Entrevista a la creadora de “Ámate Muñecos” fomentando la Autoestima y el pensamiento positivo en los niños

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🌟¡Queridos Amigos!, mañana ya es martes y en mi nuevo programa de radio “El Cielo es el límite”, tendremos de invitada a nuestra amiga Karen Wynands, creadora del proyecto Ámate Muñecos. Nos contará de su emprendimiento y cómo estos muñecos con mensajes y afirmaciones positivas, ya están ayudando a muchos niños y niñas en el tema de su autoestima, seguridad y a tomar conciencia desde pequeños que son ellos los creadores de su vida y su realidad.
Entonces los invito a que mañana martes a las 11:00 hrs (hora Chile), sintonicen desde cualquier lugar donde se encuentren la señal online de “Radio Casa Abierta” https://www.radiocasaabierta.cl o bien pueden disfrutar de esta entrevista en la señal de facebook live de “Radio Casa Abierta” https://www.facebook.com/casaabiertafm/?ref=br_rs 

“En la escuela no me enseñaron el efecto que tendrían mis palabras en mi vida. Nadie me enseñó que mis pensamientos eran creativos (…) O que lo que yo dijera verbalmente regresaría a mi a través de mis experiencias (…) Ahora podemos cambiar todo eso para nuestros hijos (…) Es importante que inculquemos en nuestros hijos el sentido de independencia, de poder y que sepan que pueden marcar la diferencia en el mundo” (…) Los más jóvenes nos están mirando y escuchan todo lo que decimos. Sé un buen ejemplo de frases y afirmaciones positivas (…) Educa a los niños que hay en tu vida, del mismo modo que tú estás aprendiendo a educarte a ti mismo (…) Lo que importa es que ames incondicionalmente a tu hijo, y ante todo que te ames a ti mismo incondicionalmente. Ahora observa como se producen los milagros para tus hijos y para ti.”💖
Louise Hay

 

¡LOS ESPERAMOS!

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“Cada órgano dañado responde a un sentimiento”

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Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

53 años. Nací en Arcachon y vivo en la Provenza. Casado, tres hijos. Licenciado en Enfermería. Me interesa la relación de persona a persona. Mi religión es vivir el momento presente y como Jung creo que la enfermedad es el esfuerzo de la naturaleza por curar el cuerpo.

 

El cuerpo es nuestra herramienta de curación?

 Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual…

 Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?

 Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?

 Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.

 Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.

 Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?

 Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.

 El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?

 Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?

 Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. “¿Desde cuándo?”, le pregunté. “La primera vez estaba sola con mis hijos” “Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.

Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?

 No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?

 Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?

 No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?

 Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.

 Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

«El mejor regalo que puedes hacer a tu hijo es ayudarle a entrenar el cerebro en positivo»

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La filósofa y divulgadora Elsa Punset explica cómo practicar esta rutina, a raíz de la publicación de «El libro de las pequeñas revoluciones»

Doscientas cincuenta pequeñas rutinas que podrían cambiar tu vida amorosa, laboral, familiar… y, sobre todo, contigo mismo. Esta es la última propuesta editorial de Elsa Punset con «El libro de las pequeñas revoluciones» que, por cierto, no es una obra para leer de un tirón. Es más bien, explica con pasión la autora, para que uno se pregunte, «¿qué rutina exprés necesito hoy? Le haga una foto con el móvil a la página, y se la lleve encima para practicarla en cualquier momento del día. O para que lo tenga en la mesilla a modo de consulta», propone.

El libro es un compendio de las personas que han inspirado a esta filósofa por su sabiduría a lo largo de los años. «Es un libro para vivir dentro, para pintar, tiene citas… Quería que fuera esa persona sabia, esa referencia, que te acompaña en el proceso de las emociones, en el que estamos muy solos normalmente. Normalmente preguntas a una amiga, a tu madre, a la vecina… Yo quería respuestas con cierta coherencia y consistencia», asegura.

Con el libro lo que Punset intenta es dar pistas muy sencillas de lo que la gente puede hacer de forma natural. «De hecho, es muy probable que los lectores conozcan muchas de las propuestas, pero que no las practiquen aunque les hagan sentirse bien. Me gustaría ayudarles a reincorporarlas», añade.

—Los seres humanos, ¿aprendemos solo de la experiencia, de la dificultad, de la pérdida?

—Así es como funcionamos. En piloto automático. El cerebro es un órgano programado para sobrevivir. Esta es su única prioridad. No es que seas más creativo, que te relaciones mejor, que te sientas mejor… Eso no importa. Entonces, ¿qué hace el cerebro? Agranda los peligros, recuerda las cosas malas… para las cosas buenas es como si fuese teflón. En cambio, agarra todo lo malo. Y desde que nacemos nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Qué he hecho en este libro? Poner 250 rutinas positivas para que todo el mundo encuentre alguna que le sirva, o que se cree las suyas propias.

—¿Es cierto que para hacer tuya una rutina, hay que repetirla durante todos los días durante un mes?

—Esto no es una ciencia exacta. Lo que si es cierto es que cada acción y cada pensamiento dejan una huella física en el cerebro. Y no somos lo suficientemente conscientes de eso. Se parece más al mecanismo de «me lavo los dientes por las mañanas», que el cuerpo ha aprendido a activar. Pero se trata de hacerlo de forma consciente. Simplemente de preguntarte, ¿dónde puedo mejorar? ¿Qué cosas, qué hábitos, qué repito una y otra vez y no me funcionan? ¿Puedo desaprender? Esto último es otra cosa a tener en cuenta y que no hemos aprendido a hacer. Funcionamos en piloto automático. Con lo cual cuando hablamos de aprendizaje. Tienes que repetir muchas veces una cosa para que el cerebro la aprenda. Que desaprenda una forma de hacer las cosas y que aprenda otra. Sabemos que tienes que repetirlo bastantes veces, por esta razón he intentado que las rutinas sean ligeras.

—De las 250 rutinas exprés, ¿cuáles son las preferidas de Elsa Punset, su «top ten»?

—Cualquiera que me ayude a activar mi luz interior. Pero todo depende del momento de la vida en la que te encuentras. Mis diez rutinas preferidas de ahora lo son porque pertenecen al ámbito en el que estoy trabajando, pero no porque me tengan que durar toda la vida. Por ejemplo, ahora mismo estoy muy centrada en todo lo que es lenguaje facial y corporal para gestionar las emociones. A mí me encanta la de las «poses poderosas». Es maravillosa. Para entenderla, aconsejo ver el vídeo de la psicóloga social de Harvard Amy Cuddy, donde se muestra como las «posturas de poder» —mostrar una actitud de seguridad, aún sintiéndose inseguro— pueden alterar los niveles cerebrales de testosterona y cortisol, e incluso mejorar nuestras probabilidades de éxito. Existen dos tipos de «poses poderosas». La de ganador del maratón, con los brazos abiertos y el mentón levantado, o la de brazos en jarras. Si tu haces cualquiera de estos dos gestos, en dos minutos cambia todo el equilibrio químico corporal del cuerpo, porque estás mandando un mensaje al cerebro muy importante.

Es curioso, pero se ha visto que las niñas, hasta los 11 o 12 años, tienen las mismas poses que los chicos. Pero a partir de esa edad se repliegan: Se dejan interrumpir, hablan más bajito, se arriesgan menos… Con el cuerpo reflejan el mensaje social que les enviamos, y que las niñas van incorporando. Así pues, el mejor regalo que puedes hacer a tus hijas, hermanas, sobrinas, alumnas, es enseñarles a reclamar ese espacio. Es una sencilla rutina emocional, muy poderosa. También funciona solo imaginándolo.

Por último, la rutina que más me gusta en este momento, y que en particular creo que una de las más útiles, es la de los gestos faciales. Hay una conexión muy directa entre el cerebro y la cara. Si frunces el ceño, si pones cara de sorpresa… tu cerebro reacciona inmediatamente.

—¿Quién manda el mensaje a quién?

—Van a la vez. Esto me parece extraordinario. Antes pensábamos que «si yo me siento bien, sonrío». Ahora resulta que si sonríes ya estás mandando el mensaje de que no estás tan mal como temes. Pero tu cerebro —por si acaso— está todo el día en alerta. Se ha comprobado que las mujeres y hombres que se inyectan botox, al no poder fruncir el ceño, tienen una percepción un poco menor de las cosas negativas que les vienen de fuera. Una de las rutinas del libro es practicar lo que llamo «botox natural». Es como abrir el capó de un coche. ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué puedo cambiar? ¿Qué es sencillo de cambiar? ¿Qué puedo hacer que, de alguna forma, le mande un mensaje diferente al cerebro?

—Decía usted que, desde que nacemos, nos deberían enseñar a entrenar el cerebro en positivo, a reprogramarlo. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos?

—En mi familia practicamos mucho el «thing». Básicamente de lo que se trata es de abrir los cauces de comunicación. Los humanos tenemos a veces una verdadera dificultad a la hora de prevenir o de hablar de los problemas, aunque no sean demasiado grandes. Generalmente reventamos las situaciones, porque dejamos que la situación se enquiste. Con el «thing» lo que tratamos de hacer es acostumbrar a los niños desde que son pequeños a contar las cosas que les preocupan, para buscar soluciones en grupo. No se trata de que comuniquen solamente las experiencias malas. En casa hablamos de una cosa buena y de una cosa mala. La cosa buena es una celebración: siempre hay que celebrar y es algo que a las familias se nos olvida.

Debería haber mucha más alegría en las familias. Nosotros celebramos, y luego exponemos la cosa que creemos que es mejorable, lo que sea, para tomar decisiones en familia. Nos preguntamos: ¿qué podemos hacer? Pero no lo hacemos desde la confrontación o la agresividad. Funciona muy bien, porque entonces lo que haces es adelantarte a los problemas. Convocamos un «thing» cada cierto tiempo y cuando alguien dice: «No tengo ningún problema», buscamos algo para mejorar. Porque todo es mejorable. Con este tipo de acciones al niño le das la sensación también de que las cosas están en sus manos. Creo que es muy importante entender que, al final, en cuestiones de gestión emocional, podemos mejorar las cosas, cambiarlas.

—Usted en su libro propone otra rutina para entrenar el cerebro de los niños en positivo: el llamado «bote de la felicidad». ¿Puede explicar a los lectores de qué se trata?

Cuanto antes acostumbre uno a los niños a pensar en positivo, mejor. En este sentido, el bote de la felicidad» es una iniciativa muy bonita para practicar en familia. La idea es tener en casa un gran bote, transparente, en el que cada noche todos los miembros metan una nota con lo bueno que les ha pasado a lo largo del día: que el repartidor de pizza ha sido particularmente amable, un abrazo chulo con un amigo o con tu hijo, un rato en un jardín, un baño con sales… cada uno tiene sus alegrías. Hay que escribir todos esos momentitos que habitualmente dejamos pasar, porque lo normal es que cada noche tu cerebro vaya a recordar lo malo, las decepciones del día, o una mirada desagradable de alguien, y meterlos en el bote.

El tiempo que se tarda en escribirlo permite al cerebro fijarlo. Tenemos memoria a corto plazo, a largo plazo, y lo que pasa es que todas estas cosas pasan tan deprisa… que no se fijan en la memoria. Las malas sí porque el cerebro las recuerda, les da vueltas. Pero las buenas no, por lo que es importante ser conscientes de este fallo de nuestro cerebro. Si entrenas a tus hijos desde pequeños a pensar en positivo, tienen algo muy importante que agradecerte. Es acostumbrarlos, igual que se lavan los dientes, a hacer de este gesto una rutina.

—Las 250 rutinas de su libro hablan de la importancia de cuidarnos, en todos los aspectos. ¿Por qué nos queremos tan poco?

Nos queremos poco porque básicamente no nos han enseñado. ¿De qué sirve el amor a un cerebro que solo quiere sobrevivir? Relativamente de poco. ¿De qué sirve quererte a tí mismo? De mucho. No sabíamos que sentirte bien, sentir emociones positivas, te hace ser más inteligente, más creativo, te da mejor salud, mejores ingresos, mejores relaciones con los demás… Pero en efecto, tendemos a pensar que cuidar de nosotros es egoísta. No somos conscientes de hasta qué punto si tú no estás bien, difícilmente puedes hacer sentir bien al resto de personas que te rodean. Cómo vas a cuidar de los demás desde un lugar vacío, estresado, cansado o inseguro… No puedes dar lo que no tienes, básicamente.

—Los cuidadores, por lo general, tienen sexo femenino. ¿Por qué?

—A las mujeres en concreto nos han enseñado a dar y a cuidar, y eso es una herencia de siglos. Al decir que «no» tienen la sensación de que están siendo egoístas, de que se están poniendo por delante. Creo que es fantástico que podamos aprender que hay cosas que para ti son básicas, y que sin ellas no puedes funcionar.

—Usted en su libro habla de la importancia de decir NO, y de lo tarde que se aprende, por lo general. ¿Por qué motivo? ¿Cómo podemos enseñar a los hijos?

—¿Cómo aprenden la gestión emocional los niños? Por imitación. No hace falta que expliques las cosas tan claro. No les enseñes a decir que no. Que ellos vean que su madre o su padre saben decir que NO. Y que lo hace con asertividad, no con agresividad. Que vean que su madre, por ejemplo, cuida de sí misma. Si tú no te cuidas, ellos no se van a saber cuidar. Da igual lo que les digas, es lo que hagas. Eres su modelo, y este mensaje sí que es fundamental.

Fuente: ABC Familia-Padres e Hijos

images (1).jpg Si quieres acceder a más información y compras del libro de Elsa Punset, entra a este enlace: El libro de las pequeñas revoluciones

“La espiritualidad se construye a través de la felicidad”

Carlos Martínez, guardián de los Cráneos de Cuarzo y de la Peña de Bernal (México)

Tengo 47 años. Nací y vivo en Peña de Bernal, en Querétaro (México). Soltero, tres hijos. Doy conferencias sobre sabiduría ancestral. Hay que instaurar el amor como política. Creo en la energía cósmica creadora, y en el caminar de Jesucristo, Buda y de todos los profetas

Cuénteme la historia de los 13 cráneos de cristal.
Fueron tallados por los hombres de las estrellas y heredados por los mayas. Cuando se reúnan, su sabiduría será transmitida a la humanidad.

Conozco la leyenda.
Los 13 cráneos acabaron de reunirse el 29 de diciembre del 2012, y eso para los antiguos mayas, y para mí también, significa un cambio de era, un cambio de conciencia.

¿…?
Están tallados en cuarzo porque el sílice es un gran transmisor de energía; almacenan la memoria universal. ¿Ha visto la última película de Indiana Jones?

El reino de la calavera de cristal.
Spielberg explica parte de lo que recoge el Popol Vhu, el libro de la sabiduría maya.

Hay un cráneo en el Museo Británico, otro en Museo del Muelle Branly…
Sí, de hecho hay muchas copias, pero sólo 13 auténticos.

Fueron fabricados en el siglo XIX.
Lo que demuestran los estudios es que fueron construidos empleando técnicas del siglo XIX, no que se construyeran entonces. De todas formas, yo no quiero especular.

Pues cuénteme su versión.
Los cráneos, a los que llamamos abuelos por la sabiduría que encierran, son portales, contienen códigos que hay que descifrar. Pero cualquier persona capaz de meditar y de llegar a ciertas frecuencias de vibración puede conectar con su sabiduría.

¿Lo que le pasa a Indiana cuando mira fijamente al cráneo?
Algo así. Todo ser que se acerca a estos cráneos sufre cambios y puede ver con claridad sus traumas y limitaciones programados en sus primeros siete años de vida. Sirven para elevar la conciencia.

¿Y cómo?
Así como una emisora tiene una frecuencia determinada, con los cráneos ocurre igual: entras a un rango de frecuencia vibratoria determinada y conectas con la información que contienen.

¿Qué dice la ciencia?
Niega la vida fuera de esta realidad.

¿Y qué dice usted?
Que estos cráneos los han confeccionado hermanos que viven en otros planetas de los cuales todos hemos emanado. Seres que son como hologramas, no son densos como nosotros. Ahora convocan a diferentes personas en lugares concretos y se manifiestan.

Cuénteme su historia.
Desde niño he efectuado sanaciones. Siempre tuve contacto con otras realidades, veía seres que me asustaban. A los 14 años me adentré en el aprendizaje de la oscuridad, me enajené con el alcohol. Sentía un odio muy fuerte hacia tres personas que me habían traicionado. Cuando conseguí perdonar experimenté un cambio de conciencia y volví a manifestar la sanación.

¿Qué edad tenía?
Treinta y siete años. Cuatro años después, sin saber nada del tema, me fueron llegando los 13 cráneos y la información de a quién debía entregárselos en custodia. Entre esas personas había siete escépticos.

¿Les convenció?
Yo no hice nada. Nos reunimos donde esos seres dijeron y ellos se comunicaron telepáticamente con esas 12 personas.

Reconozca que suena extraño.
En otras culturas los llaman ángeles, elohines. Pero yo sólo quiero transmitir su mensaje: tenemos que cambiar nuestros pensamientos limitativos. Cada vez que criticas a otro, ingieres tóxicos, ves violencia y oyes música sin alma, te embruteces.

De acuerdo.
Creo que hay un despertar importante de la conciencia en todo el mundo. Mucha gente se está dando cuenta de la deriva de nuestro estilo de vida, pero eso no cambia las cosas. Los cambios verdaderos son individuales.

¿Cambia tú y cambiará tu entorno?
Cualquier acto empieza en nuestra mente. Has de reconocer lo que te molesta fuera de ti, esa actitud de los que te rodean que no puedes soportar, y darte cuenta de que eso anida en tu interior.

Eso es de manual de psicología.
Mire, si yo le impongo las manos y le curo el dolor de espalda que arrastra desde hace 15 años, ¿qué consigo? Mismas actitudes, mismos resultados. Si no cambia el pensamiento, volverá a tener síntomas, quizá distintos. Creo que la realidad es psicosomática, todo pasa a través de tu cuerpo antes de que lo hayas manifestado verbalmente.

Entiendo.
Si tú piensas mal de alguien, antes de haber dicho una palabra todas tus células se han bañado en esa información. No demos energía a lo malo hablando de lo malo. La paz está en ti o no está. Todo es causa y efecto.

Pero hay quien sufre causas ajenas.
La espiritualidad no se construye sufriendo, se construye a través de la felicidad: mayor rango de felicidad, mayor rango de tu niño espíritu y vibración más elevada. No hay otra forma. Enojado te comprimes, feliz te expandes. Eso ocurre con cada célula de tu cuerpo, pura resonancia, y eso es la transmutación.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

Fuente: LA VANGUARDIA

 

Sonido que sana y transforma Entrevista a Snatam Kaur

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La siguiente entrevista fue realizada por el fundador de KundaliniHoy Gurudev Singh el 30 de marzo de 2016 en vísperas del inicio de la gira de Snatam por América Latina.

Gurudev Singh (GDS)- Querida Snatam, gracias por aceptar mi invitación para esta entrevista con KundaliniHoy.

Una de las práctimas más poderosas que hay en Kundalin Yoga es la práctica del sonido y el mantra. El yoga nos enseña que los mantras tienen el poder de invocar un sentido de bienestar, la transformación personal y la sanación propia, y son una de las bases más importantes de nuestras enseñanzas. ¿Podrías decirnos cómo te ha tocado y elevado el sonido?

Snatam Kaur (SK)- He tenido la oportunidad de ver cómo esta corriente de sonido afecta a las personas desde la primera vez que lo experimentan en mis conciertos y en las clases de Kundalini Yoga. Algunas veces veo a personas que llegan al concierto acompañando a alguien sin realmente querer estar ahí. Se sientan con los brazos cruzados y parece que cuentan los minutos para que termine el concierto. Pero después de unos minutos de escuchar la música y los cantos, relajan los brazos y empiezan a sonreír. Es una experiencia real que he visto muchas veces.

También recibo muchas cartas de personas que han experimentado estos cantos o la corriente del sonido y me cuentan cuánto les ha ayudado en la vida. Desde personas que han sentido un alivio y sanado después de la muerte de un ser querido hasta un veterano de la Guerra de Irak que al escuchar el mantra RA MA DA SA logró llorar por primera vez y soltar sus emociones. Esto fue el principio de su sanación. Asi que sé cómo este sonido puede imapactarnos desde la primera vez que estamos expuestos a él.

También estoy descubriendo cómo me impacta en mí en mi vida personal al estar resonando con el matra día con día. El efecto es muy bello y lo describiría como un jardín en el que plantas flores. Con cada año que pasa el arbusto de flores crece y se hace más grande y frondoso. Estos sonidos crean una resonancia que solo crece con el transcurso del tiempo.

GDS Es una forma muy bella de describir esta experiencia del sonido, como una planta que germina y crece. Al principio el sonido te toca con su belleza. Luego, al cultivarlo, esa sensación se vuelve cada vez más fuerte e importante en tu vida.

SK- Precisamente. Hay una sensación de resonancia que crece cada vez que entras en esa experiencia del canto. Regresas a ella el día de mañana y se va volviendo más fuerte y pronfunda dentro de nuestro ser. También impacta la interacción entre las personas que practican y hacen estos cantos juntos. Surje una experiencia y vibración compartida entre tú y la otra persona.

En realidad me di cuenta de esto en un retiro de parejas en el que participamos mi esposo y yo. Al final del retiro tuvimos una ceremonia en la que cada pareja declaraba sus votos uno al otro. Mi esposo y yo elegimos cantar juntos antes de decirnos nuestros votos. Los otros participantes nos vieron y sintieron la belleza que resuena entre nosotros. Yo me di cuente que no todas las personas tienen este tipo de experiencia entre ellas. El canto es algo muy especial que mi esposo y yo tenemos en nuestro matrimonio. Hemos crecido juntos en la corriente del sonido.

Siento que es muy importante que las parejas e incluso las familias canten juntos. Estos cantos elevan la vibración de cómo nos relacionamos unos con otros y profundizan nuestra conexión.

GDS- Estoy de acuerdo. Mencionas la idea de la resonancia y el canto al mismo tiempo. A veces me imagino que tenemos dentro de nosotros cuerdas sagradas y que lo único que tenemos que hacer es cantar correctamente para que esas cuerdas resuenen. Esa resonancia toca nuestra sensibilidad más profunda, nuestras emociones y nuestros pensamientos. Para mí esta experiencia es más real aun cuando cantamos juntos como grupo, porque esa resonancia adquiere un poder mucho mayor. ¿Tú tienes una experiencia similar?

SK- Claro, definitivamente en el sentido de que somos instrumentos. Cuando uno toca la cuerda correcta se escucha la vóz interna, la voz del alma. Esto me sucede especialmente durante mis conciertos. En realidad quedo pasmada por la belleza de escuchar a todos cantando mantras sagrados, porque siento que estoy escuchano la esencia del alma de cada persona y nos convertimos en una sola voz.

GDSEn un sentido es como que tú eres el director de una orquesta.

SK- En cierto sentido sí. Siento que el Guru es sin lugar a dudas es el director en ese momento y que yo solo tengo que seguir la partitura de música frente a mí.

GDS- Es como una sensación de una expansión vasta.

SK- Es tan bello que a veces me salen lágrimas. También puede sorprender porque pasamos tanto tiempo dentro del pequeño mundo de nuestras propias vidas, con nuestros patrones de pensamientos, preocupaciones, deseos, traumas y dramas. Cuando nos juntamos y cantamos juntos nuestras voces se unen y nos nace la sensación de ser uno en el alma. Siempre he sabido que estamos conectados de algún modo, pero el sentir esto en un canto es algo que siempre me sorprende. Es como decir, “Qué maravilla, todos somos uno”.

GDS- ¡Absolútamente! Cuando todos estamos cantando es como que mi pequeño ser, mi pequeño ego se disuelve en la totalidad del grupo. Mi propia voz se disuelve en el canto colectivo y me vuelvo parte ese algo más grande que está sucediendo a mi alrededor.

SK- Si, y pienso que esto se hace posible por la vibración misma de los cantos sagrados que estamos compartiendo con las personas. Esta vibración viene de un linaje de maestros y gurús que le dieron a sus poemas y canciones una frecuencia más allá del ego, de la entrega de uno mismo a lo divino. Así que aunque no entiendas el significado de las palabras, sientes esa frecuencia.

Cuando estoy en casa cambiando de estaciones de radio a música diferente, siento una sensación de alivio y relajación cuando llego a una estación de radio que está tocando música sagrada. Hay mucha música maravillosa, música muy bella, pero encontrar una frecuencia vibratoria en la que uno entrega el ego para permitir que la energía divina entre en nosotros es muy especial y asombroso.

GDS- La música en general me toca de muchas formas distintas. Puedo escuchar jazz y sentirme inspirado. Puedo escuchar a Bach y sentirme movido. Pero cuando escucho la corriente de sonido o naad en música como la tuya, o en Gurbani Kirtan (música sagrada Sikh), tengo una experiencia completamente distinta. ¿Cuál dirías que es la diferencia entre la experiencia que tiene la gente con la música en tu concierto en contraste con ir a un concierto de jazz o de música popular?

SK- Soy una gran fanática de la música y especialmente amo encontrar música que me toca, que me eleva y es positiva. Una cosa que sucede con la música de mantras es que puedes escucharla una y otra vez. No me cansa. En mi experiencia ese no es el caso con todos los mantras o con cada canción, pero cuando encuentras un mantra que realmente es para ti en un momento dado, se convierte en alimento para tu alma y quieres escucharla una y otra vez. Así es que esta música a menudo trasciende la barrera de “si escucho esta canción 2 veces me voy a cansar y quiero escuchar algo nuevo”.

En los conciertos de mantras, como el mio, o cuando estoy enseñando clases de Kundalini Yoga, o estoy tocando en Gurdwara (templo), repetimos una línea una y otra vez, y no se casa uno porque esto alimenta el alma. Hay otros tipos de música que también nutren el alma, pero a menudo se vuelve aburrida al escuchar que se repite. Algunas personas me dirían que lo que estoy haciendo es ridículo. Pero en la música de mantras puedes repetir una línea muchas veces porque no es necesariamente de esta tierra, es un vínculo con otra realidad, con un nivel elemental.

GDS- A veces las personas van a un concierto para entretenerse y sus emociones son estimuladas. Pero en mi experiencia, tus conciertos me invitan a ir a los niveles más profundos de mi propio ser y reflexionar. Lo que emerge es una sensación de realidad de mi verdadero ser. ¿A ti te sucede algo similar?

Snatam_Kaur_1SK- Es comida que alimenta el alma. Esto lo sentimos en los conciertos porque mantenemos estos cantos sagrados en un estado de reverencia. Mi intención es servir ese espacio y tener la oportunidad para que todos los participantes tengan la experiencia de ese espacio. La pregunta fundamental para mi en cada concierto es, “¿llegamos a ese nivel”?

Yo misma empiezo por tener que superar todo aquello que me ha sucedio ese día en particular y entrar en ese lugar interior en el que escucho la voz y la devoción de mi alma. Este es mi reto. Así que inicio cada concierto entonándome con ONG NAMO GURUDEV NAMO porque aunque yo no pueda penetrar en ese espacio, al menos tenemos ese mantra como una póliza de seguro que nos mantiene dentro de esa conciencia.

Es como enseñar una clase de Kundalini Yoga en el que el maestro tiene que permancer presente y conciente. Siempre y cuando permanezca presente, y siga el ejemplo increible que nos mostró Yogi Bhajan las clases a las que asistí, todo sale bien. Para mi la prioridad más importante es mantener el espacio abierto para que la gente tenga esa experiencia.

GDS- Así que la experiencia no se trata de un espectáculo, como en un concierto normal, es más una invitación a tener una experiencia personal y grupal profunda.

SK- Sí, es una invitación para entrar en una experiencia devocional que podemos tener juntos.

GDS- El mundo te conoce por tu música bella, sutil y elevadora. ¿Cómo desarrollaste este regalo tan especial que tienes para combinar mantra, sonido, melodía y rítmo de una manera tan maravillosa y bella?

SK- Me llegó de muchas experiencias, muchas influencias y, por supuesto, de ser estudiante en las clases de Yogi Bhajan y experimentar el poder del Tantra Yoga Blanco. Todas estas fueron experiencias muy profundas en mi vida. También tuve la oportunidad de conectarme con la comunidad sikh a través del gurbani kirtan (cantos sagrados). Muchos de mis amigos son sikhs del Punjab y ellos me enseñaron. Puede viajar a la India y vivir junto al Templo Dorado. Estudié con uno de los grandes músicos que tocaban en el Templo Dorado de manera regular, el famoso ragi Hari Singh.

También vi a mi mamá en sus cantos devocionales de kirtan y cómo usaba esos cantos para sanarse a si misma y para despertar la sensación de coraje en los tiempos en que mis padres se estaban divorciando. Realmente empecé desde que era adolecente, cuando me di cuenta que me podía pasar cualquier problema al sentarme y cantar en la sala de meditación de la familia, o en el gurdwara. A veces cuando era adolescente hacía esto un par de horas hasta que cambiaba la energía. Siento que es ahí donde empezó mi carrera musical, porque las bases de mi carrera son el invocar la sanación y el abrir la experiencia a nuestro verdadero ser.

GDS- Es muy inspirador y espero que otros jóvenes en todo el mundo sigan su propio camino y exploren el poder de hacero esto, porque es muy bello y poderoso

SK-

GDS- ¿Hay algo más que quieras compartir con la gente en Sudamérica?

SK- Quisiera compartir una cosa más. Cuando estaba en las giras me di cuenta que la gente me miraba y pensaba, “que maravilla, ella tiene acceso a esta luz y a darnos esta experiencia”, pero no se sienten facultados para tener esta experiencia por sí mismos. Me volví una apasionada de empoderar a las personas para que puedan aprovechar este espacio. Así que escribí un libro que se llama The Original Light (La Luz Original), el cual trata sobre la sadhana acuariana, nuestra práctica de meditación matutina. Es un libro de instrucción con muchas de mis historias y experiencias personales. Me alegra tener algo que puedo compartir con las personas.

A menudo la gente viene a mi concierto o taller queriendo una transformación en su vida así que me concentré en aspectos del sadhana acuariano desde el principio hasta el fin. Yo misma llegué a tener una comprensión más profunda de esta práctica así que me emociona compartir estas reflexiones en mi nuevo libro. También cree un curso en línea que será ofrecido a finales de octubre de 2016. Espero que toda la gente en América Latina se sienta invitada y bienvenida para ser parte del curso. Nos focalizaremos en ayudar a que la gente integre las enseñanzas del libro en sus vidas y en cómo sostener una práctica espiritual.

GDS- ¿Tu libro está disponible en español?

SK- Estamos trabajando en eso. Estamos invitando a algunas editoriales en español a nuestros conciertos a lo largo de América Latina y esperamos que podamos tenerlo en español. Estamos haciendo todo lo posible para hacer que esto sea una realidad. El curso en línea será en inglés. También quiero comunicarle a todos que estaremos gragando un álbum en vivo en esta gira por América Latina. He preparado una serie de canciones que típicamente canto en inglés que serán cantadas en español en esta gira.

GDS- Maravilloso. Gracias, Snatam, por tu tiempo y apreciamos mucho tus palabras.

SK– Gracias por invitarme y verdaderamente aprecio el trabajo que estás haciendo tú en América Latina, es asombroso.

Fuente: Kundalinihoy

51s+J+NUiLL._AC_US218_.jpgPara acceder a compras e información de la discografía de Snatam Kaur entra a este enlace: Mantras Sagrados

“Hay que centrarse en fortalecer la salud y no en la enfermedad”

Matthias Girke, médico antroposófico, creó el hospital General de Havelhöhe, Berlín

Tengo 62 años. Nací y vivo en Berlín. Casado, tengo dos hijos. Es importante que cada voz se pueda escuchar, y en el ámbito de la salud, que cada cual pueda escoger el tipo de medicina que quiere, que no lo decida el Estado. La medicina es inseparable de la concepción espiritual que cada ser humano tiene.

“Hay que centrarse en fortalecer la salud y no en la enfermedad”

Yo trabajaba en un gran hospital de Berlín. Mi especialidad era la medicina oncológica y pronto comprobé que reparar el cuerpo no significa curar.

¿En que consiste curar?

La curación de enfermedades crónicas está relacionada con la transformación de la persona y con dar soporte a sus fuerzas autocurativas.

¿Qué fuerzas son esas?

Las defensas del cuerpo: una amigdalitis, una gripe, una fractura se curan solas. La medicina convencional no da suficiente apoyo a esta capacidad de remisión; por ejemplo, cortamos la fiebre cuando en realidad tiene una importancia enorme en el proceso de curación.

¿…?

Aumenta la respuesta inmune. Sabemos que la neumonía tiene un mejor pronóstico si la fiebre es alta, y que personas que han tenido muchas enfermedades de carácter inflamatorio tienen menos posibilidades de desarrollar cáncer. La inflamación es un proceso opuesto al cáncer. No necesitamos una medicina que suprima la fiebre sino que respete al organismo.

¿Y hacia dónde dirigió su búsqueda?

No quería dedicarme a la medicina alternativa, sino ampliar la medicina alopática y que pudiera ejercerla en un hospital público, pero sabía que era esencial hallar la manera de ayudar al paciente en su proceso de autocuración, darle apoyo anímico y tratar a cada cual en su individualidad.

¿Y lo encontró?

Sí, en la medicina antroposófico-integrativa cuyos principios son los que le he descrito. Me formé, y a partir de ahí mi gran deseo fue crear un hospital con este enfoque en Berlín.

¿Misión imposible?

Fue el propio Ayuntamiento de Berlín el que me solicitó crearlo hace veinte años. Reconvertimos un hospital público de 358 camas y 700 trabajadores que desconocían por completo la medicina antroposófica y los formamos.

Un Ayuntamiento con inquietudes.

Hoy contamos con un importante departamento de cardiología, un servicio de cuidados intensivos, otro de ginecología. Traemos al mundo alrededor de 1.200 bebés al año a los que nuestros pacientes les hacen gorritos de lana. Y somos uno de los centros de la asociación para el cáncer de Alemania. Nuestro centro oncológico es uno de los más importantes.

¿Por qué?

Ampliamos la medicina oncológica habitual con otras terapias y medicinas naturales como el muérdago, que mata las células cancerígenas y estimula el sistema inmunológico. Hacemos quimioterapia con este compuesto natural, sobre el que se han hecho ya amplios estudios.

¿Qué otros tratamientos incorpora la medicina antroposófico-integrativa?

El médico, el psicólogo y la enfermera que se encargan del paciente deciden junto con él qué terapias complementarias le convienen. Utilizamos la arteterapia, la musicoterapia y la euritmia, que es la terapia del movimiento.

Póngame un ejemplo de cómo se aplican.

El estrés y la tensión debilitan el sistema inmunológico. A un paciente estresado la musicoterapia le ayuda a soltar la tensión. La euritmia creativa es como una meditación en movimiento, y sus efectos fisiológicos están hoy muy documentados.

¿Por qué la euritmia y la arteterapia y no el yoga o la risoterapia?

Cada disciplina se ajusta a la persona y la enfermedad. Una persona con diabetes debe estar activa con las manos, y es muy bueno que haga modelado, mientras que a un paciente depresivo le ayudará pintar con colores luminosos.

¿Han comprobado la efectividad?

Por supuesto. Incluso sabemos que es de enorme importancia cómo está pintado un hospital. Para las personas que sufren anímicamente, el color tiene un significado muy importante. La arquitectura de un hospital tiene que estar orientada al ser humano.

Entiendo.

El cuarto campo que abordamos es la psicooncología, donde los pacientes aprenden a manejar el cáncer como un reto y a encontrar el sentido de su enfermedad en su biografía.

¿Y tienen éxito?

Cada dos o tres años se realizan encuestas para puntuar los 2.000 hospitales de Alemania, y nosotros siempre estamos entre los mejores. Atendemos a 10.000 pacientes al año.

Al inicio, no todos los médicos del hospital debían de estar por la labor…

Nadie estaba motivado, eran 150 médicos tradicionales y reacios. Comenzamos a hacer formación y práctica y más práctica, y viendo los resultados acabaron entusiasmados, no hemos tenido que prescindir de nadie.

Los médicos suelen ser reacios a la medicina no ortodoxa.

Los valores de los estudiantes de medicina de primer curso son la empatía con el paciente, pero al final de la carrera todos lo han olvidado. Casi la mitad acaban por no ejercer de médicos y escogen la investigación o la industria.

¿Por qué?

Se necesita una gran fuerza interior para conservar los ideales. Ahora en Alemania se está introduciendo un nuevo método de trabajo en las universidades enfocado a la salutogénesis.

¿Partir de la salud y no de la enfermedad?

Sí, ese es el nuevo paradigma, centrarse en lo que fortalece la salud en lugar de en la enfermedad. Una visión integral del ser humano.

Nuevos paradigmas

Lo que aquí es una rareza en Alemania es tendencia, y tendencia impulsada desde el gobierno. Otro mundo. La medicina antroposófico-integrativa cuenta allí con diez hospitales. El doctor Girke, especialista en medicina interna, diabetología, medicina paliativa y medicina antroposófica; director de la sección médica en el Goetheanum (Dornach, Suiza), fue el artífice de la transformación del hospital General de Havelhöhe de Berlín en hospital antroposófico-integrativo. Ha venido a España para impartir conferencias sobre la práctica de esta medicina en el marco hospitalario en el Colegio de Médicos de Madrid, en el de Barcelona (invitado por la sección de médicos naturistas) y en la casa Rudolf Steiner de Barcelona.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

“Curo más con el amor que con los fármacos”

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Jordi Domingo, psiquiatra

Un hombre bueno

Creó el servicio de psiquiatría del hospital Generalde Catalunya y el delCentro Médico Delfos. Es psiquiatra del Cottolengoy especialista en acompa-ñamiento a la muerte.En la Fundación Nepp (fundacionepp.org), que él preside y abierta a quien quiera colaborar, ayudan a integrar el trastorno mental en España con diferentes programas. Han trabajado y trabajan (creando hospitales, orfanatos, dando apoyo farmacológico, formación médica…) en Haití, Guinea Ecuatorial, Turquía, Mozambique… Ahora se embarcan en la organización de una marcha integrada por niños a los campos de refugiados saharauis para recaudar fondos y reconstruir un hospital pediátrico en la zona liberada, porque “ningún niño debería morir”.

Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresión. Mi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente…, y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor…, eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me dicen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera…, me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

Fuente: LA VANGUARDIA.La Contra

“El universo es inmaterial, mental y espiritual”

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Jordi Pigem, filósofo posmaterialista.
Tengo 52 años. Nací en Barcelona y vivo en l’Escala. Soy doctor en Filosofía y escritor. Vivo en pareja y tengo un hijo, Marc (10). ¿ Me atraen el budismo zen, el taoísmo y el misticismo cristiano del maestro Eckhart.

¿Qué le hizo filósofo?

Una ventana.

¿Una ventana?

De niño me asomaba, miraba el cielo y me preguntaba: “¿Para qué estoy aquí?”. Me gustaba la ciencia… hasta que supe que mis preguntas eran para la filosofía.

Y se dedicó.

Sí, aunque empecé siendo periodista ecologista en la revista Integral: creía que la información mejoraría el mundo.

¿Y no?

Tenemos más información que nunca… ¡y destruimos como nunca! Tenemos ciencia sin conciencia. Y me doctoré en Ciencia Holística en el Schumacher College, Inglaterra.

¿Qué enseña esa disciplina?

Que los últimos hallazgos de la ciencia indican que el paradigma materialista se agota.

¿Qué es el paradigma materialista?

Desde Galileo y Descartes, la ciencia sostiene que sólo existe lo mensurable. Y hemos antepuesto lo material a lo inmaterial: el dinero al alma. ¡Pero resulta que lo más importante es lo que no puede medirse ni pesarse!

¿A qué se refiere?

A la bondad, la belleza, la amistad, el amor, la justicia…, ¡y al mismísimo universo!

¿El universo no puede medirse?

La ciencia sólo puede conocer el 4% del universo: el 96% es materia y energía oscura, ¡indetectable! La ciencia llega a un cul-de-sac.

¿Conclusión?

El paradigma materialista y mecanicista se agota en el macrocosmos –es relativista– y en el microcosmos –es cuántico–, así que toca otro paradigma: el posmaterialista.

¿En qué consiste?

Lee el final de este artículo en la prestigiosa revista Nature: “El universo es inmaterial, mental y espiritual”.

¡Ostras! ¿Quién dice esto tan gordo?

Richard Conn Henry, físico y astrónomo de la Universidad Johns Hopkins, y concluye así: “¡Vive y disfruta!”.

¡Un científico! ¿Posmaterialista?

Claro, el universo no lo forman cosas, sino relaciones: es un océano de relaciones, vibrátil, esporádicamente manifestado en cosas, en átomos, ¡como en el océano las olas!

Muy bonito.

Y real. Ahora mismo, mientras hablamos, están obrándose prodigios en ti y en mí.

¿Qué pasa?

Todas tus células, ¡decenas de billones de células!, cada una única y distinta, se intercambian moléculas del modo idóneo, preciso, exacto: por eso vives y sigues sano.

Benditas sean.

Lo hacen con más eficacia, productividad y sostenibilidad que cualquier fábrica.

¿Cómo lo explica el posmaterialismo?

¡Inteligencia vital! Así la llamo. Porque la inteligencia es connatural a la vida. La vida es inteligente, o no es vida.

¿Una ameba es inteligente?

¡Sí! Una bacteria, una célula, una planta, todo animal: ¡inteligencia! Una planta aprende, memoriza, tiene percepción e intención. Como toda forma de vida. No hay vida sin inteligencia, ni inteligencia sin vida.

Sí, hay inteligencia artificial.

Si no siente, no hay vida: no hay inteligencia. Altísima capacidad de cálculo, sí. Dice Magnus Carlsen, campeón mundial de ajedrez: “Yo veo la jugada, la siento”. No dice “pienso”, dice “siento”: ¡inteligencia vital!

Defina inteligencia.

Capacidad de responder creativamente y de manera óptima al entorno. La araña teje telas cinco veces más resistentes que el acero en relación con su peso… ¡Inteligencia vital!

“La naturaleza es sabia”, decimos.

“La naturaleza se esmera en crear las formas más bellas y maravillosas”, dice Darwin en El origen de las especies. ¡Inteligencia vital!

¿Y qué hay de nuestra humana inteligencia, de nuestro cerebro?

Eres cocreador de realidad, participas del universo, tu conciencia crea. Así lo avanzó el gran físico Schrödinger: “La base de la realidad no es la materia, es la conciencia”.

Voy de sorpresa en sorpresa.

“Lo no observado no existe”, predicó el físico Bohr. ¡Eres cocreador de la realidad! El posmaterialismo se abre a lo inmaterial: valores, intenciones, conciencia, lo que la ciencia no contempla.

¡Pero la ciencia nos ha dado muchísimo!

Muchísimo…, pero al tirar el agua sucia de la bañera (la superstición, el dogma) tiró también al viviente bebé que había dentro.

Rescáteme al bebé.

¡El corazón! Tu corazón tiene sus neuronas, ¿lo sabías? Y está enviando más información a tu cerebro que al revés.

¡No sabía eso tampoco!

Fíjate: cuándo dices “yo”.., ¿dónde te apuntas con el dedo? ¿A la cabeza, al cerebro?

Me apunto al pecho, al corazón.

¡Sí, porque ahí estás tú! El sánscrito tiene una sola palabra ( cit) para mente y corazón. Y decimos que el corazón “se me hiela”, “se me parte”, “se me abre”, “lo tengo en un puño”…, o “eres de buen corazón”.

¿Puede responder ya a la primera pregunta de su vida: “¿para qué estoy aquí?”?

Sí, creo que ya puedo: ¡para descubrirme! El propósito de la vida es descubrirte a ti mismo en plenitud.

Inteligencia vital

Qué inspiradora y estimulante me resulta esta charla con Jordi Pigem: reencanta la realidad al entrelazarla con mi conciencia, mi corazón. Al acabar evoco una de mis frases favoritas de Dalí: “La naturaleza es sobrenatural”. Pigem es filósofo posmaterialista porque elige una mirada más allá del cómputo materialista, de la ciencia mecanicista y del racionalismo desnudo, y la construye justo donde todos esos reduccionismos se encogen de hombros. En su libro Inteligencia vital (Kairós), subtitulado Una visión postmaterialista de la vida y la conciencia, lo explica con gracia y ligereza. Te dice: “Tú eres único, pero no separado: participas, cocreas”. Eres (con) el universo.

Fuente: LA VANGUARDIA

“La naturaleza nos programa para obedecer a nuestros padres”

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Lorna Smith, psicoterapeuta e investigadora:

Corazones rotos

Con más de cincuenta publicaciones científicas, ha desarrollado una de las teorías más rompedoras en el campo de la salud mental conectando la biología natural y la epigenética con la depresión, la ansiedad y la rabia. Asegura que el trastorno mental “se trata de corazones rotos, no de cerebros rotos”. Fundó la Clínica de Terapia Reconstructiva Interpersonal en la Universidad de Utah y ha tratado pacientes muy extremos. A la pregunta de qué ha comprendido de esencial, responde que para ser feliz hay que valorar el precioso regalo que es la vida. “Nos falta sabiduría. No me impresiona el poder, sí la amabilidad y la bondad”. Ha dado una conferencia en el Centro Internacional de Psicoterapia Hestía de Barcelona.

Cumplo 83 años. Vivo en Utah, de cuya universidad soy profesora. Divorciada, dos hijos y tres nietos. Veo el mal que produce la mala infancia. Los gobiernos deben crear condiciones para que los niños crezcan sobre una base segura. La ciencia es una manera de admirar y de estudiar el trabajo de Dios.

¿Más que de cerebros rotos, se trata de corazones rotos?

Eso es lo que creo, que los síntomas del trastorno mental (ansiedad, rabia y depresión) son consecuencias de una mala adaptación. La naturaleza nos dio esos sentimientos para ayudarnos a sobrevivir.

La ansiedad, la rabia y la depresión ¿tienen su función?

Sí, un objetivo y un propósito biológico. Todos tenemos dos cerebros, el subcortical, el primitivo, y el gran cerebro, el cortical.

¿Tienen funciones distintas?

Y siguen reglas distintas. El cerebro primitivo está conectado al sistema simpático, que nos hace reaccionar a la amenaza, y al parasimpático, que se ocupa de la seguridad. Ambos involuntarios.

¿La seguridad?

Si eres un mono de la selva, la seguridad radica en evitar el pantano donde viven los cocodrilos. Lo aprendemos copiando a nuestros padres.

Entonces, la rabia, la depresión y la ansiedad son, en principio, aliados.

Exacto. Ante una amenaza, la ansiedad nos pone en situación de luchar o huir, y la rabia es su expresión. La depresión es la respuesta a no encontrar ninguna salida y provoca que te alejes, te escondas…, es un último recurso de defensa.

Tres síntomas psiquiátricos comunes.

Sí, que la naturaleza nos dio para ayudarnos. De niños copiamos los mensajes que recibimos de nuestros padres sobre la seguridad y la amenaza. Si se le repite enfadado a un niño: “Nunca haces nada bien”, el niño se dirá a sí mismo: “Nunca hago nada bien”, y esperará que los que le quieren se enfaden con él.

Entiendo.

Hay tres patrones de copia: uno es la identificación con los padres (si mi padre me pegó, yo pego a mi hijo); relacionarte con los otros como lo hiciste con tus padres (si tu padre siempre tenía el control, serás un adulto sumiso), y repetirte los mensajes aprendidos (si te decía que no valías, tú mismo te dirás que no vales).

¿Y esto perdura toda la vida?

Sí, porque se trata de la seguridad y la amenaza, y la naturaleza no quiere que olvidemos al león. Eso es ser adaptativo: haces lo que hacen. Hoy sabemos que el entorno próximo y temprano de la persona cambia su genoma.

También nuestro cerebro cambia con las experiencias.

El cerebro primitivo no, y por eso las personas desarrollan malas conductas adaptativas.

Pero los padres erramos muy a menudo.

Sí, claro, por eso hay tanto trastorno.

…Un ejército de corazones rotos.

Sí, una epidemia. Los padres copian lo que les han hecho a ellos, es una cadena interminable. Hay que intervenir y conseguir dar a los niños una base segura.

¿En qué consiste?

En tratarlos de manera que sean interdependientes moderadamente e independientes moderadamente. Copiamos de nuestros padres la sensación de seguridad o de peligro, y eso nos lleva a sentimientos que afloran automáticamente. Y hay aprendizajes terribles, los veo y los he visto durante años en mi consulta.

Dígame uno muy común.

“Nunca estés en desacuerdo con nadie porque no te querrán”: ese aprendizaje lleva directo a la depresión. Un padre con una base segura, con otra percepción de la seguridad, no diría algo así.

Repetimos y repetimos…

Los patrones de la infancia son los patrones de la adultez. Hay personas de alta funcionalidad social –abogados, médicos, profesionales de éxito– que tienen el cerebro cortical en óptimas condiciones pero que están emocionalmente destrozadas a causa del cerebro primitivo.

Entiendo.

A muchos niños, pese a los problemas en casa, en el colegio les va bien porque las cosas son predecibles; y les continúa yendo bien en el trabajo. Pero si de pequeños el sistema de apego estaba destruido, serán personas apegadas al caos que vivieron.

El cerebro reptil actúa, no piensa.

Exacto. La naturaleza nos ha programado teniendo en cuenta la amenaza para que obedezcamos lo que nos transmiten nuestros cuidadores. Y tendemos a obedecer cuando estamos asustados, por eso los políticos siempre nos asustan para que hagamos lo que ellos quieren.

¿Cómo revertir ese aprendizaje?

Yo intento reorganizar los sistemas de amenaza y seguridad, reconstruir esas bases dándole mensajes y experiencias al cerebro primitivo. Porque, además, cuando una persona reproduce un comportamiento aprendido en casa, tiene la sensación de que eso está bien.

Los demás monos no tienen tantos problemas.

Cierto, a no ser que los eduquen humanos.

¿Por qué somos tan complicados?

No lo somos, somos robóticos, somos estúpidos. Y no proporcionamos condiciones naturales para el desarrollo. En EE.UU. estamos sufriendo una epidemia de abuso de sustancias, sobre todo en jóvenes de familias ricas a los que los padres les dieron el mensaje de “sé feliz”.

Ese mensaje está bastante de moda.

Entonces tendremos adultos adictos y narcisistas. Crecer con una base segura, con interdependencia e independencia, te permite aprender a dar y recibir, vivir en paz.

Ima Sanchís | Inmaculada Sanchís Jost

Laura Fabregat Duréndez: “La educación es un tesoro”. Pero este tesoro se está aplicando sólo para hacer personas productivas, no para hacer “personas”

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Me llamo Laura Fabregat Duréndez y soy maestra desde hace treinta años trabajo en diferentes centros de E. Primaria en el municipio de Orihuela-Alicante. Tengo 61 años, estoy casada y tengo dos hijas de 33 y 36 años. Por cierto, he sido abuela recientemente.

Comencé siendo especialista en Ciencias Humanas, es decir en Historia y Geografía, y esto me llevó a darme cuenta de la importancia de las religiones en la historia de los pueblos, de su necesidad de conocerlas para entenderlas. Esto me llevó, por convicción personal y profesional a licenciarme en Ciencias Religiosas y pasé a dar clase de Religión Católica. Esta dimensión junto con la historia ha hecho que mi mente esté abierta a todos los pueblos y culturas, a comprender lo bueno de cada una aunque no siempre comparta ciertas prácticas. Todos tenemos aspectos negativos pero también muchos positivos que aportar a la humanidad. Lo que a su vez, me llevó a estudiar Experto en Inteligencia Emocional, que junto con las Inteligencias múltiples, nos permitiría llegar a formar seres humanos honestos y responsables.

 Esto es un poco el devenir de mi vida profesional y personal que culmina con el libro: “¡Este libro es para ti! Lo que necesitan tus hijos”. Destinado a profesionales y padres para que comprendan que una inteligencia emocional equilibrada permite una vida feliz, una capacidad empática para comprender a los demás y una resiliencia para afrontar los problemas de la vida y sacar lo bueno de cada momento.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

La capacidad de poder controlar, entender y encauzar las emociones para conseguir nuestros objetivos. Es poder afrontar los problemas de la vida y sacar lo bueno de la experiencia. Es desarrollar la empatía para crear en nuestro entorno un ambiente de calidez humana. Es conocernos a nosotros mismos, nuestras capacidades y saber si lo que deseamos lo podemos conseguir o no, y en consecuencia cambiar nuestro objetivo hacia algo más acorde con nuestras capacidades. En suma: Ser una persona buena cuyo bagaje sea la adquisición de afectos sinceros y un clima de paz en nuestro entorno. Esto no llevará al éxito, porque esto es el éxito. Aunque, efectivamente, no todos tenemos la misma concepción de lo que es el éxito.

Pero como dice Howard  Gardner: “Una mala persona no llega nunca a ser un buen profesional”

¿Qué diferencia hay entre un individuo Inteligente  Emocionalmente de otro que no lo es?

De entrada es que el emocionalmente inteligente ha desarrollado unas habilidades sociales que le permiten vivir en sociedad de forma armoniosa en su entorno. Por otro lado tiene la suficiente empatía para saber leer el lenguaje no verbal, lo que le permite “no meter la pata” en momentos determinados. Así mismo no es generador de conflictos, es más, tiene suficiente habilidad para solucionarlos. Una persona inteligente emocionalmente sabe sus límites, por lo que no se embarca en  proyectos o relaciones que no sabe gestionar. Generalmente crea a su alrededor buen clima y es requerida su compañía.

¿Por qué es importante la Educación Emocional desde la infancia?

Ya desde el vientre materno el /la bebé recibe las hormonas en función de lo que siente la madre, por lo que puede sentir felicidad o estrés que repercutirá en  su comportamiento una vez nacido/a. Por otro lado la mente del niño/a es muy plástica en los tres primeros años de vida y lo que sembremos en su mente germinará en el futuro. Conseguir que los niños y niñas crezcan equilibrados (dentro de lo que se pueda, pues no todas las circunstancias del entorno son iguales) les permitirá un desarrollo físico, psíquico  e intelectual  que les permitirá el éxito y ser más felices. No olvidemos que hay muchas depresiones infantiles solapadas producto de unas emociones mal educadas.

En mi libro pongo un ejemplo personal de lo que puede influir una palabra negativa en una niña a corta edad.

¿A qué edad podemos empezar a trabajar la educación Emocional en los niños/as? ¿Algunos ejemplos cotidianos y sencillos?

Como he mencionado anteriormente, ya desde el vientre materno se comienza a educar emocionalmente. Después  y conforme van creciendo podemos empezar desde crear un ambiente de calidez en el hogar, disponibilidad de escucha a sus demandas, darles normas que puedan cumplir con palabras positivas como: “Cariño recoge tus juguetes, que tú puedes hacerlo”, no responder con agresividad a sus rabietas pero sí con firmeza de no ceder, alabar sus éxitos : “Lo has hecho muy bien” o si no sabe o puede: “No te preocupes, tú empieza y si no sabes mamá/papá te ayuda”. Conforme van creciendo se les va dando explicación razonada sobre las decisiones que tomamos sobre ellos. Y por supuesto, preguntarles cómo se sienten, porqué están tristes, disgustados, rabiosos, etc, que ellos aprendan a saber qué emoción les atenaza, porqué y sus consecuencias y hacerles ver si otra forma de actuar habría sido lo mejor. Enseñarles las normas sociales básicas: Gracias, Adiós, Buenos días,…

En general el diálogo y la escucha, pues les hace sentirse seguros  de sus padres.

¿Crees que hoy en día la educación en las escuelas y colegios en general, le dan la

importancia que merece?

A ver. En las escuelas infantiles y en primaria se trabaja de forma programada un poco y de manera informal siempre, pero el tiempo escolar es muy limitado y el sistema imperante hace  que las asignaturas troncales sean lo más importante. Así tenemos alumnos brillantes en Matemáticas, Lenguaje o Tecnología pero como personas pueden hacer bulling a otros compañeros. Lamentablemente el maestro o profesor se ve solo ante determinados comportamientos que en casa no se trabajan porque no se sabe, no se quiere o no se puede  y en la escuela no hay tiempo expreso para ello. Date cuenta los casos que van saliendo, cada vez más, de maltrato a los padres o a compañeros.

Muchos de nosotros, los adultos de ahora, no fuimos educados en nuestras emociones. ¿Cuáles son las repercusiones negativas más notorias respecto a esto, visibles en nuestra sociedad de hoy día?

Yo detecto tres principalmente, aunque hay más :

  • La falta de empatía en las relaciones sociales y laborales, dando lugar a situaciones de abuso. Hoy se quieren obreros que son números, en donde la persona como tal cuenta poco o nada. Se quieren resultados sea como sea.
  • La violencia. Como sociedad avanzada se debía de haber llegado a una fase de superación de la misma y, sin embargo, los enfrentamiento son cada vez más y mayores. Las diferencias se gestionan con dureza y no con diálogo.
  • Las depresiones. Cada vez hay más gente con esta enfermedad y a veces se disfraza de consumistas y compradores compulsivos. Insatisfacción y frustración por no saber cada uno sus límites.

Sabemos que los padres educan con el ejemplo ¿Cómo pueden estos adentrarse en este mundo, para que así acompañen de manera  activa a sus hijos en la educación de sus emociones?

Como he comentado ya es muy importante enseñarles comportamientos educativos en las relaciones sociales y familiares. Por ejemplo, en casa cada miembro tiene una misión en función de su edad y responsabilidad, pues de forma dialogada se llega a un consenso de trabajo para mantener el hogar digno entre todos. Cuando vemos una película o programa con ellos, destacando lo que no es correcto de lo que es. En la calle, utilización de papeleras, de respeto al mobiliario urbano porque es de todos y entre todos pagamos para mantener limpia la ciudad, etc. En el parque, respetando el turno en el tobogán. Las normas de cortesía es lo mínimo que tienen que aprender y a partir de ahí… Tienen que practicar la empatía, saber que como ellos se siente, así sienten los demás.

Un tema importante es el educar la confianza en nosotros mismos, el amor hacia nosotros, la autoestima. ¿De qué manera los padres podrían guiar a sus niños en este camino?¿Algunos consejos?

Se corre el riesgo de educar niños/as egocéntricos. Pero no es difícil enseñarles autoestima si lo hacemos desde el principio. Primero que vayan sabiendo que no somos perfectos y que todos nos equivocamos, que  aprendemos  de los errores. Por lo tanto, que sepan que cuando van a emprender una tarea, se pueden equivocar y que lo importante es volverlo a intentar, de otra manera. Por ejemplo. Lo niños suelen idolatrar a sus padres, creen que lo saben todo y son perfectos, por eso cuando llegan a cierta edad y se dan cuenta de que no es así, se decepcionan e incluso rechazan a los padres, tomando en cuenta antes la opinión de un extraño a la familia.

Es importante alabar sus logros con frases como: “Tú puedes hacerlo”, “Papá y yo estamos muy contentos de tu esfuerzo”. “No te preocupes, si no lo has conseguido hoy, mañana lo intentamos otra vez y verás como sí puedes”. “No te creas perfecto, los errores también están hechos para ti”. “Tú eres para nosotros lo más importante y siempre te apoyaremos en todo”.

La escucha es imprescindible. Preguntar cómo se siente, que vean que  para nosotros lo más importante son sus sentimientos. Pero no hacerles creer que son el centro del universo. A su vez él debe desarrollar el mismo interés por los demás, empezando por sus padres y hermanos. También es muy  necesario que asuma  responsabilidades dentro de lo que su edad pueda hacer, le harán sentirse parte importante del hogar y de la importancia de  su contribución al mismo. Todo ello le hará crecer queriéndose porque sabe que su contribución es importante en lo material y emocional.

El mundo de las Emociones pareciera ser un mundo desconocido para muchos. ¿Por qué crees que pasa esto?¿Crees que las personas se interesan más, hoy día, respecto a este tema?

Hoy se está poniendo en valor el mundo de los sentimientos gracias a los descubrimientos de la neurociencia y de la psiquiatría. Hoy se sabe dónde se ubica, dentro de nuestro cerebro, las emociones. La amígdala, es el centro neurálgico del mundo emocional. Tiene una entidad física, algo que antes no se sabía. Junto con las investigaciones psiquiátricas y las somatizaciones de las emociones.  Antes mostrar las emociones se entendía como signo de debilidad, sobre todo en los hombres y en las mujeres era histerismo. ¿Os acordáis la frase: “Los hombres no lloran”? Pues eso.

Y sobre todo en el mundo de la educación. Hoy sabemos que un niño emocionalmente “tocado” su rendimiento escolar es bajo. E incluso siendo superdotado, pues éstos sufren emocionalmente con la misma intensidad que su coeficiente intelectual.

¿Cómo podemos trabajar y gestionar de manera adecuada el miedo en los niños?

El miedo en principio, no es malo porque enseña a los niños a ser precavidos, a prever las consecuencias de sus actos, es un arma defensiva. Por otro lado siempre se tiene miedo en todas las edades, no se puede evitar. Otra cosa es el miedo provocado  con fines de control. Este es el que hace daños al niño. Desde que es bebé el niño siente miedo. Primero porque no ve y sólo reconoce a su madre, si ella no está se siente abandonado, por ello reclama los brazos de su mamá, se siente seguro. Luego tenemos el miedo a la separación, por ejemplo en el colegio.

Debemos inculcarles seguridad, según sus edades, pero han de crecer en la confianza porque nunca les engañaremos. Se sentirán seguros cuando lo que decimos los mayores, lo cumplimos.Y si no hemos podido dar la explicación necesaria.

Es evidente que la educación espiritual, dentro de la I. Múltiple, contribuye a tener confianza. Considero que si no queremos que sean trozos de madera, esta parcela es muy necesaria, desde la forma que los padres prefieran.

¿Y educarles en el Amor?

Pues todo lo anteriormente expuesto es expresión de amor. Además de las lógicas  y normales de abrazos , besos y contactos afectuosos que los padres , de forma natural, damos a nuestros hijos. Pero acompañados de sinceridad y firmeza. Consentirles lo que no deben hacer no es amor. Así que cuidado. No confundir amor con consentir actitudes caprichosas. El sentido común está para algo. Unos padres que aman, que no son egoístas, con su comportamiento hacia sus hijos están transmitiendo amor y los hijos los perciben. A veces no es necesario decir que quieres mucho, que sí, pero las demostraciones son los mejor.

Háblanos de tu libro ¿Qué temas tratas específicamente?

El libro surge como resultado de los años de experiencia como maestra y como madre.

La idea me la dio el Informe Delos, requerido por el presidente de la UNESCO entonces, Federico Mayor Zaragoza. La idea fue un proyecto educativo para la Unión Europea.

Me hizo reflexionar sobre lo bueno que es y la precaria aplicación que los políticos han hecho de este informe. “La educación es un tesoro”. Pero este tesoro se está aplicando sólo para hacer personas productivas, no para hacer “personas”. Lo vemos en cómo están desapareciendo las Humanidades y la espiritualidad  del sistema educativo.

La intención de mi libro es convencer a los padres y educadores de la importancia den la educación en Inteligencia Emocional, base de todo lo demás. Hago un pequeño recorrido por el cerebro y sus elementos evolucionados, las capacidades, cómo influyen en los distintos ámbitos,  los conceptos de inteligente y listo que manejamos sin saber exactamente a qué obedecen,  la importancia al cincuenta por ciento de la IE y el desarrollo cognitivo, clases de padres y de familias, etc

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Además insisto en atender la educación desde la Inteligencias Múltiples, muy necesarias para educar la autoestima.

Aporto una buena bibliografía para quienes quieran profundizar y un test  para que los padres pueden apreciar por el camino que van respecto de su hijos.

¿Nos puedes dar algunas estrategias puntuales para que los profesores a nivel de aula puedan trabajar la Educación Emocional con sus alumnos?

A nivel de E. Infantil  trabajando las emociones básicas, cuando hay riñas entre niños o desobediencias al mestro/a  es importante el diálogo inducido con preguntas: ¿Por qué lo has hecho? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo crees que se siente tu compañera?¿Has obrado bien? ¿Lo volverás a hacer…Porque te sientes mal?, etc

A niveles de cuarto hacia arriba a mi me ha dado muy buen resultado las I. Múltiples. He hecho test para saber qué se les da mejor, partiendo de la base que todas las inteligencias son válidas e igual de importantes. Niños que tenían actitudes amorfas en el aula o problemáticas, al decirles cuál era su inteligencia se sentían mucho mejor, subía su autoestima y su comportamiento cambiaba. Ya no era el tonto que no sabe Matemáticas , porque ahora es el que mejor dibuja en clase. Ya tiene de qué sentirse orgullosos y no relegado.

¿Qué cambios crees que necesita nuestra educación de hoy en día?

Pues que en vez de pretender seres productivos, sean seres humanos con sensibilidad, dialogantes, críticos, cultos, educados y espirituales (en la rama que sea)

Pero, por desgracia nuestro sistema educativo adolece de todo esto y considera  que  el éxito en la vida es tener dinero y poder. Ser querido, apreciado y valorado no son bienes a cuidar y potenciar. Hacer de nuestros niños personas con criterio propio capaces de tomar decisiones justas. Habría que dar un giro de 180º al sistema.

La Inteligencia Emocional es la base del desarrollo humano a la par que la Inteligencia cognitiva.

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 1932487_10205060856181554_3718532437824620895_n-1-4 Evelyn Elorza H.

Educadora Diferencial

Líder de Talleres  Heal Your Life® , basados en la filosofía de Louise Hay
Creadora de:
“Cambiemos el Mundo, cambiemos la Educación”