diferente al cerebro?

—Decía usted que, desde que nacemos, nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?

—En mi familia practicamos mucho el «thing». Básicamente de lo que se trata es de abrir los cauces de comunicación. Los humanos tenemos a veces una verdadera dificultad a la hora de prevenir o de hablar de los problemas, aunque no sean demasiado grandes. Generalmente reventamos las situaciones, porque dejamos que la situación se enquiste. Con el «thing» lo que tratamos de hacer es acostumbrar a los niños desde que son pequeños a contar las cosas que les preocupan, para buscar soluciones en grupo. No se trata de que comuniquen solamente las experiencias malas. En casa hablamos de una cosa buena y de una cosa mala. La cosa buena es una celebración: siempre hay que celebrar y es algo que a las familias se nos olvida.

Debería haber mucha más alegría en las familias. Nosotros celebramos, y luego exponemos la cosa que creemos que es mejorable, lo que sea, para tomar decisiones en familia. Nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Pero no lo hacemos desde la confrontación o la agresividad. Funciona muy bien, porque entonces lo que haces es adelantarte a los problemas. Convocamos un «thing» cada cierto tiempo y cuando alguien dice: «No tengo ningún problema», buscamos algo para mejorar. Porque todo es mejorable. Con este tipo de acciones al niño le das la sensación también de que las cosas están en sus manos. Creo que es muy importante entender que, al final, en cuestiones de gestión emocional, podemos mejorar las cosas, cambiarlas.

—Usted en su libro propone otra rutina para entrenar el cerebro de los niños en positivo: el llamado «bote de la felicidad». ¿Puede explicar a los lectores de qué se trata?

Cuanto antes acostumbre uno a los niños a pensar en positivo, mejor. En este sentido, el bote de la felicidad» es una iniciativa muy bonita para practicar en familia. La idea es tener en casa un gran bote, transparente, en el que cada noche todos los miembros metan una nota con lo bueno que les ha pasado a lo largo del día: que el repartidor de pizza ha sido particularmente amable, un abrazo chulo con un amigo o con tu hijo, un rato en un jardín, un baño con sales… cada uno tiene sus alegrías. Hay que escribir todos esos momentitos que habitualmente dejamos pasar, porque lo normal es que cada noche tu cerebro vaya a recordar lo malo, las decepciones del día, o una mirada desagradable de alguien, y meterlos en el bote.

El tiempo que se tarda en escribirlo permite al cerebro fijarlo. Tenemos memoria a corto plazo, a largo plazo, y lo que pasa es que todas estas cosas pasan tan deprisa… que no se fijan en la memoria. Las malas sí porque el cerebro las recuerda, les da vueltas. Pero las buenas no, por lo que es importante ser conscientes de este fallo de nuestro cerebro. Si entrenas a tus hijos desde pequeños a pensar en positivo, tienen algo muy importante que agradecerte. Es acostumbrarlos, igual que se lavan los dientes, a hacer de este gesto una rutina.

—Las 250 rutinas de su libro hablan de la importancia de cuidarnos, en todos los aspectos. ¿Por qué nos queremos tan poco?

Nos queremos poco porque básicamente no nos han enseñado. ¿De qué sirve el amor a un cerebro que solo quiere sobrevivir? Relativamente de poco. ¿De qué sirve quererte a tí mismo? De mucho. No sabíamos que sentirte bien, sentir emociones positivas, te hace ser más inteligente, más creativo, te da mejor salud, mejores ingresos, mejores relaciones con los demás… Pero en efecto, tendemos a pensar que cuidar de nosotros es egoísta. No somos conscientes de hasta qué punto si tú no estás bien, difícilmente puedes hacer sentir bien al resto de personas que te rodean. Cómo vas a cuidar de los demás desde un lugar vacío, estresado, cansado o inseguro… No puedes dar lo que no tienes, básicamente.

—Los cuidadores, por lo general, tienen sexo femenino. ¿Por qué?

—A las mujeres en concreto nos han enseñado a dar y a cuidar, y eso es una herencia de siglos. Al decir que «no» tienen la sensación de que están siendo egoístas, de que se están poniendo por delante. Creo que es fantástico que podamos aprender que hay cosas que para ti son básicas, y que sin ellas no puedes funcionar.

—Usted en su libro habla de la importancia de decir NO, y de lo tarde que se aprende, por lo general. ¿Por qué motivo? ¿Cómo podemos enseñar a los hijos?

—¿Cómo aprenden la gestión emocional los niños? Por imitación. No hace falta que expliques las cosas tan claro. No les enseñes a decir que no. Que ellos vean que su madre o su padre saben decir que NO. Y que lo hace con asertividad, no con agresividad. Que vean que su madre, por ejemplo, cuida de sí misma. Si tú no te cuidas, ellos no se van a saber cuidar. Da igual lo que les digas, es lo que hagas. Eres su modelo, y este mensaje sí que es fundamental.

Fuente: ABC Familia-Padres e Hijos

images (1).jpg Si quieres acceder a más información y compras del libro de Elsa Punset, entra a este enlace: El libro de las pequeñas revoluciones

“Hay que centrarse en fortalecer la salud y no en la enfermedad”

Matthias Girke, médico antroposófico, creó el hospital General de Havelhöhe, Berlín

Tengo 62 años. Nací y vivo en Berlín. Casado, tengo dos hijos. Es importante que cada voz se pueda escuchar, y en el ámbito de la salud, que cada cual pueda escoger el tipo de medicina que quiere, que no lo decida el Estado. La medicina es inseparable de la concepción espiritual que cada ser humano tiene.

“Hay que centrarse en fortalecer la salud y no en la enfermedad”

Yo trabajaba en un gran hospital de Berlín. Mi especialidad era la medicina oncológica y pronto comprobé que reparar el cuerpo no significa curar.

¿En que consiste curar?

La curación de enfermedades crónicas está relacionada con la transformación de la persona y con dar soporte a sus fuerzas autocurativas.

¿Qué fuerzas son esas?

Las defensas del cuerpo: una amigdalitis, una gripe, una fractura se curan solas. La medicina convencional no da suficiente apoyo a esta capacidad de remisión; por ejemplo, cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación.

¿…?

Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

¿Y hacia dónde dirigió su búsqueda?

No quería dedicarme a la medicina alternativa, sino ampliar la medicina alopática y que pudiera ejercerla en un hospital público, pero sabía que era esencial hallar la manera de ayudar al paciente en su proceso de autocuración, darle apoyo anímico y tratar a cada cual en su individualidad.

¿Y lo encontró?

Sí, en la medicina antroposófico-integrativa cuyos principios son los que le he descrito. Me formé, y a partir de ahí mi gran deseo fue crear un hospital con este enfoque en Berlín.

¿Misión imposible?

Fue el propio Ayuntamiento de Berlín el que me solicitó crearlo hace veinte años. Reconvertimos un hospital público de 358 camas y 700 trabajadores que desconocían por completo la medicina antroposófica y los formamos.

Un Ayuntamiento con inquietudes.

Hoy contamos con un importante departamento de cardiología, un servicio de cuidados intensivos, otro de ginecología. Traemos al mundo alrededor de 1.200 bebés al año a los que nuestros pacientes les hacen gorritos de lana. Y somos uno de los centros de la asociación para el cáncer de Alemania. Nuestro centro oncológico es uno de los más importantes.

¿Por qué?

Ampliamos la medicina oncológica habitual con otras terapias y medicinas naturales como el muérdago, que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmunológico. Hacemos quimioterapia con este compuesto natural, sobre el que se han hecho ya amplios estudios.

¿Qué otros tratamientos incorpora la medicina antroposófico-integrativa?

El médico, el psicólogo y la enfermera que se encargan del paciente deciden junto con él qué terapias complementarias le convienen. Utilizamos la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento.

Póngame un ejemplo de cómo se aplican.

El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados.

¿Por qué la euritmia y la arteterapia y no el yoga o la risoterapia?

Cada disciplina se ajusta a la persona y la enfermedad. Una persona con diabetes debe estar activa con las manos, y es muy bueno que haga modelado, mientras que a un paciente depresivo le ayudará pintar con colores luminosos.

¿Han comprobado la efectividad?

Por supuesto. Incluso sabemos que es de enorme importancia cómo está pintado un hospital. Para las personas que sufren anímicamente, el color tiene un significado muy importante. La arquitectura de un hospital tiene que estar orientada al ser humano.

Entiendo.

El cuarto campo que abordamos es la psicooncología, donde los pacientes aprenden a manejar el cáncer como un reto y a encontrar el sentido de su enfermedad en su biografía.

¿Y tienen éxito?

Cada dos o tres años se realizan encuestas para puntuar los 2.000 hospitales de Alemania, y nosotros siempre estamos entre los mejores. Atendemos a 10.000 pacientes al año.

Al inicio, no todos los médicos del hospital debían de estar por la labor…

Nadie estaba motivado, eran 150 médicos tradicionales y reacios. Comenzamos a hacer formación y práctica y más práctica, y viendo los resultados acabaron entusiasmados, no hemos tenido que prescindir de nadie.

Los médicos suelen ser reacios a la medicina no ortodoxa.

Los valores de los estudiantes de medicina de primer curso son la empatía con el paciente, pero al final de la carrera todos lo han olvidado. Casi la mitad acaban por no ejercer de médicos y escogen la investigación o la industria.

¿Por qué?

Se necesita una gran fuerza interior para conservar los ideales. Ahora en Alemania se está introduciendo un nuevo método de trabajo en las universidades enfocado a la salutogénesis.

¿Partir de la salud y no de la enfermedad?

Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano.

Nuevos paradigmas

Lo que aquí es una rareza en Alemania es tendencia, y tendencia impulsada desde el gobierno. Otro mundo. La medicina antroposófico-integrativa cuenta allí con diez hospitales. El doctor Girke, especialista en medicina interna, diabetología, medicina paliativa y medicina antroposófica; director de la sección médica en el Goetheanum (Dornach, Suiza), fue el artífice de la transformación del hospital General de Havelhöhe de Berlín en hospital antroposófico-integrativo. Ha venido a España para impartir conferencias sobre la práctica de esta medicina en el marco hospitalario en el Colegio de Médicos de Madrid, en el de Barcelona (invitado por la sección de médicos naturistas) y en la casa Rudolf Steiner de Barcelona.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

“Curo más con el amor que con los fármacos”

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Jordi Domingo, psiquiatra

Un hombre bueno

Creó el servicio de psiquiatría del hospital Generalde Catalunya y el delCentro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengoy especialista en acompa-ñamiento a la muerte.En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresión. Mi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente…, y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor…, eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me dicen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera…, me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

Fuente: LA VANGUARDIA.La Contra

“El universo es inmaterial, mental y espiritual”

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Jordi Pigem, filósofo posmaterialista.
Tengo 52 años. Nací en Barcelona y vivo en l’Escala. Soy doctor en Filosofía y escritor. Vivo en pareja y tengo un hijo, Marc (10). ¿ Me atraen el budismo zen, el taoísmo y el misticismo cristiano del maestro Eckhart.

¿Qué le hizo filósofo?

Una ventana.

¿Una ventana?

De niño me asomaba, miraba el cielo y me preguntaba: “¿Para qué estoy aquí?”. Me gustaba la ciencia… hasta que supe que mis preguntas eran para la filosofía.

Y se dedicó.

Sí, aunque empecé siendo periodista ecologista en la revista Integral: creía que la información mejoraría el mundo.

¿Y no?

Tenemos más información que nunca… ¡y destruimos como nunca! Tenemos ciencia sin conciencia. Y me doctoré en Ciencia Holística en el Schumacher College, Inglaterra.

¿Qué enseña esa disciplina?

Que los últimos hallazgos de la ciencia indican que el paradigma materialista se agota.

¿Qué es el paradigma materialista?

Desde Galileo y Descartes, la ciencia sostiene que sólo existe lo mensurable. Y hemos antepuesto lo material a lo inmaterial: el dinero al alma. ¡Pero resulta que lo más importante es lo que no puede medirse ni pesarse!

¿A qué se refiere?

A la bondad, la belleza, la amistad, el amor, la justicia…, ¡y al mismísimo universo!

¿El universo no puede medirse?

La ciencia sólo puede conocer el 4% del universo: el 96% es materia y energía oscura, ¡indetectable! La ciencia llega a un cul-de-sac.

¿Conclusión?

El paradigma materialista y mecanicista se agota en el macrocosmos –es relativista– y en el microcosmos –es cuántico–, así que toca otro paradigma: el posmaterialista.

¿En qué consiste?

Lee el final de este artículo en la prestigiosa revista Nature: “El universo es inmaterial, mental y espiritual”.

¡Ostras! ¿Quién dice esto tan gordo?

Richard Conn Henry, físico y astrónomo de la Universidad Johns Hopkins, y concluye así: “¡Vive y disfruta!”.

¡Un científico! ¿Posmaterialista?

Claro, el universo no lo forman cosas, sino relaciones: es un océano de relaciones, vibrátil, esporádicamente manifestado en cosas, en átomos, ¡como en el océano las olas!

Muy bonito.

Y real. Ahora mismo, mientras hablamos, están obrándose prodigios en ti y en mí.

¿Qué pasa?

Todas tus células, ¡decenas de billones de células!, cada una única y distinta, se intercambian moléculas del modo idóneo, preciso, exacto: por eso vives y sigues sano.

Benditas sean.

Lo hacen con más eficacia, productividad y sostenibilidad que cualquier fábrica.

¿Cómo lo explica el posmaterialismo?

¡Inteligencia vital! Así la llamo. Porque la inteligencia es connatural a la vida. La vida es inteligente, o no es vida.

¿Una ameba es inteligente?

¡Sí! Una bacteria, una célula, una planta, todo animal: ¡inteligencia! Una planta aprende, memoriza, tiene percepción e intención. Como toda forma de vida. No hay vida sin inteligencia, ni inteligencia sin vida.

Sí, hay inteligencia artificial.

Si no siente, no hay vida: no hay inteligencia. Altísima capacidad de cálculo, sí. Dice Magnus Carlsen, campeón mundial de ajedrez: “Yo veo la jugada, la siento”. No dice “pienso”, dice “siento”: ¡inteligencia vital!

Defina inteligencia.

Capacidad de responder creativamente y de manera óptima al entorno. La araña teje telas cinco veces más resistentes que el acero en relación con su peso… ¡Inteligencia vital!

“La naturaleza es sabia”, decimos.

“La naturaleza se esmera en crear las formas más bellas y maravillosas”, dice Darwin en El origen de las especies. ¡Inteligencia vital!

¿Y qué hay de nuestra humana inteligencia, de nuestro cerebro?

Eres cocreador de realidad, participas del universo, tu conciencia crea. Así lo avanzó el gran físico Schrödinger: “La base de la realidad no es la materia, es la conciencia”.

Voy de sorpresa en sorpresa.

“Lo no observado no existe”, predicó el físico Bohr. ¡Eres cocreador de la realidad! El posmaterialismo se abre a lo inmaterial: valores, intenciones, conciencia, lo que la ciencia no contempla.

¡Pero la ciencia nos ha dado muchísimo!

Muchísimo…, pero al tirar el agua sucia de la bañera (la superstición, el dogma) tiró también al viviente bebé que había dentro.

Rescáteme al bebé.

¡El corazón! Tu corazón tiene sus neuronas, ¿lo sabías? Y está enviando más información a tu cerebro que al revés.

¡No sabía eso tampoco!

Fíjate: cuándo dices “yo”.., ¿dónde te apuntas con el dedo? ¿A la cabeza, al cerebro?

Me apunto al pecho, al corazón.

¡Sí, porque ahí estás tú! El sánscrito tiene una sola palabra ( cit) para mente y corazón. Y decimos que el corazón “se me hiela”, “se me parte”, “se me abre”, “lo tengo en un puño”…, o “eres de buen corazón”.

¿Puede responder ya a la primera pregunta de su vida: “¿para qué estoy aquí?”?

Sí, creo que ya puedo: ¡para descubrirme! El propósito de la vida es descubrirte a ti mismo en plenitud.

Inteligencia vital

Qué inspiradora y estimulante me resulta esta charla con Jordi Pigem: reencanta la realidad al entrelazarla con mi conciencia, mi corazón. Al acabar evoco una de mis frases favoritas de Dalí: “La naturaleza es sobrenatural”. Pigem es filósofo posmaterialista porque elige una mirada más allá del cómputo materialista, de la ciencia mecanicista y del racionalismo desnudo, y la construye justo donde todos esos reduccionismos se encogen de hombros. En su libro Inteligencia vital (Kairós), subtitulado Una visión postmaterialista de la vida y la conciencia, lo explica con gracia y ligereza. Te dice: “Tú eres único, pero no separado: participas, cocreas”. Eres (con) el universo.

Fuente: LA VANGUARDIA

“La naturaleza nos programa para obedecer a nuestros padres”

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Lorna Smith, psicoterapeuta e investigadora:

Corazones rotos

Con más de cincuenta publicaciones científicas, ha desarrollado una de las teorías más rompedoras en el campo de la salud mental conectando la biología natural y la epigenética con la depresión, la ansiedad y la rabia. Asegura que el trastorno mental “se trata de corazones rotos, no de cerebros rotos”. Fundó la Clínica de Terapia Reconstructiva Interpersonal en la Universidad de Utah y ha tratado pacientes muy extremos. A la pregunta de qué ha comprendido de esencial, responde que para ser feliz hay que valorar el precioso regalo que es la vida. “Nos falta sabiduría. No me impresiona el poder, sí la amabilidad y la bondad”. Ha dado una conferencia en el Centro Internacional de Psicoterapia Hestía de Barcelona.

Cumplo 83 años. Vivo en Utah, de cuya universidad soy profesora. Divorciada, dos hijos y tres nietos. Veo el mal que produce la mala infancia. Los gobiernos deben crear condiciones para que los niños crezcan sobre una base segura. La ciencia es una manera de admirar y de estudiar el trabajo de Dios.

¿Más que de cerebros rotos, se trata de corazones rotos?

Eso es lo que creo, que los síntomas del trastorno mental (ansiedad, rabia y depresión) son consecuencias de una mala adaptación. La naturaleza nos dio esos sentimientos para ayudarnos a sobrevivir.

La ansiedad, la rabia y la depresión ¿tienen su función?

Sí, un objetivo y un propósito biológico. Todos tenemos dos cerebros, el subcortical, el primitivo, y el gran cerebro, el cortical.

¿Tienen funciones distintas?

Y siguen reglas distintas. El cerebro primitivo está conectado al sistema simpático, que nos hace reaccionar a la amenaza, y al parasimpático, que se ocupa de la seguridad. Ambos involuntarios.

¿La seguridad?

Si eres un mono de la selva, la seguridad radica en evitar el pantano donde viven los cocodrilos. Lo aprendemos copiando a nuestros padres.

Entonces, la rabia, la depresión y la ansiedad son, en principio, aliados.

Exacto. Ante una amenaza, la ansiedad nos pone en situación de luchar o huir, y la rabia es su expresión. La depresión es la respuesta a no encontrar ninguna salida y provoca que te alejes, te escondas…, es un último recurso de defensa.

Tres síntomas psiquiátricos comunes.

Sí, que la naturaleza nos dio para ayudarnos. De niños copiamos los mensajes que recibimos de nuestros padres sobre la seguridad y la amenaza. Si se le repite enfadado a un niño: “Nunca haces nada bien”, el niño se dirá a sí mismo: “Nunca hago nada bien”, y esperará que los que le quieren se enfaden con él.

Entiendo.

Hay tres patrones de copia: uno es la identificación con los padres (si mi padre me pegó, yo pego a mi hijo); relacionarte con los otros como lo hiciste con tus padres (si tu padre siempre tenía el control, serás un adulto sumiso), y repetirte los mensajes aprendidos (si te decía que no valías, tú mismo te dirás que no vales).

¿Y esto perdura toda la vida?

Sí, porque se trata de la seguridad y la amenaza, y la naturaleza no quiere que olvidemos al león. Eso es ser adaptativo: haces lo que hacen. Hoy sabemos que el entorno próximo y temprano de la persona cambia su genoma.

También nuestro cerebro cambia con las experiencias.

El cerebro primitivo no, y por eso las personas desarrollan malas conductas adaptativas.

Pero los padres erramos muy a menudo.

Sí, claro, por eso hay tanto trastorno.

…Un ejército de corazones rotos.

Sí, una epidemia. Los padres copian lo que les han hecho a ellos, es una cadena interminable. Hay que intervenir y conseguir dar a los niños una base segura.

¿En qué consiste?

En tratarlos de manera que sean interdependientes moderadamente e independientes moderadamente. Copiamos de nuestros padres la sensación de seguridad o de peligro, y eso nos lleva a sentimientos que afloran automáticamente. Y hay aprendizajes terribles, los veo y los he visto durante años en mi consulta.

Dígame uno muy común.

“Nunca estés en desacuerdo con nadie porque no te querrán”: ese aprendizaje lleva directo a la depresión. Un padre con una base segura, con otra percepción de la seguridad, no diría algo así.

Repetimos y repetimos…

Los patrones de la infancia son los patrones de la adultez. Hay personas de alta funcionalidad social –abogados, médicos, profesionales de éxito– que tienen el cerebro cortical en óptimas condiciones pero que están emocionalmente destrozadas a causa del cerebro primitivo.

Entiendo.

A muchos niños, pese a los problemas en casa, en el colegio les va bien porque las cosas son predecibles; y les continúa yendo bien en el trabajo. Pero si de pequeños el sistema de apego estaba destruido, serán personas apegadas al caos que vivieron.

El cerebro reptil actúa, no piensa.

Exacto. La naturaleza nos ha programado teniendo en cuenta la amenaza para que obedezcamos lo que nos transmiten nuestros cuidadores. Y tendemos a obedecer cuando estamos asustados, por eso los políticos siempre nos asustan para que hagamos lo que ellos quieren.

¿Cómo revertir ese aprendizaje?

Yo intento reorganizar los sistemas de amenaza y seguridad, reconstruir esas bases dándole mensajes y experiencias al cerebro primitivo. Porque, además, cuando una persona reproduce un comportamiento aprendido en casa, tiene la sensación de que eso está bien.

Los demás monos no tienen tantos problemas.

Cierto, a no ser que los eduquen humanos.

¿Por qué somos tan complicados?

No lo somos, somos robóticos, somos estúpidos. Y no proporcionamos condiciones naturales para el desarrollo. En EE.UU. estamos sufriendo una epidemia de abuso de sustancias, sobre todo en jóvenes de familias ricas a los que los padres les dieron el mensaje de “sé feliz”.

Ese mensaje está bastante de moda.

Entonces tendremos adultos adictos y narcisistas. Crecer con una base segura, con interdependencia e independencia, te permite aprender a dar y recibir, vivir en paz.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

Elegir pensamientos y creencias positivas

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Es indudable que si queremos generar cambios en nuestra vida, hay que cambiar nuestro modo de pensar y hablar, ser conscientes de las creencias limitantes que hasta el día de hoy no nos permiten avanzar y lograr lo que deseamos en la vida. 

Todos podemos acceder a vivir experiencias maravillosas y placenteras, no hay ninguna persona en este mundo que no tenga esta facultad. Lo que diferencia al porcentaje de personas que las vive de las que no, es la actitud que toman ante la vida, es su modo de pensar, de hablar, sus creencias. Si me paso el día teniendo pensamientos negativos sobre los diversos aspectos de mi vida, es imposible que logre crear las experiencias gratificantes que tanto anhelo mientras no cambie mi manera de pensar.

Nos convertimos en lo que pensamos, creamos nuestras experiencias a través de lo que elegimos creer a cada minuto.  Si creo que la Vida es dura y difícil es exactamente esto lo que experimentaré. No hay nada más importante que tomar conciencia sobre esto. Lo que vivimos no es al azar, no es algo que pasa allá y nosotros somos solo espectadores. Bien plantea Wayne Dyer en “Tus Zonas Mágicas: Cómo usar el Poder Milagroso de la Mente”:“Las circunstancias no hacen a las personas, las definen”, piensa un poco en esta idea…

Tienes la elección ahora mismo de comenzar a ser consciente de tus pensamientos, palabras y creencias, elegir precisamente pensar aquello que quieres experimentar. Todos deseamos vivir y experimentar eventos positivos, pues para esto necesitamos pensar también de la misma manera, de forma positiva.

Ahora te comparto un extracto del libro de Louise Hay “¡El Mundo te está esperando!Disfrútalo y piensa y medita en cada una de las palabras que ella plantea.

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Como bien saben muchas de mis lectoras, yo creo firmemente que las cosas que pensamos, las palabras que decimos y las creencias que tenemos son muy poderosas; dan forma a nuestras experiencias y a nuestra vida. Es como si cada vez que tenemos un pensamiento o decimos una palabra el Universo nos escuchara y nos respondiera. Así pues, si hay algo en nuestra vida que no nos gusta, tenemos el poder para cambiarlo. Tenemos el poder de nuestros pensamientos y palabras. Cuando cambiamos las palabras y los pensamientos, cambian también nuestras experiencias. Sea cual sea nuestro pasado, sea cual sea el ambiente del que procedemos, por difícil que haya sido nuestra infancia, hoy podemos hacer cambios. Esta es una idea muy poderosa y liberadora, y si creemos en ella se convierte en realidad. En mi opinión, esta es la forma en que resolvemos todos nuestros asuntos y problemas. Primero efectuamos el cambio en la mente y entonces la vida nos responde conforme a ello.

Lo que hacemos continuamente es vivir nuestro pasado. Lo que estamos viviendo en estos momentos es lo que nos hemos creado con las creencias y pensamientos del pasado. Así, si en nuestra vida hay algo que no nos gusta, tenemos la opción de recrear nuestras experiencias del futuro. Cuando comenzamos a cambiar nuestra manera de pensar, es posible que no se produzcan muchos cambios positivos de inmediato, pero si continuamos con nuestra nueva forma de pensar, veremos que el mañana se va haciendo diferente. Si queremos que el mañana sea positivo, hemos de cambiar nuestros pensamientos hoy. Los pensamientos de hoy crean las experiencias de mañana (…) Me gustaría que todos introdujéramos en nuestro vocabulario la palabra neuropéptidos. Esta palabra, acuñada por Candace Pert en su investigación del funcionamiento del 14 cerebro, da nombre a los «mensajeros químicos» que viajan por el cuerpo siempre que tenemos un pensamiento o decimos una palabra. Cuando los pensamientos son de rabia, juicio o crítica, las substancias químicas que producen deprimen el sistema inmunitario. Cuando los pensamientos son de amor, positivos y llenos de fuerza, esos mensajeros llevan otras substancias químicas que estimulan y fortalecen el sistema inmunitario. Por fin la ciencia está confirmando lo que muchos ya sabíamos desde hace años: que existe una conexión cuerpo-mente. Esta comunicación entre la mente y el cuerpo jamás cesa, no duerme. La mente está continuamente transmitiendo los pensamientos a las células del cuerpo.

Así pues, a cada momento, estamos eligiendo, Consciente o inconscientemente, pensamientos sanos o pensamientos dañinos. Estos pensamientos afectan al cuerpo. Un solo pensamiento no ejerce sobre nosotros gran influencia. Pero todos tenemos más de sesenta mil pensamientos al día y el efecto de esos pensamientos es acumulativo. Los pensamientos tóxicos envenenan el cuerpo. En la actualidad la ciencia está confirmando que no debemos entregarnos a pensamientos negativos, ya que eso nos enferma y nos mata (…) Así pues, ¿qué tipo de pensamientos tienes en este momento? ¿Qué tipo de neuropéptidos están viajando por tu cuerpo? ¿Tus pensamientos te están haciendo enfermar o sentirte bien? Somos demasiadas las personas que nos quedamos de brazos cruzados en nuestra prisión de indignación o rencor justiciero, creada por nosotros mismos. No hemos entendido que la acusación causa más estragos en el acusador que en el acusado. Los neuropéptidos que llevan los pensamientos acusadores por el cuerpo van envenenando lentamente nuestras células. No hay que olvidar tampoco que nuestro ego negativo siempre desea mantenernos esclavizados y desgraciados. El ego negativo es esa- voz que siempre nos dice «un bocado más, toma otro trago más, fuma un porro más, hazlo una vez más». Pero no somos nuestros cuerpos ni nuestros pensamientos ni nuestros egos. Poseemos nuestros cuerpos. Somos la mente pensante, la que tiene los pensamientos. Cuando nuestro respeto, dignidad y autoestima son fuertes, jamás cedemos a la voz del ego negativo. Somos mucho más de lo que creemos ser.

51AxRWp2raL_opt.jpgPara acceder a compras y más inormación del libro de Louise Hay, entra a este enlace: “El mundo te está esperando”

                                                1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n-1-4 Evelyn Elorza H.

                                                                             Educadora Diferencial

                              Líder de Talleres  Heal Your Life® , basados en la filosofía de Louise Hay
                                                            
                                                                                     Creadora de:
                                               “Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación”
                                                    https://cambiemoslaeducacion.wordpress.com